La habitación azul – Georges Simenon

Escritor belga (1903-1983).
Tusquets, 1999.

Esta novela se va construyendo en un presente alternado con una visión en retrospectiva de tal forma que es de admirar la maestría del autor para llevar los distintos hilos narrativos.

El tema principal es la traición que en un momento dado toma dimensiones increíbles, la introspección psicológica va desvelando características íntimas de la pareja en cuestión hasta llegar al nivel de una sórdida y obsesiva locura. A partir de la segunda mitad el interés por el libro va en un in crescendo y apenas puede uno despegarse del libro.

Se trata de la historia de Tony Falcone y su amante Andrée Despierre. La pasión los une desde un encuentro fortuito a orillas de un bosque en el que ella, enamorada de él desde la infancia, aprovecha para enredarse y enredarlo en una agitación  desbordante. La habitación azul se encuentra en el Hotel des Voyageurs, propiedad del hermano de Tony y lugar donde se dan cita los amantes durante 8 meses. 
“Un rato antes, mientras se entregaban salvajemente al amor, les llegaban esos ruidos y formaban un todo con sus cuerpos, su saliva, su sudor, el vientre blanco de Andrée y el tono más oscuro de su propia piel, la franja de luz transversal que cortaba la habitación en dos, el azul de las paredes, un reflejo móvil en el espejo y el olor del hotel, un olor rústico, el del vino y los alcoholes servidos en la primera sala…”
Andrée vive un matrimonio fallido mientras que Tony adora la vida reposada que lleva con su esposa e hija; Andrée habla con frecuencia de una posible vida en común, palabras al aire que más tarde cobran una fuerza e importancia sin precedentes en sus vidas. 
“Respóndeme en serio, Tony. Si me quedase libre…”
Él no imaginaba que tal circunstancia lo iba a llevar a una pesadilla absoluta, a un infierno personal envuelto en un sistema judicial que no dejaría ningún cabo suelto, una situación en la que no quedaría títere con cabeza. 

Para Tony el asunto explota cuando ve a Nicolás, esposo de Andrée, aproximarse al hotel desde la habitación azul, es entonces cuando decide alejarse de ella y acercarse más a su propia familia. Ese asunto se trataba más que nada de un desfogue momentáneo de “macho” y quizá un día hasta conversaría de ello con la propia Gisèle, su esposa, recordándolo al amparo de la vejez como una travesura de juventud.
Para Andrée la cuestión era completamente distinta: ella estaba convencida de pasar el resto de sus días al lado de Tony.

La realidad es que solo la habitación azul representaba el entorno de esa pasión, la vida exterior transcurría como siempre salvo en la mente de Andrée pensando en un “nosotros”. 
“Y, precisamente, solo en la cama eran una pareja, solo en la habitación azul que, con una especie de frenesí, por hablar como el periodista, impregnaban de su olor”.
Durante el proceso judicial aparece una y otra vez el concepto de amar, cosa que Tony no comprende y a la que seguramente ni siquiera los propios agentes podrían haberle dado una definición precisa. ¿Qué se entiende por amar? ¿El amor es esa exaltación de una noche o el cariño reposado de un hogar? Quizá para Tony este misterio quedó revelado al verse obligado a hacer una elección mental. 

Son especialmente interesantes los párrafos que hablan de la esposa en contraposición de la frenética amante:
“¿El divorcio? Que fuese a ver a Gisèle y le dijese a bocajarro… Era inimaginable. No tenía nada contra su mujer. La había elegido a conciencia. No quería casarse con una amante desenfrenada, sino precisamente con una mujer como la suya”.
Los amantes tan cuidadosamente ocultos, tan discretos y tan arropados por la habitación azul, ignoraban que sus encuentros eran del dominio público. 

El proceso judicial, estupendamente entremezclado con sucesos del pasado reciente, se desencadena en este punto con la repentina muerte de Nicolás. 

Gran novela que cuenta una historia de engaño muy singular cuya estructura requiere de un entramado complejo de situaciones y pensamientos así como del suponer, acusar y llegar hasta el final en el intento de descifrar a los individuos involucrados. 
Se trata de una obra dura que expone con crudeza el hecho de que nunca se termina de conocer a las personas y mucho menos el alcance de sus obsesiones. 
No se la pierdan. 


Georges Simenon

*Imagen tomada de Internet

Tombuctú – Paul Auster

Escritor norteamericano, 1947.
Anagrama, 2006.

Mr. Bones es el perro del moribundo Willy Christmas, un hombre que ha pasado la vida vagabundeando como poeta y que ahora, en tiempos aciagos por su apremiante estado de salud, busca a una antigua profesora para encargarle el destino de su obra literaria y de su perro. 

Mr. Bones comprende todo lo que le cuenta su amo, sin poder hablar logra una empatía muy profunda basada en el cariño y el entendimiento. Su vida con Willy se convertirá en una referencia inamovible para cualquier circunstancia del pasado y del presente.
Ante las puertas del más allá, llamado por ellos Tombuctú, Willy se ve atormentado por toda clase de pensamientos y con esto aprovecha para disertar sobre diversos aspectos de la vida, tanto individuales como sociales. Mr. Bones, por su parte, a pesar del intenso aprendizaje que ha tenido con Willy, comprende que le quedan varias lecciones por aprender, como la que enseña que si alguien lo ataca otro lo salvará, que la humanidad tiene matices insondables que nunca terminan de asimilarse. 

