Blankets (novela gráfica) – Craig Thompson

Escritor norteamericano, 1975.
Drawn & Quaterly, 2015

Siempre tengo presente el propósito de leer más novela gráfica porque sé muy bien que por ahí hay varias maravillas de las que aún no disfruto. Este caso no es la excepción, y más tratándose de una obra autobiográfica tan bien lograda. 

Es sorprendente la forma en que vemos pasar ante nuestros ojos la niñez y adolescencia del Craig Thompson, autor de este libro, mediante una narración notable asociada a elocuentes dibujos que nos cuentan una historia inolvidable. 

No se trata de una historia sencilla, casi desde el primer momento destaca la implacable represión paterna en la vida de Thompson, así como el yugo social, ambos con base en la perturbadora vastedad de ideas religiosas de una comunidad rural en Wisconsin. Se señala incluso un atisbo de abuso sexual en el que no se profundiza, pero que deja el espíritu oprimido. 

Thompson procura centrarse en las aventuras imaginarias que en su niñez compartía con su hermano Phil, en los sueños infantiles y en el dibujo como vía de escape que le hacía amar la vida aunque solo fuese por algunos instantes.


La desdicha aparece con mucha fuerza desde su temprana adolescencia acosada por una religiosidad muy arraigada: el tema divino, la posible pérdida del alma o el castigo celestial, entre continuas lecturas de la Biblia.
En cierto punto, Thompson comienza a desear quemar sus recuerdos, eliminar las memorias acerca de gente de su infancia hablando del dolor, del infierno, de los gritos y gemidos del pecado. Llegan a su mente también evocaciones sobre los campamentos cristianos donde solo los chicos populares eran bendecidos por Dios con dotes sociales y atléticas. Situaciones en que la buena voluntad no serviría jamás para saciar al Dios voraz que a él lo contemplaba decepcionado por su pequeñez e ineptitud. 
Craig Thompson se ve envuelto en ese ambiente de doble moral que predomina en tantos lugares cristianos donde las conversaciones nocturnas “pecaminosas”, rebosantes de la curiosidad de los chicos, se contraponen con las inmaculadas charlas espirituales diurnas. 
En este joven de espíritu frágil y sensible, el choque de ideas ocasionaba un gran conflicto moral que procuraba resolver abstrayéndose del entorno y centrándose en la lectura de su inseparable Biblia. 

Ya en la época del Instituto, Thompson había aprendido a buscar a otros seres marginados y este es el momento del primer amor encarnado en la figura de Rania, la chica que colma las aspiraciones afectivas que se ven entorpecidas gracias al continuo dilema moral y religioso que forma parte de su ser.

El grueso de la novela se centra en esta experiencia del fabuloso despertar al amor, en la agobiante intensidad de las emociones que desbordan al personaje y que lo llevan a experimentar toda clase de sensaciones exaltadas. 
La inocencia y religiosidad de Craig lo hacen sentirse abrumado en varios momentos en que vienen a su mente los pensamientos acerca de la condición humana pecadora e impura que tanto le inculcaron sus padres. Imágenes pasadas y presentes se confunden para dar un tono ligeramente amargo al cariño inocente que apenas empieza a gestarse. 
A pesar de esto, el sentimiento que se manifiesta entre ellos no deja de ser extraordinario y muy emotivo. Amor, religiosidad, nuevamente amor volcado en goces que pretenden reprimirse y que en realidad afloran susurrantes una y otra vez para mostrar que el afecto es ambicioso, insaciable y que la culpa no cabe en él. 


A veces las ideas religiosas son insustituibles, pero en ciertos casos puede presentarse la lucidez o el discernimiento; un abrir de ojos que llevaría a Thompson a la liberadora decepción religiosa que rompe cadenas al por fin comprender que el dogma mal entendido puede crear pesadumbre y barreras entre las personas. La fe que se había adherido a su mente de mala manera se diluye al atisbarse una madurez precedida por experiencias tan duras como las suyas. En este punto la realidad y el recuerdo se entremezclan como en un sueño, fundiéndose y aniquilándose para dar paso a un nuevo lienzo en el que solo tendrán lugar las imágenes que puedan surgir a través del nuevo ser que ha conseguido desechar lo que ya no conviene a su nueva esencia, porque afortunadamente todo se transforma. 

Los elementos polifacéticos que componen el relato quedan bellamente plasmados e integrados en esta obra tan especial, sin duda Craig Thompson es todo un artista. 

Muy recomendable.

Craig Thompson

*Imágenes tomadas de Internet

Dúo – Colette

Anagrama, 2006.
Sidonie-Gabrielle Colette, escritora francesa (1873-1954).

En esta novela corta de profusas y bellas descripciones, un matrimonio se ve de pronto arrojado al abismo de los reproches, las actitudes veladas, los silencios… Michel ha descubierto una carta comprometedora y Alice ha aceptado el amorío con el socio de su marido. 
A través de los diálogos y actitudes de estos personajes, así como de María, la criada, como observadora inquisitorial a quien Michel quiere ocultar la realidad a toda costa,  acudimos a este descenso emocional enmarcado en una oleada de desasosiego, mientras que la esencia del entorno enfatizada por la autora recrea por momentos el espíritu del lector en fragantes cuestiones sensoriales:
"Su mujer había colocado el escritorio, viejo y sin belleza, en el profundo vano de la ventana, bajo la luz de mediodía brillante de polvo. Ante ella, un ramito de orquídeas púrpura en un florero de grueso cristal, lleno de agua, testimoniaba que Alice había ascendido desde los prados más húmedos, alfombrados de raíces de alisos y mimbres."
Michel se tortura también con la idea de que los vecinos de su casa solariega de Cransac puedan olfatear lo ocurrido, mientras que Alice se esfuerza por intentar dejar el tema en el pasado contando una verdad edulcorada que de acuerdo a su percepción logre consolarlo. Sin embargo, el aparentar inocencia restando hierro al asunto hiere sobremanera a su marido. 

