Nunca me abandones - Kazuo Ishiguro

 Escritor británico de origen Japonés, 1954.

Se trata de una inquietante novela de ciencia ficción que nos presenta la historia de unos chicos huérfanos que viven en un internado –Hailsham- donde se preparan para un futuro inimaginable. Incluso algunos de los custodios del lugar sufren pensando en el porvenir de los muchachos, quienes -de algún modo- vislumbran un destino estremecedor, en el cual no se atreven a profundizar, y que aceptan sin ningún tipo de protesta.

En todos los demás aspectos (salvo en el que pareciera programado) son tan humanos como el que más: en sus pensamientos, capacidades, creatividad; en sentimientos y emociones como el amor, por ejemplo. Los personajes nos muestran su interior y nos hacen percibirlos como si de cualquiera de nosotros se tratase.
Esa incapacidad de tomar decisiones ante su destino es especialmente desgarradora porque, aunque es tolerado, los chicos no dejan de sentirse temerosos. Algunos muestran incluso una gran ansiedad ante la feliz posibilidad de conseguir pasar más tiempo juntos antes de proceder a su tortuosa suerte, la cual sobrepasa –en ellos mismos- cualquier idea o posibilidad de rebelión.

La insistente reflexión por parte de la protagonista y de otros personajes acerca de su situación, sin llegar a pensar en alguna salida, me pareció muy cruda. El autor es contundente, no cede ante la posibilidad de pintarlos más predeterminados y no tan profundamente humanos, por lo que la novela resulta tan impactante como triste y desgarradora.

Esta lectura me llevó a reflexionar sobre los seres humanos como tales; a pensar en el yugo que tantos han sufrido durante siglos: esclavitud, malos tratos, abusos, condenas injustas, etc. La sumisión real a veces raya en lo animal pero, caray, siempre hay alguna oveja descarriada en el rebaño.
Quizá se trata, entre otras cosas, de la denuncia ante una posibilidad científica no muy lejana: el aprovechar cualquier circunstancia que la tecnología proporcione para que, quienes adquieran el servicio, puedan vivir más y en mejores condiciones.
Tan sólo el recuerdo de este libro me provoca escalofríos, me resultó demasiado desgastante, aunque no puedo dejar de recomendarlo.

Toda una secuencia para meditar dentro de la ficción y, quizá también, de una posible -y espantosa- realidad.

El cartero de Neruda - Antonio Skármeta

Escritor chileno, 1940.

Enmarcada en un país que atraviesa por una crisis política terrible, esta obra de extraordinaria belleza deslumbra con el poder de la palabra, con los prodigios de un lenguaje poético que se acerca a lo tangible, que por momentos resulta tormentoso y que, en suma, despierta sensaciones completamente desbordantes.

La amistad de Mario -el cartero- con el poeta, sustentada por una admiración tan profunda que casi roza al fervor, nos conduce por una gran cantidad de situaciones intensas y conmovedoras: Neruda llega a ser su celestino, amigo y consejero; le imprime a su vida un sentido insospechado a través del hechizo metafórico que el chico comienza a interiorizar, a inventar –y a plagiar de la manera más encantadora-, a partir de la voz y la obra de su adorado mentor.

Las metáforas que se emplean como juegos de palabras fascinan y divierten a la vez, como es el caso de los diálogos entre Neruda y doña Rosa viuda de González, madre de Beatriz -la joven e idolatrada musa del cartero-, quien expresa vivamente su desacuerdo entre las inminentes relaciones del joven y su niña:
-“¡Qué con las metáforas pues, Don Pablo, tiene a mi hija más caliente que una termita!”