Cuando Willy desaparece de su vida, el perro conoce esta otra parte, a veces oscura y a veces feliz de la convivencia con diversas personas. Su condición de perro adulto y a la vez inocente le hace experimentar toda clase de sensaciones de acuerdo a las reacciones que hacia él van teniendo sus dueños. 
“El mundo estaba lleno de maravillas, y era lamentable que un hombre se pasara el tiempo preocupándose por cosas sin importancia”. 
Mr. Bones nunca pierde a la figura de Willy como la fuente principal de sabiduría, este incluso vuelve de Tombuctú para hablarle en sueños y es así como la narración va y viene sin perder a Willy Christmas como eje central de la vida de su inteligente mascota. 
“Allí era donde la gente iba a morir. Una vez que el alma se separaba del cuerpo, lo enterraban a uno y su alma se largaba al otro mundo”. 
Aunque nunca he sido partidaria del recurso literario conocido como personificación (salvo en las fábulas)la de este chucho me gustó mucho. Auster nos hace ver al mundo bajo una mirada reposada mientras va sugiriendo innumerables cuestiones acerca de la vida y la muerte. El calibre tan especial de Mr. Bones le confiere una capacidad extraordinaria para percibir cuestiones artísticas y filosóficas o poderes especiales como volar en su imaginación para presenciar situaciones fuera de su alcance. Un perro con alma, según Willy.
La felicidad del animal encaja en la concepción universal que nos dice que todos los seres buscan su lugar en el mundo: 
“A lo mejor lo habían mimado mucho pero, a su modo de ver, la felicidad canina era más que sentirse querido. También consistía en sentirse necesario”. 
Más adelante, Willy se le presenta nuevamente en sueños para aclararle que en Tombuctú se admiten perros, que lo suyo está arreglado y que mientras tanto se porte bien. Este hecho precipitará el desenlace de un libro que resultará entrañable a los amantes de los perros y que a mí en particular me gustó bastante. 

Esta obra retoma el tema constante del azar en el universo creador de Paul Auster, la narración ágil y sencilla queda parcialmente abierta al final, a mi modo de ver, porque en ella lógicamente actuará la aplastante fuerza de este azar, casualidad, suerte o como se le quiera llamar. Este aspecto tan potente de la posibilidad, que hace cambiar las cosas de un momento a otro, ni el propio Auster podría negarlo. ;)


Paul Auster
*Imagen tomada de Internet. 

Recuento de lectura

Recuento 2018

1. Cuentos de Canterbury - Geoffrey Chaucer
2. La habitación azul - Georges Simenon
Excelente novela narrada en presente y en retrospectiva para dar lugar a una historia de traición muy singular por el complejo entramado de situaciones que se desprenden de todo el asunto. Nunca se termina de conocer a las personas, mucho menos el alcance de sus obsesiones.
3. The Mysterious Affair at Styles (Hercule Poirot 1) - Agatha Christie
Estas novelas son amenas, pero debo reconocer que a mí me cansan.
4. La verdad sobre el caso Harry Quebert - Joël Dicker
Muy, muy malo. Personajes insostenibles y giros exagerados van logrando que esta lectura se vuelva bastante fastidiosa. No repetiré con este autor.
5. Journey of Souls - Michael Newton
Sobre reencarnación en base a los casos presentados por el Hipnoterapista Newton. Me impresionó bastante, seguro repito con otro libro en cuanto se me pase un poco el impacto.
6. En las nubes - Ian McEwan
7. Los nombres del aire - Alberto Ruy-Sánchez
8. El ruletista - Mircea Cărtărescu



Almas grises - Philippe Claudel

Escritor francés, 1962.
Salamandra, 2005.

Un asesinato sirve de pretexto para describir al pueblo de V. y sus habitantes, el narrador testigo cuenta con un bellísimo lenguaje las vidas y desventuras de los personajes que languidecen en un “desfile de sombras”. 

El fiscal Pierre-Ange Destinat, “el Chupasangre”, era una de las figuras prominentes del pueblo, siempre implacable en su trabajo. Solía comer en el Rébillon, cuyo dueño era Bourrache, padre de tres hijas: Aliñe, Rose y “Belle de Jour”, jovencitas a quienes todos conocían en el trajín diario del mesón. 
“Cuando las tres hermanas estaban en el comedor, llevando y trayendo cubiertos, jarras de agua y litros de vino entre decenas de hombres que hablaban sin tapujos y bebían sin moderación, se me antojaban flores olvidadas en una taberna dudosa. La pequeña, sobre todo, parecía tan fresca que siempre la vi muy lejos de nuestro mundo.”
Un día helado de 1917, Belle de Jour, la pequeña de 10 años, aparece estrangulada en la orilla del canal.
“Parecía una princesa de cuento con los labios azules y los párpados blancos”. 

El tiempo pasa lentamente y los sombríos personajes van envejeciendo página tras página. Ante el hastío, el juez Mierck incluso se alegra de tener un asesinato en forma y su imagen grotesca engullendo huevos mientras considera los hechos contrasta con la fragilidad lúgubre de la pequeña fallecida. 

Gracias a una fábrica era posible la existencia del pueblo y un grupo de obreros se salva de ir a la guerra por las necesidades de la industria. El maestro Fracasse, en cambio, se ve forzado a ir y nunca más se sabe de él. 

El fiscal Destinat, viudo, vivía en soledad, solo conservaba a dos empleados de los muchos de la antigua opulencia familiar. Este hombre tenía un aura legendaria: entre visitas semanales a la tumba de su mujer, la audiencia en V. y el palacio pasaban los años y su estampa permanecía inmutable. Mantenía una fría distancia hacia los acusados y usualmente generaba imágenes malignas y descarnadas en la gente que componía el jurado. 

El maestro Fracasse fue sustituido por otro que llevaba encima el trauma de la guerra y que hacía locuras frente a los chicos. Pronto llega la joven maestra Lysia Verhareine, “un auténtico rayo de sol”, “tan atractiva como para no necesitar un oficio”. 
Destinat se enamora al instante y el autor lo deja reposar en su aturdimiento para hacer una intensa reflexión sobre la desgracia de la guerra, señalando a tantos jóvenes que se aproximaban hacia la muerte pensando que podrían evitarla; hombres que no podrían escabullirse del absurdo infortunio de tener que morir destripados “lejos de la sonrisa de una mujer”

La vida de Lysia era en realidad más oscura de lo que dejaba entrever, a través de un cuaderno suyo se descubre tanto su personalidad como el desasosiego que la inundaba y en cierta forma esto amalgama las sombras del resto de los seres que pueblan estas páginas, todos grises, como el título. 