Sonidos, silencios y aromas continúan amenizando las conversaciones resentidas de la pareja. El afectado reelabora las palabras de Alice centrándose en todos los detalles; lo que ella va contando se le va revirtiendo en un torbellino incesante y sin salida: cuando Alice habla de confianza y amistad con su amante, Michel lo recrea en su mente como algo indigno y lacerante: 
"¡Oh!, querida… Nunca comprenderás lo que es un hombre que ama ni la idea que un hombre se forma de la traición."
Paradójicamente, Michel hubiera deseado escuchar algo más casual para poder perdonarla y aquí se abre una cuestión milenaria: ¿es la verdad el camino de la reconciliación?
"Si me hubieras confesado: 'Una tarde, al anochecer, perdí un poco la cabeza, no sé qué había en la atmósfera…' Hubiera sido el primero en comprender, en perdonar, mi pobre niña…"
Pero el ver a su mujer íntimamente relacionada con el sujeto en cuestión, en un vínculo de suma familiaridad, es lo que trastorna este embrollo que continúa enredándose a través de las situaciones cotidianas con la irremediable tensión de fondo y ciertos miramientos externos que empiezan a aparecer sin que esto indique alguna resolución a corto o largo plazo. 
"Pero Michel, esto no es vivir […] Eres muy amable al darte cuenta de ello."
El infortunio sentimental continúa, Michel se obsesiona con la idea de que si se hubiese tratado de algo distinto las cosas también lo serían, mientras que ella insiste en contar de nuevo esa verdad tan dolorosa que conduce al esposo a pensamientos recurrentes, porque en su mente todo pasará por el escrutinio, cualquier explicación tendrá sus escollos y resultará devastadora. 
"Hasta me asquea un poco; es muy natural. Entregarse a ese… ese tipo, una amistad tierna, consejos, un interés amoroso, su debilidad de convaleciente. ¡Hasta ha osado hablar de confianza…!"
Para Michel la circunstancia presente se encuentra “en el hito donde se estrellan muchos matrimonios”. Alice, por su parte, comienza a añorar la tranquilidad de que hacía tan poco tiempo aún gozaba: “Hace dos días, qué hermoso era todo”

El dolor de uno y la vergüenza del otro continúan ensamblándose a través de malestares diversos y pensamientos destructivos, del miedo al qué dirán, del hecho de no encontrar una salida que aminore la aflicción, la confusión o la desconfianza. La triste pregunta a todo esto se dirige a la mujer: 
"¿Qué nos has hecho?"

El desenlace no deja de impresionar. Esta es una novela dura y hostil, no se trata de un escrito trepidante donde el lector espere encontrar novedades o sorpresas. Simplemente acompañamos a una pareja en la cruda realidad del momento que atraviesa mediante la enorme capacidad creadora, descriptiva e inquisitiva de Colette. 

Colette
*Imagen tomada de Internet. 


El huésped - Guadalupe Nettel


Anagrama, 2006.
Escritora mexicana, 1973.

Empecé con ánimo esta historia que hasta cierto punto logra mantener el interés y la tensión narrativa basada en la expectación hacia la figura del doble, parásito o lo que fuese que estuviera dentro de Ana, la protagonista.

Esta Cosa que intenta condenarla a la oscuridad, la va invadiendo en un principio con timidez dejando sentir levemente su presencia y más adelante a través de los sueños que van perdiendo el color.
“El primer territorio invadido fue el de los sueños; poco a poco, entre los diez y los doce años, fueron perdiendo color y consistencia. Comencé a soñar en tonos pastel y después en carboncillo negro, como bosquejos sucios de algún dibujante sin oficio.” 
La Cosa, que se había presentado sin estridencias, gradualmente se va adhiriendo a la vida de Ana cobrando voracidad, hasta que la afectada empieza a temer en forma alarmante a este ser que la controla desde dentro.
“A partir de ese año, y creo que con cierta razón, comencé a tener miedo de mí misma. Miedo de La Cosa que sentía crecer en mí como una larva en su crisálida; miedo de los cambios que se producían en mi cuerpo; miedo, sobre todo, de los actos que podía cometer sin darme cuenta.”
Como esta desconcertante entidad la arrastra literalmente a la oscuridad, Ana se ve de pronto inmersa en el mundo de los ciegos de instituto –como lectora- y también en el de otros ciegos, más libres, que mendigan en las vías subterráneas de la Ciudad de México. Ana se dedica con avidez a absorber cada detalle que la vista le proporciona, cada escena, cada paisaje, negándose a resignarse ante la catástrofe que se venía anunciando desde hacía tanto tiempo y que finalmente hace su aparición: la pérdida gradual de la vista y el control cada vez más acentuado de La Cosa.  

Conforme avanzaba en la lectura me fui dando cuenta de que en realidad no se profundiza mucho en ningún aspecto, se intenta abordar el sistema político que merece ser castigado en forma tangible (y asquerosa) para aprender alguna extravagante y oscura lección que la escritora no se ocupa en desarrollar. Me imagino que la da por hecho, aunque hay que decir que en una obra literaria las meras pinceladas superficiales no siempre son suficientes para redondear una idea en la mente del lector. 

También se compara en forma somera al mundo corrupto de arriba con el de abajo, el de la mendicidad que de acuerdo a este caso en particular otorgaría una –desde mi punto de vista sospechosa- libertad a ciertas personas. 
La idea del doble no es mala, pero a Nettel se le complicó mucho desarrollarla e intentar equiparar lo individual con lo colectivo, asimilar la lucha interna de un ser humano con un exterior que depende de otros factores, añadiendo anécdotas y aspectos que se quedan en el tintero sin contribuir a redondear una novela que va de más a menos, que empieza prometiendo y que se pierde en la nada. 

Esta obra fue finalista del Premio Herralde en su día, pero a mí ciertamente no me gustó. No me voy a cerrar las puertas con esta autora (aún), a ver si encuentro algún título más recomendable por ahí.

*Gracias a Saki que tuvo a bien sostener amablemente mi libro para la foto.  