Uno de los momentos más emotivos del relato está representado por las palabras, llenas de nostalgia, que el poeta dirige al muchacho -a manera de posdata omitida en una carta- mediante la grabadora enviada desde París:

“Quería mandarte algo más aparte de las palabras. Así que metí mi voz en esta jaula que canta… Quiero que vayas con esta grabadora paseando por isla Negra, y me vayas grabando todos los sonidos y ruidos que vayas encontrando. Necesito desesperadamente aunque sea el fantasma de mi casa. Mi salud no anda bien. Me falta el mar. Me faltan los pájaros. Mándame los sonidos de mi casa. Entra en el jardín y deja sonar las campanas…” 

Es una obra tan emocionante como entrañable.

Arráncame la vida - Ángeles Mastretta

Escritora mexicana, 1949.
Enmarcada en el México post-revolucionario (años treinta y cuarenta), Arráncame la vida nos presenta una sucesión de hechos sustentada en el poder político de la época, tan abusivo e injusto como ambicioso y criminal.
Catalina -la protagonista y narradora- nos cuenta su historia con un lenguaje muy propio, coloquial y colorido; el de una joven de clase baja que accede a las altas esferas político-sociales gracias a su matrimonio con una persona no muy distinta a ella misma en cuanto a origen, pero sí con toda la capacidad necesaria para abrirse camino a como dé lugar, eliminando -sin cuestionamientos- cualquier obstáculo que estorbe su objetivo. Estamos hablando del general Andrés Ascencio.

Catalina nos lleva por las distintas etapas que le va deparando el destino desde que tenía 15 años, y lo hace sin dramas, con firmeza y resolución.
En un principio siente, en cierta medida, amor y admiración por el hombre que la ha hecho su esposa; más adelante, la decepción paulatina y la también gradual transformación de los sentimientos iniciales va cobrando forma al ir descubriendo la verdadera naturaleza del hombre que tiene en casa.

Después vendrán las infidelidades y quizá el amor verdadero; la inevitable tragedia y, finalmente, una venganza tan fresca y natural que sólo al meditarla un poco nos desvela todo el trasfondo de horror que conlleva: una situación al límite que resulta ya insoportable.

En esta novela se plantea con éxito la realidad de la mujer vista y tratada como un objeto, víctima de un machismo ancestral. Un ser limitado, vigilado y siempre inferior; la esposa que está para servir y obedecer, para dar placer, consolar, cuidar y, sobre todo, para tolerar.

Estas páginas muestran una y otra vez cómo esas mismas mujeres aparentemente sumisas y entregadas, son igualmente capaces de tener ideas y anhelos propios, ansias de libertad y de vivir, de una vez por todas, gobernándose a sí mismas.

La faceta política es muy cruda, tan corrupta entonces como ha sido siempre: el país en manos de unos cuantos “personajes” en su mayor parte ineptos, ávidos de poder y riquezas, trabajando siempre -y antes que nada- en función de sus propios intereses.

Creo que se logra plasmar con éxito una realidad social bien reflejada en su momento histórico. Los personajes principales están bien delineados pero el estilo deja mucho que desear ya que está muy poco elaborado (no aporta innovación alguna), y creo que algunos párrafos podrían haberse pulido un poco más. La estructura lineal sólo se encuentra salpicada por algunas reminiscencias.

La película me gustó mucho más que la novela ya que la ambientación es excelente, la actuación de Daniel Giménez Cacho extraordinaria (como siempre) y a la dirección de Roberto Sneider difícilmente se le puede poner un pero.
El guión (a cargo del director y de la misma escritora) se libera de los errores más obvios de la novela, empezando por los excesos en personajes secundarios e incidentales.

Bueno... Les recomiendo la película, sin duda. :)

El horror sobrenatural en la literatura - H.P. Lovecraft


Editorial Fontamara, 1999.

Howard Phillips Lovecraft (1890-1937), escritor norteamericano y uno de los más grandes maestros del terror, analiza en este pequeño pero sustancioso ensayo los matices de la “auténtica literatura de horror sobrenatural”, y en cuanto a esto nos dice:

"Podemos juzgar un cuento macabro no a través de las intenciones del autor o la pura mecánica de la trama, sino más bien a través del nivel emocional que es capaz de alcanzar en sus más pequeños elementos sobrenaturales. Si se excitan y sugieren las adecuadas sensaciones, entonces cabe admitir que su 'alto efecto' lo hace merecedor de los atributos de la literatura sobrenatural, sin importar cómo se ha conseguido prosaicamente. El único comprobante de lo auténticamente sobrenatural es sencillamente el siguiente: saber si suscita o no en el lector un hondo sentimiento de espanto al contacto de unos elementos y fuerzas desconocidos.”
 