En realidad el asesinato no es lo relevante, sino más bien relatar el paso espectral de la gente del pueblo por la vida. Se narran matrimonios frustrados como el de Bourrache por la postración de su mujer, o por la muerte prematura como en el caso de las esposas de Destinat y el propio narrador; se cuenta también el asunto de los maestros, entre ellos el de la hermosa Lysia que espera con ansias el regreso de un soldado mientras el fiscal alberga esperanzas con ella, así como la curiosa obsesión de este último personaje por la niña asesinada en el canal…
Y por encima de todos estos aspectos, el terrible suceso en torno al narrador que ocupa gran parte de la segunda mitad del libro, hecho que deja al lector sin aliento y que contribuye a redondear ese mundo de pesadumbre, dudas y un desconsuelo desgarrador ante las desgracias que no dejan de sucederse y de las cuales todos se llevan una buena tajada. 

Se trata de un libro inmensamente bello, envolvente, que muestra una introspección colectiva en la que ya no importa quién es el asesino, sino ese fresco de espíritus atormentados, de vidas insípidas y desgraciadas que padecen lo suyo en un ambiente depresivo y rutinario, con la guerra y sus sufrimientos como trasfondo constante, donde unos se alegran de no estar en el pellejo de esos otros que van a exponer su existencias bajo la gran probabilidad de quedar perdidas o destrozadas para siempre. 
La penumbra jamás se aclara del todo, muchas de las cuestiones que se van desvelando conservan un halo de misterio que quedará vetado para siempre entre las tapas del libro. 

Gran escritor, me dejó impresionada con esta novela.


Philippe Claudel
*Imagen tomada de Internet

Blankets (novela gráfica) – Craig Thompson

Escritor norteamericano, 1975.
Drawn & Quaterly, 2015

Siempre tengo presente el propósito de leer más novela gráfica porque sé muy bien que por ahí hay varias maravillas de las que aún no disfruto. Este caso no es la excepción, y más tratándose de una obra autobiográfica tan bien lograda. 

Es sorprendente la forma en que vemos pasar ante nuestros ojos la niñez y adolescencia del Craig Thompson, autor de este libro, mediante una narración notable asociada a elocuentes dibujos que nos cuentan una historia inolvidable. 

No se trata de una historia sencilla, casi desde el primer momento destaca la implacable represión paterna en la vida de Thompson, así como el yugo social, ambos con base en la perturbadora vastedad de ideas religiosas de una comunidad rural en Wisconsin. Se señala incluso un atisbo de abuso sexual en el que no se profundiza, pero que deja el espíritu oprimido. 

Thompson procura centrarse en las aventuras imaginarias que en su niñez compartía con su hermano Phil, en los sueños infantiles y en el dibujo como vía de escape que le hacía amar la vida aunque solo fuese por algunos instantes.


La desdicha aparece con mucha fuerza desde su temprana adolescencia acosada por una religiosidad muy arraigada: el tema divino, la posible pérdida del alma o el castigo celestial, entre continuas lecturas de la Biblia.
En cierto punto, Thompson comienza a desear quemar sus recuerdos, eliminar las memorias acerca de gente de su infancia hablando del dolor, del infierno, de los gritos y gemidos del pecado. Llegan a su mente también evocaciones sobre los campamentos cristianos donde solo los chicos populares eran bendecidos por Dios con dotes sociales y atléticas. Situaciones en que la buena voluntad no serviría jamás para saciar al Dios voraz que a él lo contemplaba decepcionado por su pequeñez e ineptitud. 
Craig Thompson se ve envuelto en ese ambiente de doble moral que predomina en tantos lugares cristianos donde las conversaciones nocturnas “pecaminosas”, rebosantes de la curiosidad de los chicos, se contraponen con las inmaculadas charlas espirituales diurnas. 
En este joven de espíritu frágil y sensible, el choque de ideas ocasionaba un gran conflicto moral que procuraba resolver abstrayéndose del entorno y centrándose en la lectura de su inseparable Biblia. 

Ya en la época del Instituto, Thompson había aprendido a buscar a otros seres marginados y este es el momento del primer amor encarnado en la figura de Rania, la chica que colma las aspiraciones afectivas que se ven entorpecidas gracias al continuo dilema moral y religioso que forma parte de su ser.

El grueso de la novela se centra en esta experiencia del fabuloso despertar al amor, en la agobiante intensidad de las emociones que desbordan al personaje y que lo llevan a experimentar toda clase de sensaciones exaltadas. 
La inocencia y religiosidad de Craig lo hacen sentirse abrumado en varios momentos en que vienen a su mente los pensamientos acerca de la condición humana pecadora e impura que tanto le inculcaron sus padres. Imágenes pasadas y presentes se confunden para dar un tono ligeramente amargo al cariño inocente que apenas empieza a gestarse. 
A pesar de esto, el sentimiento que se manifiesta entre ellos no deja de ser extraordinario y muy emotivo. Amor, religiosidad, nuevamente amor volcado en goces que pretenden reprimirse y que en realidad afloran susurrantes una y otra vez para mostrar que el afecto es ambicioso, insaciable y que la culpa no cabe en él. 


A veces las ideas religiosas son insustituibles, pero en ciertos casos puede presentarse la lucidez o el discernimiento; un abrir de ojos que llevaría a Thompson a la liberadora decepción religiosa que rompe cadenas al por fin comprender que el dogma mal entendido puede crear pesadumbre y barreras entre las personas. La fe que se había adherido a su mente de mala manera se diluye al atisbarse una madurez precedida por experiencias tan duras como las suyas. En este punto la realidad y el recuerdo se entremezclan como en un sueño, fundiéndose y aniquilándose para dar paso a un nuevo lienzo en el que solo tendrán lugar las imágenes que puedan surgir a través del nuevo ser que ha conseguido desechar lo que ya no conviene a su nueva esencia, porque afortunadamente todo se transforma. 