Recuento de Lectura

Recuento 2017


1. El arte de la felicidad - Dalai Lama XIV, Howard C. Cutler
Esta obra está compuesta por las entrevistas que Cutler hizo al Dalai Lama sobre una infinidad de temas relativos al ser humano y a la vida. 
2. A sangre fría - Truman Capote
Narra el asesinato de la familia Clutter y todos sus pormenores, incluyendo la vida de sus miembros, lo cual hace que el lector se acerque mucho a los personajes para mayor impacto ante los hechos. Muy buen libro, estupendamente escrito, cargado de suspenso e intensidad. 
3. El canto del cuco - Robert Galbraith (J. K. Rowling)
El detective Cormoran Strike no carece de gracia y encanto, pero el libro en conjunto es muy malo, repetitivo a morir y con una resolución bastante improvisada. Definitivamente no pienso repetir con "Galbraith". 
4. Almas grises - Philippe Claudel 
Un libro crudo, muy duro y narrado en una forma bellísima. Todo un descubrimiento para mí. 
5. Dúo - Colette
Aborda el ambiente destructivo que se genera alrededor de un matrimonio tras la infidelidad de la mujer. Una obra de actitudes, silencios, reproches: del descenso al abismo de un matrimonio cuando algo se rompe en lo profundo. 
6. Daisy Miller - Henry James
Es un libro para reflexionar, se da el contraste entre el viejo y el nuevo mundo a través de una joven que no pretende seguir los lineamientos de conducta tan obtusos que prevalecían en la Europa de la segunda mitad del siglo XIX. 
7. La nieta del señor Linh - Philippe Claudel
Preciosa y conmovedora novela, el señor Linh intenta desenvolverse en el exilio mientras vienen a su mente recuerdos maravillosos de su aldea de origen, a la vez que las memorias atroces que lo llevaron a alejarse de ella. 
8. La mujer de negro - Susan Hill
Me sorprendió por la inmensa capacidad narrativa de la escritora, se plasman con gran intensidad emociones, sensaciones y un bellísimo y siniestro entorno. La secuencia de sucesos es quizá lo menos logrado en la novela. De la película ya no me acuerdo, pasó sin pena ni gloria ante mis ojos. Voy a volver a verla solo por curiosidad. 
9. La última noche -  James Salter
Solo me llamaron la atención dos cuentos, los temas recurrentes de decadencia, infidelidad, reencuentros, enfermedades e incluso situaciones anodinas pueden resultar interesantes, lo cierto es que estos relatos no terminan de redondearse como me hubiera gustado.  
10. Belfondo - Jenn Díaz 
Me encantó este mosaico de personajes tan bien ensamblados, es una obra muy ingeniosa y pintoresca que demuestra que el yugo real o imaginario siempre impulsará los deseos de libertad. 
11. Arte - Yasmina Reza
El dilema sobre las obras de arte moderno se entrelaza con el tema de la amistad y la complejidad del ser humano. Muy buena obra teatral.
12. Contra el fanatismo - Amos Oz
13. Sapiens, de animales a dioses - Yuval Noah Harari









Recuento de lectura

Recuento 2016

1. El Conde de Montecristo - Alexandre Dumas
Novela poderosa y aventurera, cargada de las pasiones humanas que la certera mano del protagonista se encargará de encauzar.
2. Desayuno en Tiffany´s - Truman Capote
Es la historia de una mujer que vive a expensas de quien se deje embaucar por sus encantos de niña frágil y siempre hace lo que quiere. La verdad es que no llegó a mí la empatía por ninguno de los personajes. 
3. 1984 - George orwell
Una distopía en donde la sociedad formada por el Gran Hermano manipula el entorno a su antojo y mantiene a sus ciudadanos bajo una vigilancia y un control más allá de lo imaginable. Excelente novela. 
4. Ni de Eva ni de Adán - Amélie Nothomb
Me encantó esta novela donde la escritora narra en forma autobiográfica sus días juveniles en Japón, sus aventuras, desventuras y la relación entre ella y su discípulo Rinri. 
5. La nostalgia feliz - Amélie Nothomb
Años después de los sucesos narrados en Ni de Eva ni de Adán, Amélie Nothomb regresa a Japón para hacer un documental sobre su vida. Narra el reencuentro con la nodriza de su infancia y con el Rinri que la amó en su juventud. El resultado: una obra apresurada y sin chiste, se nota que a la propia escritora le dio tanta flojera ese viaje que fue justamente lo que plasmó en estas páginas. 
6. Estupor y temblores (relectura) - Amélie Nothomb
Cuenta el año infernal que pasó en una empresa en Japón, donde el machismo y las ideas arcaicas y obtusas de sus jefes y compañeros de trabajo le hacen la vida literalmente imposible. Lo bueno es que se vengó con la publicación de este libro. :O
7. Una soledad demasiado ruidosa - Bohumil Hrabal
Hanta, el protagonista, lleva muchos años triturando papel y amando a los libros mediante este oficio que le será arrebatado. Destaca la descripción de una soledad colmada por el saber que ha ido adquiriendo a través del tiempo; una soledad que en realidad no es tal. 
8. Hijos del ancho mundo - Abraham Verghese
Monumental novela ambientada en Etiopía y en E.U., en la que los diversos aspectos que la componen se van hilando a través del tema de la medicina.
9. Barba Azul - Amélie Nothomb
Estupenda recreación del cuento de Charles Perrault. La Nothomb sin duda tiene una obra muy heterogénea. 
10. Qué es el budismo - Jorge Luis Borges
Buen libro para quien desee incursionar en los misterios de esta religión. 
11. Tratado de culinaria para mujeres tristes - Héctor Abad Faciolince
La pasé muy bien con estos consejos y recetas destinados a la mujer en las diversas etapas de su vida, tomando en cuenta una buena cantidad de circunstancias posibles. 
12. Asesinos sin rostro - Henning Mankell
El inspector Wallander nos muestra varios aspectos de su vida mientras desentraña el asesinato de una pareja de ancianos. Me aburrió. 
13. El cuento de la isla desconocida - José Saramago
Hermosa fábula en la que un hombre sortea las dificultades para poder lograr sus propósitos y así encontrarse consigo mismo y con el amor. 
14. Los perros de Riga - Henning Mankell
Otro asesinato por desentrañar, me gustó más que el primero pero es lo último que le leo a Mankell. 
15. Silas Marner - George Eliot
Preciosa novela en la que lo verdaderamente importante en la vida va tomando su lugar y es así como Silas Marner se ve ampliamente recompensado ante la bondad de sus acciones.  
16. Las edades de Lulú - Almudena Grandes
Este no es precisamente el tipo de erotismo que me llama la atención y el libro en sí no me gustó mucho que digamos. Sin embargo, la historia demuestra que Almudena Grandes es una gran narradora, penetrante e incisiva al describir situaciones y al construir personalidades. Hasta ahora lo mejor que le he leído en ese sentido.
17. El silencio de la ciudad blanca - Eva G. Sáenz de Urturi
Tardé varios días en leer la primera mitad, aunque en realidad me había enganchado desde el principio. La segunda me la despaché en un día porque ya no la pude soltar. Es una de esas novelas trepidantes y muy entretenidas que hacía mucho no tenía entre manos. No se puede negar que la escritora es poseedora de una gran imaginación y habilidad narrativa.
18. Sóniechka - Liudmila Ulítskaya
Es una buena novela aunque me desesperó mucho la inmensa pasividad de Sóniechka al aceptar una y otra vez lo que la vida le iba presentando. Las historias de existencias anuladas de antemano -por el propio personaje- nunca me resultan muy asimilables que digamos. 
19. El honor perdido de Katharina Blum - Heinrich Böll
Es una especie de crónica policial que va presentando los hechos en torno a un asesinato y de esta forma van quedando al descubierto los pormenores de la vida de Katharina Blum. Se analizan los alcances del periodismo cruel y malintencionado, así como el impacto que puede tener en sus víctimas. 
20. Cinco esquinas - Mario Vargas Llosa
Aunque me chirriaron los diminutivos terminó por gustarme mucho esta novela sencilla, crítica y muy entretenida. 
21. Middlesex - Jeffrey Eugenides
Gran saga sobre una familia griega con todas sus alegrías, desventuras y sinsabores, con el género sexual indefinido del protagonista como hilo conductor. 
22. Los hermosos años del castigo - Fleur Jaeggy
El ambiente caótico interior contrasta con la rutina del internado en el cual la juventud se ve añejada a la fuerza. Es una novela oscura, fuerte y muy introspectiva que logra todo eso a base de unas descripciones muy bien logradas. 
23. Carlota en Weimar -  Thomas Mann
Excelente novela, compleja y a ratos densa y repetitiva, en la que Thomas Mann hace un homenaje a Goethe -sin librarlo de sus peores y mejores características- a partir de la visita a Weimar de la Lotte que en la juventud del escritor inspiró la creación del Werther.