Desde sus orígenes, la humanidad se encuentra vinculada a este tipo de sucesos, la idea del horror nace con el hombre mismo y los mitos se transforman llegando de una u otra manera a la época actual.
Lovecraft sabe elogiar pero sin duda también criticar. Nos lleva por los caminos de la novela de terror, empezando desde los albores de la novela gótica hasta la actualidad en que escribe esta pequeña obra, y lo hace reseñando sin parar, apuntando aciertos y errores de los relatos de horror más representativos. 
El Castillo de Otranto, de Horace Walpole, es el indudable iniciador del género gótico. No puedo estar más de acuerdo con la apreciación del autor acerca de esta novela un tanto mediocre, pero que abre las puertas a toda una generación similar en cuanto a la esencia de sus principios. 

Las críticas y justificaciones que el propio Lovecraft facilita al lector, hacen que éste pueda tener la intención de apropiarse de estas obras con esa misma visión y extraer de ellas la parte innegablemente fascinante que poseen.

El autor hace un recuento de los clásicos de la novela gótica: 
Los misterios de Udolfo, de Ann Radcliffe (1764-1826), “considerada como la más típica del género gótico inicial”.
El monje, de Matthew Lewis  (1773-1818), una obra maestra que también conlleva defectos, de acuerdo a la visión Lovecraftiana.
Melmoth, el errabundo, de Charles Maturin (1782-1824), la más perfecta pero quizá menos popular al pertenecer al periodo final del gótico.

Otras novelas y autores no menos famosos son dignos de figurar en este ensayo, como es el caso de Frankenstein, de Mary Shelley, El Vampiro, de Polidori (ambos producto de un famoso desafío). Washington Irving, R. L. Stevenson, Hoffmann y Théophile Gautier (cuya Clarimonde es una de mis favoritas); Maupassant con El Horla  y Gustav Meyrink con El Golem.  

Más adelante, Lovecraft dedica todo un capítulo al maestro de maestros, Edgar Allan Poe. La caída de la casa Usher, por ejemplo, se retomará en varias ocasiones a partir de este punto.


Al continuar con la tradición sobrenatural en América, se incluye también al gran Nathaniel Hawthorne, “oriundo de la antigua Salem y bisnieto de uno de los más sanguinarios jueces del proceso de las brujas”. Lovecraft nos dice que una de las mejores obras de este autor es La casa de las siete buhardillas.
“Hawthorne conoció muchas casas de este tipo y las leyendas vinculadas con algunas de ellas. Asimismo, escuchó muchos rumores sobre la maldición que pesaba sobre su propia familia, debido a la severidad de su bisabuelo como juez del proceso de las brujas de Salem en 1692.”

Otro de los autores que destacan aquí es Ambroce Bierce. La muerte de Halpim Frayser ha sido calificada “como el cuento más infernal de la literatura anglosajona”.
Lovecraft reconoce también el hecho de que “gran parte de la mejor literatura macabra norteamericana ha salido de unas plumas que no se consagraban especialmente a este género”.  Seguramente uno de los mejores ejemplos escritos en el ensayo es el que aplica a Otra vuelta de tuerca, de Henry James

En otro capítulo se habla de la obra sobrenatural de autores ingleses, entre los que destacan Rudyard Kipling con La marca de la bestia, que sería “singularmente emocionante”; Oscar Wilde con su famoso Retrato de Dorian Gray y Bram Stoker quien, tras errar con varias novelas, logra la fama y una ilimitada trascendencia con Drácula

La obra de William Hope Hodgson merece especial atención por parte de Lovecraft, quien afirma que posee “una calidad de estilo más bien desigual, pero un gran poder en sus sugerencias de universo escondido y de los seres de más allá de la común esfera de la vida”. De la Trilogía del abismo, La casa en el confín de la tierra  sería la más relevante.