Los elementos polifacéticos que componen el relato quedan bellamente plasmados e integrados en esta obra tan especial, sin duda Craig Thompson es todo un artista. 

Muy recomendable.

Craig Thompson

*Imágenes tomadas de Internet

Dúo – Colette

Anagrama, 2006.
Sidonie-Gabrielle Colette, escritora francesa (1873-1954).

En esta novela corta de profusas y bellas descripciones, un matrimonio se ve de pronto arrojado al abismo de los reproches, las actitudes veladas, los silencios… Michel ha descubierto una carta comprometedora y Alice ha aceptado el amorío con el socio de su marido. 
A través de los diálogos y actitudes de estos personajes, así como de María, la criada, como observadora inquisitorial a quien Michel quiere ocultar la realidad a toda costa,  acudimos a este descenso emocional enmarcado en una oleada de desasosiego, mientras que la esencia del entorno enfatizada por la autora recrea por momentos el espíritu del lector en fragantes cuestiones sensoriales:
"Su mujer había colocado el escritorio, viejo y sin belleza, en el profundo vano de la ventana, bajo la luz de mediodía brillante de polvo. Ante ella, un ramito de orquídeas púrpura en un florero de grueso cristal, lleno de agua, testimoniaba que Alice había ascendido desde los prados más húmedos, alfombrados de raíces de alisos y mimbres."
Michel se tortura también con la idea de que los vecinos de su casa solariega de Cransac puedan olfatear lo ocurrido, mientras que Alice se esfuerza por intentar dejar el tema en el pasado contando una verdad edulcorada que de acuerdo a su percepción logre consolarlo. Sin embargo, el aparentar inocencia restando hierro al asunto hiere sobremanera a su marido. 

Sonidos, silencios y aromas continúan amenizando las conversaciones resentidas de la pareja. El afectado reelabora las palabras de Alice centrándose en todos los detalles; lo que ella va contando se le va revirtiendo en un torbellino incesante y sin salida: cuando Alice habla de confianza y amistad con su amante, Michel lo recrea en su mente como algo indigno y lacerante: 
"¡Oh!, querida… Nunca comprenderás lo que es un hombre que ama ni la idea que un hombre se forma de la traición."
Paradójicamente, Michel hubiera deseado escuchar algo más casual para poder perdonarla y aquí se abre una cuestión milenaria: ¿es la verdad el camino de la reconciliación?
"Si me hubieras confesado: 'Una tarde, al anochecer, perdí un poco la cabeza, no sé qué había en la atmósfera…' Hubiera sido el primero en comprender, en perdonar, mi pobre niña…"
Pero el ver a su mujer íntimamente relacionada con el sujeto en cuestión, en un vínculo de suma familiaridad, es lo que trastorna este embrollo que continúa enredándose a través de las situaciones cotidianas con la irremediable tensión de fondo y ciertos miramientos externos que empiezan a aparecer sin que esto indique alguna resolución a corto o largo plazo. 
"Pero Michel, esto no es vivir […] Eres muy amable al darte cuenta de ello."
El infortunio sentimental continúa, Michel se obsesiona con la idea de que si se hubiese tratado de algo distinto las cosas también lo serían, mientras que ella insiste en contar de nuevo esa verdad tan dolorosa que conduce al esposo a pensamientos recurrentes, porque en su mente todo pasará por el escrutinio, cualquier explicación tendrá sus escollos y resultará devastadora. 
"Hasta me asquea un poco; es muy natural. Entregarse a ese… ese tipo, una amistad tierna, consejos, un interés amoroso, su debilidad de convaleciente. ¡Hasta ha osado hablar de confianza…!"
Para Michel la circunstancia presente se encuentra “en el hito donde se estrellan muchos matrimonios”. Alice, por su parte, comienza a añorar la tranquilidad de que hacía tan poco tiempo aún gozaba: “Hace dos días, qué hermoso era todo”

El dolor de uno y la vergüenza del otro continúan ensamblándose a través de malestares diversos y pensamientos destructivos, del miedo al qué dirán, del hecho de no encontrar una salida que aminore la aflicción, la confusión o la desconfianza. La triste pregunta a todo esto se dirige a la mujer: 
"¿Qué nos has hecho?"

El desenlace no deja de impresionar. Esta es una novela dura y hostil, no se trata de un escrito trepidante donde el lector espere encontrar novedades o sorpresas. Simplemente acompañamos a una pareja en la cruda realidad del momento que atraviesa mediante la enorme capacidad creadora, descriptiva e inquisitiva de Colette. 

Colette
*Imagen tomada de Internet. 


El huésped - Guadalupe Nettel


Anagrama, 2006.
Escritora mexicana, 1973.

Empecé con ánimo esta historia que hasta cierto punto logra mantener el interés y la tensión narrativa basada en la expectación hacia la figura del doble, parásito o lo que fuese que estuviera dentro de Ana, la protagonista.

