Lucerna (Memorias del príncipe D. Nejliúdov) - Lev Tolstói


Novelista ruso (1828-1910).

Me gustó mucho este relato, en principio me fascinó la descripción del paisaje, tan poético que el protagonista no tolera rastro humano alguno que se interponga en su contemplación.
Por otra parte, se insiste en la sobriedad inglesa, tan despegada del mundo real y me llama la atención el hecho de que, de acuerdo a lo narrado, muchos son hombres cultos que se ocupan del bien de la humanidad, pero que no se dignan a mirar la parte individual:
"¿Por qué esos hombres cultos y humanitarios que, por lo general, son capaces de realizar grandes obras, no tienen sentimientos humanos para una obra de caridad personal?"
Lo desconcertante que resulta encontrar a ese tipo de personas:
"Es extraño pensar que tal vez esos seres que están sentados unos junto a otros, ignorándose, podrían llegar a ser amigos inmejorables y felices amantes."

¿Será que son ciertas sociedades las que anquilosan la predisposición humana a compartir y a darse a los demás, en aras del status, la "elegancia" y a saber qué más?

Son excelentes también las cuestiones sobre la delgada línea entre civilización y barbarie; esta pequeña obra es una verdadera sacudida, un llamado a la reflexión sobre lo que consideramos como humano.

Después de una encarnizada lucha por mostrar y demostrarse a sí mismo su distancia respecto a ese tipo de gente (mediante la incansable defensa del personaje afectado), es el propio príncipe quien se condena a sí mismo de manera terrible: sólo Dios, en su sabiduría "ha dispuesto que existan todas estas contradicciones". Pero él mismo duda de su calidad humana llamándose "gusano insignificante", ya que finalmente ha menospreciado a los camareros... Y entonces, él también ha "respondido a las exigencias de la armonía de lo eterno y de lo infinito". Es decir, ha mirado con esos mismos "ojos divinos" las contradicciones que en un momento dado se atrevió a cuestionar (experimentándolas sin apenas darse cuenta).
"¿Quién puede definir la libertad, el despotismo, la civilización y la barbarie? ¿Dónde están los límites entre lo uno y lo otro? ¿Qué alma posee una medida del bien y del mal, tan inquebrantable como para poder medir los hechos tan complejos que están sucediendo?"

Entonces aquí la crítica iría más allá, hacia una escala de la que sólo se nos da una pequeña muestra... ¡Y que cada quien saque sus propias conclusiones!
La reflexión es muy dura, pero es cierto que muchas veces dejamos de ver las necesidades ajenas para no complicarnos; el egoísmo y el no molestarse por los demás están a la orden del día. Podemos llorar con una película que se enfoque en la miseria, pero no atendemos a la que está a nuestro alrededor.

2 comments:

  1. Este relato me gustó mucho más que los que después he leído de Tolstoi, con ese tono anecdótico y lo que hace reflexionar. Aunque me dio mucha pena del vagabundo. :(
    Un abrazo.

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  2. Sí, es muy bueno este cuento, habrá que ir por más. :)

    Gracias, ¡abrazos!

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