Este ensayo es una verdadera joya, imprescindible para quien guste del género sobrenatural.

El mercader de alfombras - Phillip Lopate

Libros del Asteroide, 2007.
Escritor judeo-norteamericano (Nueva York, 1943).

Cyrus Irani representa la indiferencia y la falta de iniciativa al extremo. Poseído por la desidia, deja que la vida lo arrastre en su interminable vaivén sin ser capaz de tomar, de una vez por todas, alguna decisión. Es tan cruda la falta de motivación en su existencia, que incluso la vaga idea del suicidio cruza por su mente, no porque piense llevarla a cabo, sino porque lo remite a su propia manera de ser: para qué molestarse en buscar opciones si resultaría más sencillo tomar esa resolución. Esta característica también se ve reflejada en la relación que entabla -no hace falta decir que superficialmente- con sus semejantes; con su familia, con su religión.

Es un ser tan inseguro que nunca logra obtener la determinación necesaria para actuar; que se ve atrapado en ensoñaciones que lo llevan hacia otros periodos de su vida, quizá más placenteros (pero no más felices), y que está incapacitado para buscar alguna medida encaminada a beneficiarle, a procurarle dicha y bienestar.
Su negocio de alfombras está por arruinarse -con el aumento al alquiler-, y ni por eso es capaz de hacer algo distinto a prolongar, en lo posible, una situación que le resulta protectoramente familiar.
Al final, un suceso fortuito pone su vida en manos del destino.

El camino ahora tomado, producto de las circunstancias, hace que su vida mejore considerablemente, pero no deja de ser significativa cierta derrota. Todo tiene su momento y hay que saber aprovecharlo. Cyrus ha corrido con suerte, de cualquier manera, y no deja de haber una esperanza:
"Su estoicismo empezaba a anquilosarse, necesitaba una filosofía de la vida que fuese más sustancial y nutritiva."

Se trata de una historia compacta, sin rodeos. El asunto de las alfombras y de la religión de Cyrus -el zoroastrismo- se abordan de manera concisa e interesante. Por momentos me pareció incluso mágica la manera de describir los encantos de una alfombra en la que se nota el paso del tiempo:
“Lo que le impulsaba a amar aquel kilim tan gastado, era, comprensiblemente, el proceso de maduración, el brillo interior de los matices latentes ocultos por la suciedad y el encanto del abrash allí donde el tinte se había desvaído de forma desigual…”
Por otra parte, la soledad que tantas veces se vive en algunas de las grandes ciudades es estremecedora. Y digo "algunas" porque este factor es eminentemente cultural. Los estímulos sensoriales están también muy presentes en este libro, más de lo que pudiera pensarse: los recursos táctiles y olfativos predominan tanto en presencias como en reminiscencias.

Para terminar dejo aquí esta cita tan digna de ser mencionada:
"No te angusties, pues el que se angustia deja de disfrutar del mundo y del espíritu, y su cuerpo y su mente se empequeñecen."
Zaratustra.

América - Franz Kafka

Publicada póstumamente, América es una novela menos conocida que otras del gran escritor praguense  (1883-1924).

Narra las aventuras de Karl Rossmann, un chico de dieciséis años que es enviado a América por sus padres, tras haber sostenido relaciones con la criada.
Una vez embarcado, la rapidez con que entabla amistad con el fogonero y la profundidad que llega a adquirir ese vínculo quedan de manifiesto cuando rompe a llorar al verlo por última vez. Esto a su vez demuestra, desde el inicio de la novela, una insondable falta de afecto en Karl.
Pronto aparecerá la figura de un tío radicado en Nueva York, que lo conducirá hacia un ambiente amable, preocupándose además por educarlo con esmero. Para la mala suerte del chico, esta situación dura muy poco ya que, tras un incidente nimio, la actitud de su pariente da un giro asombroso: simplemente se deshace de él sin una explicación congruente. Con esto se le imprime -de entrada- a la obra esa significación desconcertante, tan característica en la narrativa Kafkiana.