Esta Cosa que intenta condenarla a la oscuridad, la va invadiendo en un principio con timidez dejando sentir levemente su presencia y más adelante a través de los sueños que van perdiendo el color.
“El primer territorio invadido fue el de los sueños; poco a poco, entre los diez y los doce años, fueron perdiendo color y consistencia. Comencé a soñar en tonos pastel y después en carboncillo negro, como bosquejos sucios de algún dibujante sin oficio.” 
La Cosa, que se había presentado sin estridencias, gradualmente se va adhiriendo a la vida de Ana cobrando voracidad, hasta que la afectada empieza a temer en forma alarmante a este ser que la controla desde dentro.
“A partir de ese año, y creo que con cierta razón, comencé a tener miedo de mí misma. Miedo de La Cosa que sentía crecer en mí como una larva en su crisálida; miedo de los cambios que se producían en mi cuerpo; miedo, sobre todo, de los actos que podía cometer sin darme cuenta.”
Como esta desconcertante entidad la arrastra literalmente a la oscuridad, Ana se ve de pronto inmersa en el mundo de los ciegos de instituto –como lectora- y también en el de otros ciegos, más libres, que mendigan en las vías subterráneas de la Ciudad de México. Ana se dedica con avidez a absorber cada detalle que la vista le proporciona, cada escena, cada paisaje, negándose a resignarse ante la catástrofe que se venía anunciando desde hacía tanto tiempo y que finalmente hace su aparición: la pérdida gradual de la vista y el control cada vez más acentuado de La Cosa.  

Conforme avanzaba en la lectura me fui dando cuenta de que en realidad no se profundiza mucho en ningún aspecto, se intenta abordar el sistema político que merece ser castigado en forma tangible (y asquerosa) para aprender alguna extravagante y oscura lección que la escritora no se ocupa en desarrollar. Me imagino que la da por hecho, aunque hay que decir que en una obra literaria las meras pinceladas superficiales no siempre son suficientes para redondear una idea en la mente del lector. 

También se compara en forma somera al mundo corrupto de arriba con el de abajo, el de la mendicidad que de acuerdo a este caso en particular otorgaría una –desde mi punto de vista sospechosa- libertad a ciertas personas. 
La idea del doble no es mala, pero a Nettel se le complicó mucho desarrollarla e intentar equiparar lo individual con lo colectivo, asimilar la lucha interna de un ser humano con un exterior que depende de otros factores, añadiendo anécdotas y aspectos que se quedan en el tintero sin contribuir a redondear una novela que va de más a menos, que empieza prometiendo y que se pierde en la nada. 

Esta obra fue finalista del Premio Herralde en su día, pero a mí ciertamente no me gustó. No me voy a cerrar las puertas con esta autora (aún), a ver si encuentro algún título más recomendable por ahí.

*Gracias a Saki que tuvo a bien sostener amablemente mi libro para la foto.  

Recuento de Lectura

Recuento 2017


1. El arte de la felicidad - Dalai Lama XIV, Howard C. Cutler
Esta obra está compuesta por las entrevistas que Cutler hizo al Dalai Lama sobre una infinidad de temas relativos al ser humano y a la vida. 
2. A sangre fría - Truman Capote
Narra el asesinato de la familia Clutter y todos sus pormenores, incluyendo la vida de sus miembros, lo cual hace que el lector se acerque mucho a los personajes para mayor impacto ante los hechos. Muy buen libro, estupendamente escrito, cargado de suspenso e intensidad. 
3. El canto del cuco - Robert Galbraith (J. K. Rowling)
El detective Cormoran Strike no carece de gracia y encanto, pero el libro en conjunto es muy malo, repetitivo a morir y con una resolución bastante improvisada. Definitivamente no pienso repetir con "Galbraith". 
4. Almas grises - Philippe Claudel 
Un libro crudo, muy duro y narrado en una forma bellísima. Todo un descubrimiento para mí. 
5. Dúo - Colette
Aborda el ambiente destructivo que se genera alrededor de un matrimonio tras la infidelidad de la mujer. Una obra de actitudes, silencios, reproches: del descenso al abismo de un matrimonio cuando algo se rompe en lo profundo. 
6. Daisy Miller - Henry James
Es un libro para reflexionar, se da el contraste entre el viejo y el nuevo mundo a través de una joven que no pretende seguir los lineamientos de conducta tan obtusos que prevalecían en la Europa de la segunda mitad del siglo XIX. 
7. La nieta del señor Linh - Philippe Claudel
Preciosa y conmovedora novela, el señor Linh intenta desenvolverse en el exilio mientras vienen a su mente recuerdos maravillosos de su aldea de origen, a la vez que las memorias atroces que lo llevaron a alejarse de ella. 
8. La mujer de negro - Susan Hill
Me sorprendió por la inmensa capacidad narrativa de la escritora, se plasman con gran intensidad emociones, sensaciones y un bellísimo y siniestro entorno. La secuencia de sucesos es quizá lo menos logrado en la novela. De la película ya no me acuerdo, pasó sin pena ni gloria ante mis ojos. Voy a volver a verla solo por curiosidad. 
9. La última noche -  James Salter
Solo me llamaron la atención dos cuentos, los temas recurrentes de decadencia, infidelidad, reencuentros, enfermedades e incluso situaciones anodinas pueden resultar interesantes, lo cierto es que estos relatos no terminan de redondearse como me hubiera gustado.  
10. Belfondo - Jenn Díaz 
Me encantó este mosaico de personajes tan bien ensamblados, es una obra muy ingeniosa y pintoresca que demuestra que el yugo real o imaginario siempre impulsará los deseos de libertad. 
11. Arte - Yasmina Reza
El dilema sobre las obras de arte moderno se entrelaza con el tema de la amistad y la complejidad del ser humano. Muy buena obra teatral.
12. Contra el fanatismo - Amos Oz
El autor aborda el eterno tema del fanatismo como algo inherente al ser humano, como un "gen del mal" que obliga al fanático a querer cambiar al mundo de acuerdo a su manera cerrada de ver las cosas. Toca temas como el judaísmo, el conflicto palestino y el fundamentalismo islámico. Excelente. 
13. Sapiens, de animales a dioses - Yuval Noah Harari
La historia de la humanidad se puede leer en este libro en forma muy amena, me encantó. 
14. Jardín de cemento - Ian mcEwan
Una de las mejores obras de este autor, es la historia de unos chicos huérfanos bajo la visión de uno de ellos. La cadena de circunstancias y comportamientos nos sitúa en un asunto excepcional por el análisis que se hace de tan singulares personajes. 
15. Madre e hija - Jenn Díaz
Este libro narra las vidas desoladoras de ciertas mujeres emparentadas cuyas acciones están sujetas al devenir social de una época en que el machismo predomina, por lo que tanto los cuerpos como las mentes femeninos se ven atados a los convencionalismos y a la idea del pecado sin que la religión presente más relevancia que la que se asimila en las leyes sociales. 
16. El mercader de Venecia - William Shakespeare
Preciosa y divertida comedia, un soplo de aire fresco que cualquier lector agradece. 
17. Pétronille - Amélie Nothomb
Me encantó este libro autobiográfico en el que Amélie narra diversos sucesos en torno a sí misma y a la figura de Pétronille, una escritora con la que comparte sobre todo la afición al champán. Como en otras novelas, Nothomb narra ciertas humillaciones recibidas y a mí me da la impresión de que disfruta pensando en la catarsis que vendrá al ridiculizar a sus verdugos ante cientos de lectores. 
18. Tombuctú - Paul Auster
La personificación del perro Mr. Bones se aprovecha para hacer un recorrido sobre ciertos aspectos de la naturaleza humana. Seguro que a cualquier amante de los perros le encantará este libro. 
19. Manual para mujeres de la limpieza - Lucia Berlin
Libro de cuentos que se transforman en anécdotas a veces muy interesantes sobre las vidas de los personajes, aunque son a veces tan mínimas que se queda uno con ganas de más. Algunos de estos relatos son autobiográficos.
20. Cuentos completos I - Silvina Ocampo
Relatos muy ligados al aspecto fúnebre, en el cual se condensan los pesares del paso por la vida con toda la carga emocional que representan aspectos como los anhelos o las envidias. 
Estampas familiares que van pasando ante los ojos asombrados del autor por la maestría de su ejecución. 
La oscuridad del presente que se aleja en la premonición, el tema de la venganza por conflictos o envidias, obsesiones y transformaciones que llevan a los personajes al choque con sus propios miedos abismales; el encuentro con abusos de todo tipo que no dejan a los personajes vivir en paz. 
A la vez se plasma una realidad que penetra en la condición humana y que por mucho que se muestre tan espantosa no deja de reflejar la parte más oscura y realista de la vida. 
En el mundo de Silvina Ocampo hay unas normas insospechadas e indescifrables que rigen los comportamientos y las elecciones. Aquí no hay nada inocente, los demonios acechan y acosan a quienes osan salir de tan prolífica imaginación. 
21. Persuasión - Jane Austen
Excelente libro, poseedor de todos los ingredientes de la narrativa austeniana: clases sociales, matrimonio, amor sincero y/o por compromiso o posición social. El amor verdadero es el único que puede vencer los obstáculos más duros que impone la vida o la sociedad. 
Gran novela, todo un placer haberla leído. 

