El extranjero - Albert Camus

Se trata de una obra en la que el novelista francés nacido en Argelia (1913-1960), nos muestra una historia de indiferencia extrema, de vida rutinaria que no supone más que a unos seres vacíos e inmersos en un mundo sin razones y sin sentido. La interminable repetición de la frase "me es indiferente", es muy significativa porque da la impresión de que todo se reduce a ella.

Los personajes que rodean a Meursault no dejan de ser similares a él mismo, como el anciano -por ejemplo- y la curiosa relación que sostiene con su perro, como si se tratase de una pareja que vive literalmente "chupándose la sangre", cosa indispensable -al parecer-, para sobrevivir, para que la vida tenga un sentido, aunque inmerso en la negatividad.

Este minucioso libro presenta de manera descarnada, por tanto, ese tipo de existencia en el que los personajes dejan que "la vida los viva", al no encontrar motivaciones, ambiciones, amor, esperanza... Una vida en la que todo se asume y acepta por simple costumbre. Entonces da lo mismo una cosa que otra; el hombre se encuentra subordinado a sus necesidades más básicas sin que importe nada más. Esas urgencias físicas parecieran estar en contra de los sentimientos y de la emotividad, lo que da como resultado existencias tan rudimentarias que por momentos llegan a ser casi animales.

El protagonista, siguiendo esta línea tan primaria, se muestra incapaz de actuar o de tomar decisiones; es un ser que ignora por completo la intuición y el sentido común indispensables para desempeñarse en la vida.
Es como si contemplase su propio proceso desde fuera, observándolo con cierta curiosidad. No logra superar jamás ese enfrentamiento con las convenciones sociales, con ese mundo de valores presupuestos y tan lleno de incoherencias.  Esto se nota especialmente en la actitud tomada ante la muerte de su madre, en lugar de atender al crimen que cometió al asesinar a un hombre.  ¿Cómo se puede vivir razonablemente en un mundo que muchas veces sólo pretende serlo?

Por otra parte, el tener un proceso judicial con un público de fondo que ríe una y otra vez, como si estuviesen  presenciando una comedia, le da a la obra ese redondeo en el absurdo que de por sí emana de todas sus páginas.

Finalmente, al creer que la vida no vale la pena de ser tomada en cuenta, Meursault asume su destino, al que también se acostumbra (el pobre hombre sólo atinó a decir que cometió el crimen "por el sol").

Este libro sería entonces una alegoría sobre la miseria humana, la deshumanización, la desesperanza, el vacío... Todo un momento histórico representado en la actitud de un personaje enfermo de indiferencia, de mediocridad, de falta de motivación para aferrarse a la vida.

Creo que el punto de vista de Meursault se debe a la época -a la posguerra-, al pasar por tiempos tan difíciles: muerte, carencias, situaciones irracionales. Como si quedase en el ambiente ese desconsuelo y desánimo para propagarse como una plaga.
Excelente novela.

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