El camino del tabaco – Erskine Caldwell


Navona, 2008.
Escritor norteamericano (1903-1987).

Georgia, 1932. El camino del tabaco ha caído en desgracia, los grandes capitalistas lo han abandonado al no querer implantar las nuevas tecnologías y varias familias han emigrado para emplearse en las hilanderías cercanas. Pero Jetter Lester se resiste a ello, ha vivido en estas tierras toda su vida, tal como hicieron su padre y su abuelo, y aunque ya no le pertenece, él insiste en permanecer en el lugar que lo vio nacer sin importar que tal situación vaya en detrimento de su condición física y moral.

“Está en mi sangre quemar los juncales y arar la tierra en este tiempo del año; lo hice durante casi cerca de cincuenta años, y mi padre y su padre antes que él, eran la misma clase de hombres.”

Ahora el hambre ha roto las voluntades y las conciencias, el hambre los ha transformado en seres rudimentarios que buscan con desesperación satisfacer las necesidades más apremiantes, cuestión que encarna sobre todo en la figura de Jetter, el padre que al menos en teoría debería preocuparse por proveer a su familia, pero que se encuentra en un estado de completa laxitud: no hay quien quiera prestarle la semilla y el guano que requiere para sembrar, los años han pasado de idéntica manera y ni siquiera los troncos que intenta vender de vez en cuando sirven como leña, por lo que sus ingresos han llegado a ser nulos. 

Su familia -madre, esposa y los dos hijos que aún no emigran- intenta calmar los estómagos e incluso resulta más atractivo el tabaco que la propia comida al depender de esa sustancia para engañar el hambre. 

La primera mitad de la novela describe en todos los tonos la inmensa necesidad que padecen. Más adelante se enriquece con nuevos personajes y situaciones que acentúan la condena implacable que llevan consigo los Lester. El profundo egoísmo que aflora en ellos es comprensible porque camina a la par que el descenso al abismo de la deshumanización. 

La repetición en esta obra -que no requiere florituras- es, pues, una constante, tal como la vida en círculos que durante años han llevado los Lester: los mismos deseos, los mismos fracasos y una penuria progresiva que los dirige hacia las puertas de la muerte. 
La religiosidad aparece con frecuencia encarnada en el miedo a lo divino y en un atisbo de esperanza que consuela en cierta forma al viejo Lester; creencias acomodaticias que se amalgaman en la conveniencia pero que no por eso dejan de estar arraigadas en mentes y espíritus que se aferran al “Dios nos puso aquí y Dios proveerá”. Es justo decir también que en este hombre aparecen ratos de lucidez que se traducen en razonamientos no exentos de verdad: 
“Aunque a veces me parece que los ricos nunca ayudan a un pobre, mientras los pobres son capaces de dar todo lo que tienen para ayudar al que no tiene nada.”

Y es que Jetter ha sufrido en carne propia el abuso de los ricos, cuando alguna vez obtuvo los insumos relativos a la siembra, su ganancia fue muy escasa:
“Ustedes, la gente rica de Augusta, están desangrando a los pobres hasta vernos muertos; ustedes no trabajan nunca, pero se llevan todo el dinero que hacemos nosotros, los agricultores.”

Quizá la acción más ruin que se plantea en la obra corresponde a la marcada iniquidad de Jetter en cuanto a su madre. La abuela, que al igual que Ada –mujer de Lester- padece pelagra y que lentamente se va extinguiendo debido a la inanición, tiene que sufrir además el desprecio de su hijo ya que este experimenta hacia ella un encono desmedido, como si su presencia menguase en algo la existencia de los otros o de sí mismo, como si la pobre mujer hubiese colmado ya su derecho a vivir. En realidad la abuela pasaba una existencia tan desgraciada como la de los demás, con el añadido de sentirse marginada en el propio seno familiar. 
Mientras tanto, Lester y Ada se preocupan en forma excesiva por sus trajes funerarios; esta circunstancia en torno a sus muy meditadas muertes enfatiza aún más la decadencia y el tono fatalista de la novela. 

En las Hilanderías de Augusta y del Valle de Horsecreek la familia quizá tendría una oportunidad, pero la obstinación en muchos casos sella los destinos: 
“No tienes ni una gota de sentido común, Jetter. Ya debías saber que no puedes cultivar nada.”

Seguramente estos personajes no resultarán entrañables al lector, pero es innegable que un declive tan pronunciado oscurece los espíritus y los arroja a una sima implacable y brutal capaz de transformar todo lo que podrían llegar a ser en condiciones más dignas (las conductas racistas que también prevalecen en la obra se cocinan aparte). 
Es por esto que al hallarse inmerso en el desamparo de la adversidad, los caminos se cierran y las opciones se vuelven inalcanzables, aunque el espeso velo que las recubre en realidad se encuentre solo en la imaginación de un miserable hombre famélico que no da para más. 
Excelente novela, muy cruda, concisa y que además hizo historia en su época.  

Erskine Caldwell
*Imagen tomada de Internet

Los anticuarios – Pablo de Santis

Destino, 2011.
Escritor argentino, 1963. 

El Buenos Aires de mediados del siglo XX es el marco de esta ingeniosa novela en la que el mito del vampiro se reinventa en la figura de los anticuarios, seres apacibles que en cierta forma se han segregado a sí mismos para evitar conflictos, pero que aun así son objeto de una vil persecución por parte del gobierno y por científicos sin escrúpulos. 