Recuento de lectura

Recuento 2016

1. El Conde de Montecristo - Alexandre Dumas
Novela poderosa y aventurera, cargada de las pasiones humanas que la certera mano del protagonista se encargará de encauzar.
2. Desayuno en Tiffany´s - Truman Capote
Es la historia de una mujer que vive a expensas de quien se deje embaucar por sus encantos de niña frágil y siempre hace lo que quiere. La verdad es que no llegó a mí la empatía por ninguno de los personajes. 
3. 1984 - George orwell
Una distopía en donde la sociedad formada por el Gran Hermano manipula el entorno a su antojo y mantiene a sus ciudadanos bajo una vigilancia y un control más allá de lo imaginable. Excelente novela. 
4. Ni de Eva ni de Adán - Amélie Nothomb
Me encantó esta novela donde la escritora narra en forma autobiográfica sus días juveniles en Japón, sus aventuras, desventuras y la relación entre ella y su discípulo Rinri. 
5. La nostalgia feliz - Amélie Nothomb
Años después de los sucesos narrados en Ni de Eva ni de Adán, Amélie Nothomb regresa a Japón para hacer un documental sobre su vida. Narra el reencuentro con la nodriza de su infancia y con el Rinri que la amó en su juventud. El resultado: una obra apresurada y sin chiste, se nota que a la propia escritora le dio tanta flojera ese viaje que fue justamente lo que plasmó en estas páginas. 
6. Estupor y temblores (relectura) - Amélie Nothomb
Cuenta el año infernal que pasó en una empresa en Japón, donde el machismo y las ideas arcaicas y obtusas de sus jefes y compañeros de trabajo le hacen la vida literalmente imposible. Lo bueno es que se vengó con la publicación de este libro. :O
7. Una soledad demasiado ruidosa - Bohumil Hrabal
Hanta, el protagonista, lleva muchos años triturando papel y amando a los libros mediante este oficio que le será arrebatado. Destaca la descripción de una soledad colmada por el saber que ha ido adquiriendo a través del tiempo; una soledad que en realidad no es tal. 
8. Hijos del ancho mundo - Abraham Verghese
Monumental novela ambientada en Etiopía y en E.U., en la que los diversos aspectos que la componen se van hilando a través del tema de la medicina.
9. Barba Azul - Amélie Nothomb
Estupenda recreación del cuento de Charles Perrault. La Nothomb sin duda tiene una obra muy heterogénea. 
10. Qué es el budismo - Jorge Luis Borges
Buen libro para quien desee incursionar en los misterios de esta religión. 
11. Tratado de culinaria para mujeres tristes - Héctor Abad Faciolince
La pasé muy bien con estos consejos y recetas destinados a la mujer en las diversas etapas de su vida, tomando en cuenta una buena cantidad de circunstancias posibles. 
12. Asesinos sin rostro - Henning Mankell
El inspector Wallander nos muestra varios aspectos de su vida mientras desentraña el asesinato de una pareja de ancianos. Me aburrió. 
13. El cuento de la isla desconocida - José Saramago
Hermosa fábula en la que un hombre sortea las dificultades para poder lograr sus propósitos y así encontrarse consigo mismo y con el amor. 
14. Los perros de Riga - Henning Mankell
Otro asesinato por desentrañar, me gustó más que el primero pero es lo último que le leo a Mankell. 
15. Silas Marner - George Eliot
Preciosa novela en la que lo verdaderamente importante en la vida va tomando su lugar y es así como Silas Marner se ve ampliamente recompensado ante la bondad de sus acciones.  
16. Las edades de Lulú - Almudena Grandes
Este no es precisamente el tipo de erotismo que me llama la atención y el libro en sí no me gustó mucho que digamos. Sin embargo, la historia demuestra que Almudena Grandes es una gran narradora, penetrante e incisiva al describir situaciones y al construir personalidades. Hasta ahora lo mejor que le he leído en ese sentido.
17. El silencio de la ciudad blanca - Eva G. Sáenz de Urturi
Tardé varios días en leer la primera mitad, aunque en realidad me había enganchado desde el principio. La segunda me la despaché en un día porque ya no la pude soltar. Es una de esas novelas trepidantes y muy entretenidas que hacía mucho no tenía entre manos. No se puede negar que la escritora es poseedora de una gran imaginación y habilidad narrativa.
18. Sóniechka - Liudmila Ulítskaya
Es una buena novela aunque me desesperó mucho la inmensa pasividad de Sóniechka al aceptar una y otra vez lo que la vida le iba presentando. Las historias de existencias anuladas de antemano -por el propio personaje- nunca me resultan muy asimilables que digamos. 
19. El honor perdido de Katharina Blum - Heinrich Böll
Es una especie de crónica policial que va presentando los hechos en torno a un asesinato y de esta forma van quedando al descubierto los pormenores de la vida de Katharina Blum. Se analizan los alcances del periodismo cruel y malintencionado, así como el impacto que puede tener en sus víctimas. 
20. Cinco esquinas - Mario Vargas Llosa
Aunque me chirriaron los diminutivos terminó por gustarme mucho esta novela sencilla, crítica y muy entretenida. 
21. Middlesex - Jeffrey Eugenides
Gran saga sobre una familia griega con todas sus alegrías, desventuras y sinsabores, con el género sexual indefinido del protagonista como hilo conductor. 
22. Los hermosos años del castigo - Fleur Jaeggy
El ambiente caótico interior contrasta con la rutina del internado en el cual la juventud se ve añejada a la fuerza. Es una novela oscura, fuerte y muy introspectiva que logra todo eso a base de unas descripciones muy bien logradas. 
23. Carlota en Weimar -  Thomas Mann
Excelente novela, compleja y a ratos densa y repetitiva, en la que Thomas Mann hace un homenaje a Goethe -sin librarlo de sus peores y mejores características- a partir de la visita a Weimar de la Lotte que en la juventud del escritor inspiró la creación del Werther.


