Germinal (1885) - Emile Zola

Padre del Naturalismo francés (1840-1902).

Impresionante la vida de los mineros y difícil de digerir la idea de que ni por ese arduo trabajo consiguieran el pan necesario para sobrevivir ni por asomo medianamente bien. Los personajes famélicos encuentran fuerzas dentro de sí mismos para seguir en esa única existencia posible, dejando juventud y salud en una mina que consume y devora a esos seres que una vez en casa tienen que pasarlo también mal: hacinados y hambrientos.

La oposición frío-calor le imprime un sabor especial a la novela, ya que ambos aspectos se muestran como inhabitables y desolados. Para colmo, la humedad y el ambiente tan sofocantemente enrarecido de la mina, contribuyen a formar el panorama gris y enfermizo que el autor sabe, por momentos, hacernos olvidar a través de ciertos puntos alegres, satíricos incluso, dentro del mismo infierno.

Me angustió la manera en que la familia hacía sus cuentas para sobrevivir. Esa espera de seis días para que llegara el mísero sueldo y, mientras tanto, la preocupante deuda en aumento...
El hecho de beber agua azucarada a falta de café e ingeniárselas para engañar el hambre resulta inconcebible ante la carga de trabajo impuesta desde temprana edad. Por otra parte, el instinto de supervivencia subordina los sentimientos filiales y otros lazos familiares al tomar a los hijos por simples criaturas hechas para ayudar al sostén familiar. Se consideran además como ingratos si se van pronto: su misión de juventud es cooperar.

Los personajes se nos muestran entonces como tipos universales que el autor recrea magistralmente, cuyos sufrimientos, alegrías, envidias, celos, deseos de superioridad, etc., se pueden ver dibujados en cualquier situación real, en el día a día en el cual vivieron o vivimos actualmente. El hecho de que nos agraden o no con tanta contundencia muestra precisamente la manera en que podemos interactuar con ellos: no nos dejan indiferentes, todos tienen virtudes y defectos. Esa es la cruda realidad que Zola transmite con un acierto desmedido y por eso es del tipo de novelas que se gozan y se sufren: por creíbles.

Creo que el verdadero protagonista de la obra es ese ogro desmesuradamente hambriento, esa mala bestia del Voreux, de fauces siempre abiertas que tanta humanidad engulló de una u otra forma.

Al final la obra da la vuelta, tras la destrucción de esa mina, al contemplar otras más: decenas de vorágines dispuestas a consumir -con todo un sistema de respaldo-, la vida ya miserable de cientos de personas.
La misma situación, los mismos sueños y deseos de cambio que inician y terminan una y otra vez.

Esta novela es extraordinaria, de lo mejor que he leído en mi vida.

2 comments:

  1. Esta novela ho la he leido, pero por lo que cuentas, debe ser muy interesante, pues eso que siente esa familia de mineros, lo siente actualmente mucha gente y nosotros ni nos enteramos. La voy a leer. Gracias

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  2. Yo creo que te va a encantar, Gina, es una de mis novelas favoritas.
    Gracias a ti. :)

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