En pocas páginas se pasa de la cordialidad absoluta a un laberinto de situaciones incomprensibles y complejas. Tanto las extrañas actitudes que van adquiriendo los personajes, como el ambiente tan asfixiante en que se desarrollan, arrojan de improviso al muchacho a una nueva vida en la que tendrá que empezar de cero y en la que conocerá al país en sus más diversos estratos.

Sin embargo, no dejará de buscar su camino. Incluso al obtener un empleo (de ascensorista) que en un principio pareciera que lo va a sumir en la completa monotonía -al tratarse de uno de esos desquiciantes y anquilosadores trabajos que no precisan más que pulsar un botón-, Karl logra encontrar algún entretenimiento entre la interacción con los otros chicos y su amistad con Therese (cuya historia es desgarradora, por cierto: otro ser marginado y condenado, que no deja de reflejar la difícil situación en la que se encontraban tantos inmigrantes en esa época).

Los mismos malhechores que acompañan al protagonista durante buena parte del relato, (Delamarche y Robinson), son unos pobres seres a quienes la vida los vive y que están sentenciados a padecer lo indecible por ser víctimas de su pereza y de su incapacidad para hacerse cargo de sí mismos.

Pero en este libro la verdadera víctima es Karl, un chico listo que construye sus pensamientos de forma sorprendente, pero a quien de manera fatalista todo sale mal, sin que valga actitud, razonamiento o acción alguna dirigida a conseguir lo contrario. Es impresionante el modo en que Kafka narra una historia en la que el personaje no logra dar con una vía de escape y que, además, se muestra completamente incapacitado para resolver las situaciones que se le van presentando. Me llena de desasosiego el haberlo visto condenado a las vicisitudes del destino una y otra vez, en una sucesión de episodios que terminaban para volver a empezar. Y lo más sorprendente es que todo este azaroso y catastrófico relato esté narrado de tal manera que el lector no siente la urgencia de buscar un paño de lágrimas (tiene incluso sus partes divertidas y humorísticas).

El capítulo final resulta tan incierto como el resto del libro: contratado para trabajar en el Gran Teatro –que absurdamente acepta a cualquiera que solicite su ingreso-, Karl emprende un viaje hacia la incertidumbre, hacia lo ilusorio (y vanamente prometedor). Y, no obstante, el añadido final a la obra revela una esperanza inusitada, gracias a lo dicho por el gran amigo de Kafka, Max Brod:

Sin esta nota del traductor, el final me hubiera resultado muy distinto. ¿Le creemos a Brod?
«En el “casi ilimitado” Teatro de Oklahoma encontró Karl -según afirma Max Brod, basándose en insinuaciones orales de Franz Kafka, quien se refería a estos hechos sólo vagamente y con misteriosa y amante sonrisa- su misión, su libertad, su fundamento vital; más aún, hasta volvió a ver allí, como por encanto celestial, a sus padres, a su misma tierra patria.» 

Debo reconocer que prefiero la idea de la esperanza, por mínima que sea...

Expiación - Ian McEwan

Escritor inglés, 1948.

En esta novela se desvela la parte más intrincada y oculta de las relaciones humanas; incluso diría, ese lado tenebroso que el autor nos va mostrando a través de una introspección penetrante.
El estilo apretado, profuso y tan lleno de bellas imágenes admirablemente descritas, resulta especialmente envolvente.

