El corazón de las tinieblas - Joseph Conrad

Se trata de una obra fascinante. Al principio me enganchó ese lenguaje poético tan bien construido; después no pude soltarlo al seguir a Marlow en el relato, en esa manera un tanto lejana de contarlo que me envolvió en la bruma que arroja el propio texto: sutil en -casi- todo momento. Lo descarnado pácticamente no se lee, se adivina.

Marlow, el hombre europeo que llega a esa zona conquistada y abusada, se ve envuelto en la enigmática figura de Kurtz, imagen que en varias páginas no llega a descubrirse concretamente. Marlow se encuentra deslumbrado por el poder del mítico Kurtz, de tal manera que termina admirándolo profundamente. Ya no importan los medios, sino los resultados. Además pocas figuras logran ese seguimiento incondicional, ese rendimiento ante su voz y su presencia. Muchos seres humanos necesitan al líder, para bien o para mal.

Los caníbales merecen especial atención. Me impresionó su lealtad, su sumisión ante el hombre blanco de alguna manera deíficado (situación más que aprovechada por Kurtz). El mismo Marlow se ve atraído hacia esta idea e incluso en algún momento tiene la inquietante intención de parecerles atractivo, apetitoso.
En esa vastedad solitaria, el hombre civilizado logra desprenderse de esta situación para verse inmerso en la codicia, en la sed de un poder ilimitado en función de satisfacciones personales; e incluso disfrutar con ritos salvajes y actitudes que en otro sitio le hubieran parecido inconcebibles.

El Corazón de las Tinieblas es una obra que contiene un realismo definitivo: el hombre enfrentado a sí mismo en situaciones insospechadas, en las cuales ni él mismo sabe cómo va a reaccionar.

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