Es mediante este hostigamiento que Santiago Lebrón llega a ellos, su vida había transcurrido en un periódico arreglando viejas máquinas de escribir y después como agente secreto del Ministerio de lo Oculto, encargado de la búsqueda del mentalismo y lo sobrenatural, ya que las altas esferas del gobierno no querían quedarse atrás con respecto a países como Rusia, poseedores de detectives telépatas “ocupados de descubrir a los disidentes políticos”.

Es así como Lebrón llega al mundo de los anticuarios y casi por accidente queda convertido en uno de ellos, en “alguien que no sufre el paso del tiempo ni la enfermedad y que sólo puede morir por violencia”. 

Santiago comienza a vivir con el anticuario Calisser, un librero enfrascado en la constante búsqueda de viejas ediciones que lo hace su discípulo introduciéndolo en el fabuloso mundo de los libros.  Este ambiente pronto le proporciona satisfacciones propias: 
"Descubrí un entretenimiento al que Calisser nunca había dado importancia: la búsqueda de lo que los libros guardaban en su interior. Encontraba un billete fuera de circulación, una fotografía de una boda, flores secas, una carta descolorida, programas de cine, un boleto del tranvía de la desaparecida Compañía del Sur. Me quedaba mirando aquellas huellas de lecturas: marcas de libros leídos en el asiento del tranvía, en el subte, en la cama, en la playa, en un café. Me gustaba mi colección, letras de un mensaje secreto. Guardaba esas reliquias en una vieja lata de té Cross & Blackwell."

Entre el acomodo de  libros y la búsqueda de otros en subastas (el coleccionismo obsesivo y la compra-venta es determinante para ellos), los anticuarios viven su soledad en la penumbra, cuidándose de dañar a otros y procurando ocultar la edad en la que han quedado congelados. Santiago se alimenta como le han enseñado, consumiendo carne casi cruda, nueces, miel, higos y vino, pero en breve llega la sed y el insomnio característicos, además de los sueños que hienden con alguna página olvidada la dulce piel de una mujer porque, en los sueños, “los libros nunca sirven para leer”. 
Santiago entra en contacto con cierta bebida de reflejos de oro, invento invaluable de uno de los anticuarios que contribuye a dar sosiego ante la sed apremiante; una mera copia de la sustancia exigida por la nueva situación, pero suficiente para calmar las ansias. 

El tema del amor es también fundamental en esta novela, el amor es dañino, absorbente y destructor: han sido ya varios los anticuarios dedicados a buscar el famoso Ars Amandi, libro protegido por un conjuro que hace prácticamente imposible su lectura, pero que entre sus páginas albergaría la fórmula, la cura, la posibilidad de amar..
“Calisser me había advertido que el amor llevaba a la muerte, que la sed, acentuada por la pasión, bebía hasta la última gota de vida”. 

El Carmen es otra cualidad de los anticuarios a través de la cual se da una especie de recordatorio de un momento en el pasado que influye sobre los demás. A pesar de esto, en los anticuarios este poder los aísla aún más en ese mundo melancólico y frío, cargado de polvo y vejez en el que se desenvuelven. Santiago detesta pasar el tiempo en esas sombras tenebrosas en lo físico y en lo moral, pero la luz ya no es opción para él. 

En este vampirismo mesurado que evita el exceso en lo posible y que a la vez puede ser profundamente letal, Santiago Lebrón se escabulle ante la condena que enfrenta de por vida, formulando uno de sus deseos más arraigados: 
“Ojalá algún día gozara del verdadero poder de los anticuarios: el de modificar los recuerdos y borrar el pasado”. 

El hombre duplicado –José Saramago


Alfaguara, 2002.
Escritor portugués (1922-2010).

Todos alguna vez hemos contemplado la probable existencia de un doble quizá por el rumor popular tan extendido de que en algún lugar existe alguien similar a nosotros. Bajo esa premisa, Saramago elabora una historia de supuestos; una perspectiva muy particular en la que los acontecimientos toman caminos sinuosos al verse los personajes en tan insólita situación.

La primera parte de esta singular novela se proyecta en un único tema que llega a hacerse algo monótono: el descubrimiento que hace el profesor Tertuliano Máximo Afonso de cierto actor, un hombre idéntico a él hasta en el más mínimo detalle. Esto hace que se debata en un torbellino de sensaciones repetitivas, un desasosiego desbordante y una obsesión por buscar las películas de la compañía cinematográfica que lo llevará eventualmente a Daniel Santa-Clara, pseudónimo del actor Antonio Claro, el doble de Tertuliano.
Eventualmente los hombres se conocerán para gran malestar de Antonio Claro, el cual se presentará ante María Paz, novia de Tertuliano, suplantando la identidad de éste.

Se plantea una venganza de motivos imprecisos en la que Antonio Claro desea desquitarse de Tertuliano a través de María. Indudablemente a cada persona sientan las cosas de manera distinta y Antonio desea, al parecer, desagraviar a su mujer por la existencia del doble sin saber con exactitud cuál es la naturaleza del perjuicio ocasionado.
Tertuliano no ha formalizado con María Paz porque le asusta la idea de fallar como en su primer matrimonio; por su parte, Antonio Claro no desea tener ningún conflicto matrimonial pero no duda en llegar con barba al piso de Tertuliano para hacerse pasar por él ante María.

Al fin comienza a aclararse en la mente de Antonio el supuesto agravio a Helena, su mujer,  y es que esta “no es la misma persona desde ese día, la impresión que le causó fue tremenda, saber que existe en esta ciudad un hombre igual que su marido le destrozó los nervios”. 

Antonio pretende consumar su venganza, entre otras cosas (que no voy a desvelar) haciendo que María Paz se entere de su existencia tal como se enteró Helena de la de Tertuliano. Antonio está decidido a intervenir en la relación de su doble con el forzado consentimiento de éste:
“… quizá sea como una venganza por la perturbación que su presencia ha introducido en mi relación conyugal y de la que usted no puede tener ni idea, quizá por capricho donjuanesco de obsesivo tumbador de hembras, quizá, y esto es seguramente lo más probable, por puro y simple rencor.”
Antonio Claro va a hacer lo que sus instintos de dictan, pero lo que no sabe es que ha empezado a ser sutilmente manipulado por Tertuliano. A veces el burlador resulta burlado y esta parte de la obra se hace trepidante.