El camino del tabaco – Erskine Caldwell


Navona, 2008.
Escritor norteamericano (1903-1987).

Georgia, 1932. El camino del tabaco ha caído en desgracia, los grandes capitalistas lo han abandonado al no querer implantar las nuevas tecnologías y varias familias han emigrado para emplearse en las hilanderías cercanas. Pero Jetter Lester se resiste a ello, ha vivido en estas tierras toda su vida, tal como hicieron su padre y su abuelo, y aunque ya no le pertenece, él insiste en permanecer en el lugar que lo vio nacer sin importar que tal situación vaya en detrimento de su condición física y moral.

“Está en mi sangre quemar los juncales y arar la tierra en este tiempo del año; lo hice durante casi cerca de cincuenta años, y mi padre y su padre antes que él, eran la misma clase de hombres.”

Ahora el hambre ha roto las voluntades y las conciencias, el hambre los ha transformado en seres rudimentarios que buscan con desesperación satisfacer las necesidades más apremiantes, cuestión que encarna sobre todo en la figura de Jetter, el padre que al menos en teoría debería preocuparse por proveer a su familia, pero que se encuentra en un estado de completa laxitud: no hay quien quiera prestarle la semilla y el guano que requiere para sembrar, los años han pasado de idéntica manera y ni siquiera los troncos que intenta vender de vez en cuando sirven como leña, por lo que sus ingresos han llegado a ser nulos. 

Su familia -madre, esposa y los dos hijos que aún no emigran- intenta calmar los estómagos e incluso resulta más atractivo el tabaco que la propia comida al depender de esa sustancia para engañar el hambre. 

La primera mitad de la novela describe en todos los tonos la inmensa necesidad que padecen. Más adelante se enriquece con nuevos personajes y situaciones que acentúan la condena implacable que llevan consigo los Lester. El profundo egoísmo que aflora en ellos es comprensible porque camina a la par que el descenso al abismo de la deshumanización. 

La repetición en esta obra -que no requiere florituras- es, pues, una constante, tal como la vida en círculos que durante años han llevado los Lester: los mismos deseos, los mismos fracasos y una penuria progresiva que los dirige hacia las puertas de la muerte. 
La religiosidad aparece con frecuencia encarnada en el miedo a lo divino y en un atisbo de esperanza que consuela en cierta forma al viejo Lester; creencias acomodaticias que se amalgaman en la conveniencia pero que no por eso dejan de estar arraigadas en mentes y espíritus que se aferran al “Dios nos puso aquí y Dios proveerá”. Es justo decir también que en este hombre aparecen ratos de lucidez que se traducen en razonamientos no exentos de verdad: 
“Aunque a veces me parece que los ricos nunca ayudan a un pobre, mientras los pobres son capaces de dar todo lo que tienen para ayudar al que no tiene nada.”

Y es que Jetter ha sufrido en carne propia el abuso de los ricos, cuando alguna vez obtuvo los insumos relativos a la siembra, su ganancia fue muy escasa:
“Ustedes, la gente rica de Augusta, están desangrando a los pobres hasta vernos muertos; ustedes no trabajan nunca, pero se llevan todo el dinero que hacemos nosotros, los agricultores.”