Leí una primera parte tan intensa que lo poco que se va intercalando en la segunda (acerca de lo tratado en la misma), quizá no sea suficiente como para sostener la atención –de igual manera, ya que el cambio de registro se vuelve algo pesado, aunque también es cierto que varias de esas páginas son realmente interesantes y esclarecedoras. No quiero dar a entender con esto que el libro deje de ser estupendo; creo que la sensación de disminución en la intensidad del relato sucede porque la tensión acumulada al principio de la novela tarda en encontrar una vía de escape (sin la continuación inmediata de los sucesos principales).

En esta obra se manejan también en forma excelente todos los sentimientos que puede suscitar un acontecimiento de las dimensiones que conlleva la calumnia, que van desde la posible maldad e indiferencia que llega a manifestar una criatura, hasta la urgente necesidad -madura y pensada- de redimir la culpa que no deja vivir a quien la asume plenamente. Las terribles vivencias de la protagonista -Briony- como enfermera, se acentúan por el hecho de que las acepta con el propósito más sincero de purgar su pecado.

De cualquier manera, no deja de sorprender el que unas cuantas palabras inocentes, escritas en privado y enviadas por error, hayan desatado una serie de sucesos tan lamentables y sin retorno.
Me parece muy significativa la parte en que se habla de la novela (dentro de la novela) que Briony envió a una editorial, en la cual encubrió los hechos inventando un "relato ligero". Creo que esto nos prepara para comprender el ingenioso giro que el autor da a la novela en las últimas páginas, en las cuales ella podrá imaginar un desenlace distinto, lo que nos llevará a cuestionarnos la veracidad de todo lo escrito anteriormente.

Cierta o no, la situación planteada y desarrollada es completamente creíble, y creo que se necesita un espíritu muy sensible -como el de la protagonista-, para aceptar la culpa y la expiación.

Los piratas fantasmas - William Hope Hodgson

Se trata de una novela corta muy interesante del escritor británico (1877-1918), en la que el horror que experimenta la tripulación del Mortzestus se hace presente desde las primeras páginas. No está de más aclarar que este libro forma parte de la Trilogía del Abismo, publicada también por Valdemar.

En Los piratas fantasmas, los sucesos se van desencadenando en un ambiente, inquietante, brumoso y completamente espectral, donde el terror se apodera paulatinamente de unos marineros que pronto comienzan a presentir a los seres sobrenaturales, a reconocer sus sombras y a experimentar en carne propia las abominaciones que están dispuestos a realizar.

El argumento deja abiertos algunos cuestionamientos, como el sugerido por el narrador del relato, Jessop, cuando reflexiona acerca de que esos pavorosos incidentes no tendrían que presentarse en una "atmósfera sana". ¿Qué habrá sucedido en ese barco excepcional para que tales y tan implacables sucesos tomaran lugar?

Dejando a un lado las pequeñas omisiones para dar paso a lo trascendente, es delirante la manera en que la perversidad se manifiesta como elemento primordial en el relato, por el modo en que los tripulantes son tratados física y psicológicamente (por esa fuerza sobrehumana y encarnizada que, desde un principio, les rodeó). Los acontecimientos continúan desencadenándose -paulatinamente y sin tregua-, reflejándose en la tensión y en el profundo desasosiego de los aterrados marineros.

No me resta sino decir que, aunque sin duda se trata de un buen libro en el que las descripciones en todo momento me parecieron bien logradas, no encontré en él ese lenguaje tan poético e imaginativo que tantas veces hace su aparición en obras como Moby Dick, por ejemplo.

Seguro que leeré otras novelas y relatos de Hodgson para poder formarme una impresión más concreta de su obra, aunque por lo pronto voy a continuar con El horror sobrenatural en la literatura de Lovecraft, ensayo en que se comenta su obra y que seguramente me llevará además por los senderos de otras aterradoras maravillas.

El cuaderno dorado - Doris Lessing

 Escritora británica nacida en 1919, Premio Nobel 2007.

