Sábado - Ian McEwan

 Este novelista británico, nacido en 1948, me ha sorprendido gratamente con las novelas que le he leído hasta el momento.

Sábado, todo en un día: el avión que presiente en sueños y lo hace levantarse de la cama; el encuentro con su hijo en la cocina, la salida rumbo al juego -con un contratiempo determinante en el relato-, el juego mismo en el cual creo que McEwan abusó un poco en la descripción. A partir de ese momento, la lectura se vuelve ágil, vertiginosa incluso. Me pareció impresionante ese cambio en el ritmo.

Una vez en la tercera parte, puedo decir que me fascinaron casi todos los aspectos que se manejan acerca de la vida del protagonista en ese día, como la compra de mariscos, aderezada con reflexiones como:
"..., y aunque nunca ha metido a una langosta viva en agua hirviendo, está dispusto a pedir una en un restaurante. El quid, como siempre, la clave del éxito y la dominación humanos, está en ser selectivos en tus clemencias. A pesar de la charla culta, lo que ejerce la fuerza aplastante es lo visible, lo que se encuentra a la mano. Y lo que no ves..."

La visita a su madre le causa tal desazón que siente deseos de huir, de ir corriendo a refugiarse con su acogedora y ¿maravillosa? familia (a nadie le atrae la idea de ver la miseria humana). Se pinta a la hija como perfecta pero en realidad no se profundiza mucho en este y otros personajes. El abuelo está mejor dibujado: todo un dechado de envidia, inseguridad y temor ante la escalofriante idea que su propia nieta lo superase, pese a haber sido él mismo quien le infundiera la inquietud por las letras.

Otros aspectos intresantes fueron ver a Perowne disfrutar de la música de su hijo, el preparar los alimentos con la libertad relajante que no se podía permitir en la sala de operaciones, y la conversación tan esperada con su hija, en la cual se aborda de refilón el asunto de Irak (ese sábado es el día de una manifestación en contra de la guerra). Se suscita un penoso debate entre las ideas contrarias de padre e hija en torno a este conflicto.

Quizá el autor pretendió así mostrar la universalidad de opiniones (en relación a ese asunto y a la misma vida) en lo cotidiano, en las interacciones familiares y hasta de acuerdo a las distintas etapas de la vida. La relación de fidelidad y pasión con su esposa le da cierto aire pintoresco al personaje: un tanto inocente, hogareño y temeroso de lo que pudiese alejarlo del cauce conocido y recto de su vida.
Buen libro.

1 comment:

  1. También coincido contigo en lo que dices de "Sábado". Aunque a mi me gustó más "Extinción", de este autor, al que ya le he leido varias obras. Forma parte de lo que se llamó nueva narrativa inglesa, Graham Swift, Julian Barnes (me encanta "Arthur & George"), McEwan, Ishiguro, Martin Amis...aunque cada uno tiene su estilo, todos tienen un cierto "aire de familia" británico...interesante, también.

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