Más que la exploración de la figura del doble, se mueven aquí resortes que tienen que ver con las reacciones humanas en torno a situaciones que llevan al hombre a los linderos de lo incomprensible, al enfrentamiento con lo inesperado y al absurdo que surge al intentar entender cuestiones que huyen de lo cotidiano, que asustan, que confrontan y que alteran, pero no sin conducir al aprovechamiento de cualquier coyuntura, por irracional que parezca, en su propio beneficio (aunque dicho beneficio se dirija a la satisfacción de los instintos más oscuros).

Sin embargo, toda acción tiene una consecuencia y la que aquí se expone no deja de ser interesante aunque en cierta forma previsible. Es la historia aquella de que el hombre pone y Dios dispone en su máxima expresión: nadie es poseedor absoluto de los hilos de su propio destino, mucho menos de los de otros y resulta tan ilógico como contraproducente pretenderlo.
¿Dos seres iguales caben en el mismo entorno? Quizá esa no sea la pregunta que interesaba al autor; esta historia podría desarrollarse perfectamente sin dobles, ya que los motivos de una venganza pueden ser tan descabellados como el que hemos visto aquí: un rencor sencillamente inexplicable o el hecho de que la esposa estaría muy afectada por la presencia de un ser igual a su marido, conclusión a la que el propio Antonio tardó en llegar debido a la dificultad de elaborarla –de puro absurda- en su mente.

Aunque las digresiones de la primera parte resultan un tanto agotadoras y poco atractivas, bien vale la pena recorrer todas las páginas de esta novela.

Recuento de lectura

Recuento 2015

1. La divina comedia - Dante Alighieri
Disfruté mucho con los fabulosos capítulos del Infierno, sus ingeniosos castigos y esa mezcla de personajes que el propio Dante conoció en vida más otros tantos históricos y mitológicos que en conjunto conforman un cuadro maravilloso. En el Pugatorio y el Paraíso encontré más bien disertaciones morales y debo reconocer que esas partes del libro no me parecieron tan atrayentes como la primera. Se trata de una obra muy pero muy compleja. 
2. Del color de la leche - Nell Leyshon
Buen libro escrito en el lenguaje directo y sin florituras que corresponde a la narradora/protagonista. Lo que cuenta es otro cantar: un in crescendo inquietante de emociones que llevan al lógico desenlace. Crudo y duro sin más, muy recomendable.
3. La bella dama despiadada - Alain Chartier
Poema del siglo XV que inspiró a muchos otros poetas y pintores sobre todo del siglo XIX y principios del XX (a los Prerrafaelitas principalmente en cuanto a pintura). 
El poema en sí es muy bueno porque muestra la contraparte del amor cortés en una dama que expone sus razones sin tapujos para desdeñar al tenaz pretendiente: ella tiene derecho a ser libre, a elegir y se mantendrá firme en ello. Estas cuestiones llevaron al autor a un serio conflicto en su época. 
4. El hombre de arena - E.T.A. Hoffmann
Es el relato más conocido del autor, un libro muy apegado a su tiempo que quizá en el actual no resulte espeluznante pero que merece ser leído por la riqueza de elementos tradicionales (como la leyenda del sandman) y de pesadilla (la presencia de seres oscuros y del robótico "autómata") entremezclados para terror y desgracia del protagonista. 
5. La bailarina - Ogai Mori
Obra publicada en 1890, de tintes autobiográficos, en las que el escritor demuestra cómo las imposiciones ideológicas de ciertas culturas siempre estarán por encima de los deseos personales. El amor se puede transformar en traición por esto mismo. 
6. Wasserman. Historia de un perro - Yoram Kaniuk
Excelente relato de corte juvenil sobre el amor desinteresado hacia los animales y las adversidades que van apareciendo en el camino. Kaniuk adereza estupendamente la obra a través de las acciones y los elaborados pensamientos de la joven protagonista. 
7. El sendero en el bosque - Adalbert Stifter
Novela cercana al Romanticismo (como corriente literaria) en varios aspectos: las profusas y admirables descripciones del paisaje enmarcan una historia de amor bastante ingenua e inocente, con reminiscencias pastoriles. Por suerte el autor olvidó al fatalismo como característica fundamental de dicho movimiento literario. 
8. Fuenteovejuna - Lope de Vega
La había visto en teatro pero la lectura de un gran clásico como este fue en extremo agradable. Todo un pueblo confabulado en contra del abuso de autoridad, la unión que hace la fuerza. 
9. Los anticuarios - Pablo de Santis
Muy buena novela en la que el mito del vampiro se reinventa en forma ingeniosa y en la que el amor aparece como uno de los elementos centrales alrededor del cual giran muchas de las acciones del protagonista. 
10. El camino del tabaco  - Erskine Caldwell
Novela muy cruda sobre la Gran Depresión estadounidense que afectó sobremanera a las familias agricultoras de la Georgia de 1932. 
11. Delicioso suicidio en grupo - Arto Paasilinna
Un tema macabro que pretende pasar por hilarante a través de la sátira y el humor negro. En lo particular no me pareció bien conseguido porque no hay profundidad argumental o en los personajes y el autor se pasea por veredas que solo bordean el asunto. Aunque el sentido de pertenencia de grupo y la convivencia van dando otro cariz a las cosas,  la obra no aporta mucho más.
12. The Magic Finger - Roald Dahl
Como pretendo eventualmente cambiar las traducciones por novelas en lengua inglesa, he decidido empezar por lo más sencillo y esta lectura tan amena, fabulada y pintoresca me ha llevado de vuelta a la niñez. :D
13. Fantastic Mr. Fox - Roald Dahl
Una lectura infantil maravillosa que se disfruta a cualquier edad. 
14. Intemperie - Jesús Carrasco
Aunque usa un extenso vocabulario específico rural (del cual abusa), la crudeza de la narración aunada a una narrativa brillante atrapa al lector de inmediato. Es la historia de un niño que huye de un pasado escabroso para toparse con la también extrema dureza del mundo exterior. 
15. El monje y la hija del verdugo - Ambroce Bierce
Tremenda historia que entremezcla el amor y los excesos enfermizos en la mente del protagonista. Las ilustraciones de Santiago Caruso son fabulosas. 
16. La chica del tren - Paula Hawkins
Me esperaba una lectura veraniega entretenida y poco más, pero me encontré de lleno con una novela bastante bien escrita en la que se manejan todas las sensaciones de un verdadero thriller psicológico. El dolor, el alcoholismo, la traición, la infidelidad, la mentira y sus secuelas que calan en lo más hondo de los personajes que se enfrentan a estos padecimientos tan humanos. 
A veces los seres que nos rodean son unos verdaderos desconocidos, al grado de llegar a dormir con el enemigo sin saberlo. El interior de cada uno puede ser tan indescifrable que todo el mundo construido alrededor de una familia o entorno similar puede quedar desmoronado al atisbar en esas tinieblas lamentables que la mentira acentúa en grado superlativo. 
17. Wuthering Heights - Emily Brontë
Las pasiones enmarcadas en el paisaje hostil determinan esta maravillosa historia de amor, celos y venganza que incluso transciende a espacios sobrenaturales. 
18. The Hound of the Baskervilles - Arthur Conan Doyle
Muy entretenido relato sobre una familia al parecer acechada por un perro sobrehumano que se dedica a dar muerte a los Baskerville, misterio que Sherlock Holmes se apresurará a resolver.
19. A Scandal in BohemiaArthur Conan Doyle
Me gustó mucho, en esta historia conocí a Irene Adler, mujer extremadamente lista y capaz de darle la vuelta al propio Sherlock Holmes. 
20. The Island of Dr. Moreau - H.G. Wells
Ciencia ficción en experimentación animal humanizada que no me gustó. 
21. La librería - Penelope Fitzgerald
Una mujer decide abrir una librería para horror y molestia del pueblo que intenta sabotearla a toda costa. La verdad es que me esperaba más de esta novela
22. The Adventures of Tom Sawyer - Mark Twain
Sigo con mis lecturas en inglés, estas aventuras son maravillosas porque muestran una época de libertad, de travesuras inocentes que reflejan la nobleza de sus protagonistas. ¡Tiempos aquellos!
23. Anne of Green Gables 1 - L.M. Montgomery
Me encantaron las aventuras de esta chica tan alegre e imaginativa, tanto que quizá continúe con el resto de los libros en algún momento. 
24. The Murders in the Rue Morgue - Edgar Allan Poe
Definitivamente no es uno de los cuentos de Poe que permanecerán con muchos detalles en mi memoria. 
25. Blankets (novela gráfica) - Craig thompson
Estupenda novela gráfica sobre el amor, la juventud, los miedos y la incipiente entrada a la madurez a veces con muchos tragos amargos a cuestas. 
26. El huésped - Guadalupe Nettel
Novela que intenta incursionar en la figura del doble y en el tema de la ceguera situándose en lugares contrapuestos de la Ciudad de México, unos más libres que otros, logrando una mezcolanza que desde mi punto de vista no profundiza en nada. 