Quizá la acción más ruin que se plantea en la obra corresponde a la marcada iniquidad de Jetter en cuanto a su madre. La abuela, que al igual que Ada –mujer de Lester- padece pelagra y que lentamente se va extinguiendo debido a la inanición, tiene que sufrir además el desprecio de su hijo ya que este experimenta hacia ella un encono desmedido, como si su presencia menguase en algo la existencia de los otros o de sí mismo, como si la pobre mujer hubiese colmado ya su derecho a vivir. En realidad la abuela pasaba una existencia tan desgraciada como la de los demás, con el añadido de sentirse marginada en el propio seno familiar. 
Mientras tanto, Lester y Ada se preocupan en forma excesiva por sus trajes funerarios; esta circunstancia en torno a sus muy meditadas muertes enfatiza aún más la decadencia y el tono fatalista de la novela. 

En las Hilanderías de Augusta y del Valle de Horsecreek la familia quizá tendría una oportunidad, pero la obstinación en muchos casos sella los destinos: 
“No tienes ni una gota de sentido común, Jetter. Ya debías saber que no puedes cultivar nada.”

Seguramente estos personajes no resultarán entrañables al lector, pero es innegable que un declive tan pronunciado oscurece los espíritus y los arroja a una sima implacable y brutal capaz de transformar todo lo que podrían llegar a ser en condiciones más dignas (las conductas racistas que también prevalecen en la obra se cocinan aparte). 
Es por esto que al hallarse inmerso en el desamparo de la adversidad, los caminos se cierran y las opciones se vuelven inalcanzables, aunque el espeso velo que las recubre en realidad se encuentre solo en la imaginación de un miserable hombre famélico que no da para más. 
Excelente novela, muy cruda, concisa y que además hizo historia en su época.  

Erskine Caldwell
*Imagen tomada de Internet

Los anticuarios – Pablo de Santis

Destino, 2011.
Escritor argentino, 1963. 

El Buenos Aires de mediados del siglo XX es el marco de esta ingeniosa novela en la que el mito del vampiro se reinventa en la figura de los anticuarios, seres apacibles que en cierta forma se han segregado a sí mismos para evitar conflictos, pero que aun así son objeto de una vil persecución por parte del gobierno y por científicos sin escrúpulos. 

Es mediante este hostigamiento que Santiago Lebrón llega a ellos, su vida había transcurrido en un periódico arreglando viejas máquinas de escribir y después como agente secreto del Ministerio de lo Oculto, encargado de la búsqueda del mentalismo y lo sobrenatural, ya que las altas esferas del gobierno no querían quedarse atrás con respecto a países como Rusia, poseedores de detectives telépatas “ocupados de descubrir a los disidentes políticos”.

Es así como Lebrón llega al mundo de los anticuarios y casi por accidente queda convertido en uno de ellos, en “alguien que no sufre el paso del tiempo ni la enfermedad y que sólo puede morir por violencia”. 

Santiago comienza a vivir con el anticuario Calisser, un librero enfrascado en la constante búsqueda de viejas ediciones que lo hace su discípulo introduciéndolo en el fabuloso mundo de los libros.  Este ambiente pronto le proporciona satisfacciones propias: 
"Descubrí un entretenimiento al que Calisser nunca había dado importancia: la búsqueda de lo que los libros guardaban en su interior. Encontraba un billete fuera de circulación, una fotografía de una boda, flores secas, una carta descolorida, programas de cine, un boleto del tranvía de la desaparecida Compañía del Sur. Me quedaba mirando aquellas huellas de lecturas: marcas de libros leídos en el asiento del tranvía, en el subte, en la cama, en la playa, en un café. Me gustaba mi colección, letras de un mensaje secreto. Guardaba esas reliquias en una vieja lata de té Cross & Blackwell."

Entre el acomodo de  libros y la búsqueda de otros en subastas (el coleccionismo obsesivo y la compra-venta es determinante para ellos), los anticuarios viven su soledad en la penumbra, cuidándose de dañar a otros y procurando ocultar la edad en la que han quedado congelados. Santiago se alimenta como le han enseñado, consumiendo carne casi cruda, nueces, miel, higos y vino, pero en breve llega la sed y el insomnio característicos, además de los sueños que hienden con alguna página olvidada la dulce piel de una mujer porque, en los sueños, “los libros nunca sirven para leer”. 
Santiago entra en contacto con cierta bebida de reflejos de oro, invento invaluable de uno de los anticuarios que contribuye a dar sosiego ante la sed apremiante; una mera copia de la sustancia exigida por la nueva situación, pero suficiente para calmar las ansias. 

El tema del amor es también fundamental en esta novela, el amor es dañino, absorbente y destructor: han sido ya varios los anticuarios dedicados a buscar el famoso Ars Amandi, libro protegido por un conjuro que hace prácticamente imposible su lectura, pero que entre sus páginas albergaría la fórmula, la cura, la posibilidad de amar..
“Calisser me había advertido que el amor llevaba a la muerte, que la sed, acentuada por la pasión, bebía hasta la última gota de vida”. 

El Carmen es otra cualidad de los anticuarios a través de la cual se da una especie de recordatorio de un momento en el pasado que influye sobre los demás. A pesar de esto, en los anticuarios este poder los aísla aún más en ese mundo melancólico y frío, cargado de polvo y vejez en el que se desenvuelven. Santiago detesta pasar el tiempo en esas sombras tenebrosas en lo físico y en lo moral, pero la luz ya no es opción para él. 

En este vampirismo mesurado que evita el exceso en lo posible y que a la vez puede ser profundamente letal, Santiago Lebrón se escabulle ante la condena que enfrenta de por vida, formulando uno de sus deseos más arraigados: 
“Ojalá algún día gozara del verdadero poder de los anticuarios: el de modificar los recuerdos y borrar el pasado”.