El paseo – Robert Walser

Siruela, 1997.
Escritor suizo (1878-1956).

Publicada en 1917, El paseo es una obra que ofrece poco más de lo que el título sugiere. No encontramos en ella una trama estimulante o estampas cotidianas. Abundan, en cambio, las observaciones que el narrador va haciendo desde que una linda mañana decide salir a dar el paseo que lo obliga a abandonar “el cuarto de los escritos o de los espíritus”. 

Sale, pues, con un ánimo “romántico-extravagante” que se refleja a lo largo de la obra. En su cuarto había estado taciturno ante el papel en blanco, lo que evoca la compleja labor del escritor en cuanto a la llamada de la musa inspiradora. El paseo se espera con emoción porque el área de trabajo/escritura da espacio a todo tipo de pensamientos y pesares. Una vez fuera, las sensaciones negativas deben ocultarse a los demás. 

Walser habla de lo que se le va presentando, ideas reales o ficticias en las que se detiene brevemente, sugiriendo que todo paseo da lugar a una variedad de fuentes de inspiración. Sus observaciones a menudo no pasan de unas cuantas líneas, como cuando advierte a ciertos chiquillos en plena libertad: 
“Dejémoslos ir tranquilos y sin freno, pensé; la edad se encargará de asustarlos y frenarlos. Demasiado pronto, por desgracia”. 
Más adelante se detiene algunos segundos a observar a un perro, a ciertas golondrinas… Pronto hace su aparición una singular ironía crítica que nos conduce a un Walser desafiante e irreverente ante el mundo que circunda su paseo: un librero es abordado y despedido con la gracia del conocedor de su oficio porque al buscar el libro “más comprado y más leído, de valor en verdad perdurable”, se suscita una contraposición mordaz porque lo más leído, como bien sabemos, con frecuencia no es precisamente lo más perdurable. 
En el Instituto Bancario se mofan del poeta al considerarlo un ser miserable que requiere de apoyo y donativos para subsistir. El agraviado soporta el vendaval y a continuación arremete contra un nuevo objetivo: el panadero que ha puesto en la entrada de su establecimiento un rótulo dorado, símbolo de “interés, avaricia, mísero y desnudo embrutecimiento del espíritu”. 

El sarcasmo que lo caracteriza lo lleva a criticar a otros defendiendo sus puntos de vista con graciosa compostura, buscando la serenidad en el caos de lo que se ve y de lo que no se alcanza a advertir en un sencillo paseo. 

Después aparece el gigante Tomzack, el cual lo llena de terror en medio de este pintoresco y apacible paisaje rural. La vida era, para este ser, “demasiado escasa, demasiado pequeña, demasiado estrecha”. ¿Álter ego del poeta? 

Sigue adelante y se advierte en él una desfachatez absoluta al enfrentar diversas situaciones que con frecuencia lo ridiculizan por su necesidad y pobreza, hasta que por fin llega con el cobrador de Impuestos de Hacienda y se ve obligado a hablar con amplitud de sí mismo y de su condición de escritor. 
“Como pobre escritor y plumífero u homme de lettres disfruto de unos muy cuestionables ingresos. Naturalmente, en mí no se puede apreciar ni hallar rastro de cualquier acumulación patrimonial […] Me las voy arreglando, como suele decirse. No practico lujo alguno, eso puede usted verlo con tan solo mirarme.”
Pero el funcionario quiere cobrarle impuestos porque siempre lo ve paseando. Precisamente es esta parte la que me resultó más agradable porque Walser sale en defensa de la aparente pasividad de su profesión: 
“Con supremo cariño y atención ha de estudiar y contemplar el que pasea la más pequeña de las cosas vivas, ya sea un niño, un perro, un mosquito, una mariposa […] o tan solo un pobre y desechado trozo de papel de escribir en el que quizá un buen escolar ha escrito sus primeras e inconexas letras. Las cosas más elevadas y las más bajas, las más serias, las más graciosas le son por igual queridas, bellas y valiosas. […]
En una palabra, me gano el pan de cada día pensando, cavilando, hurgando, excavando, meditando, inventando, analizando, investigando y paseando tan a disgusto como el que más.”
Curiosamente, estas palabras me remitieron a una entrevista que acabo de leer en la que Juan José Millás habla del paseo y la inactividad necesaria en los autores porque a él las mejores ideas se le ocurren “leyendo y paseando”. Para Millás hay una parte fundamental en la tarea del escritor que consiste en no hacer nada, para sorpresa de los que consideran que en esta profesión se lee o se escribe sin parar. Muchas veces me he topado con la triste y recurrente idea de que leer es sinónimo de inactividad, un acto inútil por donde se le mire.

Walser utiliza a continuación un tono romántico, casi bucólico, para describir en forma poética un mágico entorno bello y celestial en el que los objetos parecen adquirir tintes espirituales que confluyen en una sola esencia. Todo lo negativo parece diluirse en ello y el paseo alcanza su culminación en esta agradable calidez y esplendor del ambiente, así como del interior del poeta. 

Habla de que puede no tener razón en todo lo que ha dicho, pero reconoce que en ello sólo ha mediado su buena voluntad. En su manera de definir la realidad circundante y de llevar al lector al plano real o imaginario de su paseo, exponiendo lo que le importa en cada momento, nunca deja de presentarse la mirada irónica a la que ya me había referido. 

Las observaciones de Walser enriquecen a quien se interna en ellas; pareciera incluso que se conoce a sí mismo de mejor manera cuando va diseminándolas sin necesidad de usar una estructura en específico. Me quedo con la que hace sobre el quehacer de quien indaga e interioriza para después plasmar y transmitir: la del escritor con su siempre instinto crítico e intereses –básicos o profundos- que lo animan. 

Una lectura distinta que puede gustar mucho (o no). 

La mujer de la arena – Kōbō Abe

Siruela, 2006.
Escritor japonés (1924-1993).
Premio Akutagawa, 1951.

El hombre puede quedar literalmente engullido ante la creación de ciertas sociedades que pretenden esclavizarlo. Tal es el caso de esta historia, en la cual un profesor aficionado a la entomología decide recorrer parte de la costa en busca de nuevos insectos que pudieran darle renombre. Al llegar a una extraña aldea entre las dunas, el paisaje se vuelve de pronto surrealista: las casas de los aldeanos se encuentran en agujeros a unos veinte metros del nivel superior, mientras que en los alrededores se puede apreciar un mar turbio y ventoso: en conjunto, un panorama inquietante. 

Mientras este personaje se encuentra en la perseverante búsqueda de especies raras, alguien advierte su presencia y le pregunta si el motivo de su visita a esos lugares tan apartados es el de una inspección, a lo que él responde que no, identificándose como maestro y solicitando ayuda para pasar la noche. Al quedar conformes con su respuesta, los aldeanos lo acompañan hacia uno de los hoyos en la arena al cual el hombre desciende a través de una escalera colgante. En ese lugar vive, solitaria, una mujer viuda de unos treinta años. 

Y así es como el personaje queda a merced de esta mujer, de los aldeanos y de la arena, una arena invasiva y pegajosa que se impregna en cada centímetro de los cuerpos e incluso de lenguas y gargantas. El hombre le habla a la mujer sobre la cualidad seca y móvil, pero a la vez noble y pura de la arena, pero la mujer insiste en que esta arena es distinta, corrosiva, absorbente, incesante y difícil de controlar porque se acumula pudriendo todo lo existente, ánimo incluido. Cada noche los habitantes de la aldea deben escarbar alrededor de sus casas para que no queden sepultadas y para que otros miembros puedan recoger la arena desde arriba. A cambio reciben agua y alimentos.

En este punto se establece una conexión con el mismo absurdo perturbador que se puede leer en las obras de Kafka o Camus, porque los aldeanos retiran la escalera de cuerda y el hombre de pronto se ve cautivo, forzado a trabajar a la par que la mujer y a soportar las inclemencias de esta arena invasiva que toma por completo el control de las vidas. 

El entorno se vuelve tan irreal y desquiciante que el protagonista no logra reconocerlo como verdadero; el viento y la arena se encargan de sofocar sus gritos y la desesperación da un paso hacia la valoración del momento presente:
“Aun así no estaba completamente seguro, no sabía por qué… Ante las paredes de arena que lo rodeaban como para estrangularlo, volvía el recuerdo miserable de su fracaso al querer treparlas. No cabía otra cosa que dar tumbos, manotazos. Una sensación de impotencia lo paralizaba… Esto era un mundo aparte, carcomido por la arena, en donde no contaban las convenciones cotidianas.”
El silencio de la mujer le resulta casi tan amenazador como la propia arena porque sus constantes y agónicas preguntas casi no generan respuestas, aunque algunas sentencias breves que salen de los labios femeninos son aún más desconsoladoras: el hombre debía comprender que la vida en ese lugar era muy dura para una mujer sola…

Y es así como se da entre ellos una vida de sexo, de noches de trabajo a cambio de los enseres de una mínima subsistencia, de bocas y gargantas colmadas de arena tras las noches en que los cuerpos sudorosos la reciben a raudales. 
Curiosamente, el entomólogo se va insertando en una comunidad acorde con su afición: en una especie de colmena, hormiguero o similar claramente organizado para el bienestar general, donde los de arriba, según la mujer, venden una arena que inexplicablemente tiene que venir de abajo y no de la comodidad de la superficie, y donde otros agujeros cuentan con escaleras todo el tiempo, marcando la diferencia con esos en los que se ha hecho cautivo a un ser proveniente de una organización distinta. 

El yugo cristaliza a través de una sed intensa, infinita y nunca completamente colmada; una sed que domina la narración tanto como la atmósfera claustrofóbica o el diálogo de sordos que intenta sostener con los demás. Esta obra también se caracteriza por descripciones sensoriales de tal magnitud que el lector casi puede sentir sobre sí mismo esa arena que devora apoderándose de los objetos y de la piel mezclada con el sudor, cómplice ingrato; de ese regusto constante y desagradable al respirarla, saborearla y sentirla instalada en cada oquedad del cuerpo. 

Pero esta obra va mucho más allá de percepciones o sensaciones porque de este punto de partida brotan otros aspectos más profundos como puede ser el del hombre llevado al límite a través de una condición absurda e inexplicable, pero no por ello lejana a la realidad que el ser humano ha tenido que enfrentar en determinadas situaciones o periodos enajenantes de la historia. 
Habrá que descubrir si el protagonista es capaz de trascender este círculo vicioso o si la propia organización minará su capacidad física y mental de rebelarse ante la opresión. 

Excelente novela.