Nos encontramos con una obra que, desde la introducción (escrita por la misma autora), toca varios puntos dignos de ser considerados, como los diez años de distancia entre la publicación la novela (1962) y su Estudio preliminar, que demuestran cómo, en tan poco tiempo, se pudo percibir una evolución sustancial: "Ciertas hipocresías han desaparecido."
En un primer momento se le catalogó como feminista, en base a las ideas preconcebidas de acuerdo a la época. En este sentido, me parece muy interesante la visión de la autora acerca de la crítica, ya que el hecho de que, desde su punto de vista, la mayor parte de los venerados críticos no sean sino simples transmisores de la mentalidad circundante, es realmente digno de reflexión. No dudo de que los verdaderos críticos sean muy pocos. Al final de todo, cada quien aprecia lo que quiere y saca sus conclusiones en base a su propia percepción, entorno cultural e intereses (sin olvidar que, en ocasiones, los lectores basan sus opiniones –al no tener un criterio propio- en las de otros posiblemente "mas versados").

La novela nos muestra básicamente la historia de dos mujeres, Anna Wulf (en quien centraré mi comentario para ejemplificar sólo algunos aspectos ante la vastedad de la obra), autora de los diversos cuadernos que culminarán en el dorado, y Molly, su mejor amiga. Estas mujeres se muestran orgullosas de poder valerse por sí mismas pero en el fondo tienen los mismos temores que cualquier otra persona. A través de numerosas páginas nos revelan sus inseguridades, sus deseos de amar, de ser libres. Y es que ninguna de ellas quería pasar por los procesos de lo que hasta entonces se consideraba como “la típica mujer”, tal como se describe en la obra: "Mujeres agradables, sencillas, deprimentes..."

Anna se adhiere al comunismo porque la gente de ideas más avanzadas era la que estaba comprometida con este movimiento: "..., la única que daba por sabido que la segregación racial era algo monstruoso"; pero es muy cierto también que se debate entre la personalidad "comunista" y la propia, como si una no acabase de asimilar a la otra.
Es por esto que en cierto punto se encuentra con una inconformidad intensa, con unos deseos infructuosos de abandonar un partido tan censurado, aunque la indecisión quizá parte de que es más fácil permanecer en un medio conocido que tratar de buscar otro camino. Es muy significativo -y desconcertante-, de cualquier manera, el hecho de no tener el pleno convencimiento de pertenecer a una ideología y continuar, sin embargo, apoyándola.

La obra aborda varios aspectos, además del femenino -como se ha hecho en tantos otros libros-, y no me parece que se trate de una novela precisamente feminista (al menos dentro de la idea que yo me he fabricado acerca de este concepto). Este calificativo proviene de una época en la que todavía no existía una sociedad preparada para aceptar la libertad de la mujer, y se tomaban como feministas conductas que ahora se consideran como absolutamente normales.

Diversas circunstancias entre las parejas que aparecen en la novela son muy interesantes, y además se encuentran salpicadas de alusiones a actitudes femeninas, como cuando se dice:  "..., en el fondo, todas las mujeres creen que si sus hombres no las satisfacen, tiene todo el derecho a irse con otros."
"Las mujeres prefieren, conscientemente, no pensar en los aspectos técnicos del sexo. Se irritan cuando los hombres hablan de sus técnicas, pues necesitan preservar la espontánea emoción que requiere su satisfacción sexual. "
No entiendo el afán por delimitar la experiencia amorosa o sexual mediante una o varias afirmaciones (que las hay y muchas). Yo creo que el placer que puede -o no- percibir el ser humano, sea hombre o mujer, depende de infinidad de factores, y lo que a unos puede parecer chocante, a otros quizá resulte atractivo.

Por otra parte, se sugiere que el lazo matrimonial es indispensable para que una mujer pueda sentirse "completa", por más que su interior pretenda ir en contra de ello y, por tanto, se plantea una situación muy triste en estas luchadoras, tanto en el papel de amantes, como en el de esposas: "Vamos, tú eres mi amante no mi mujer. ¿Por qué quieres que comparta contigo la seriedad de la vida?"

La mayor parte de los hombres con que las protagonistas de esta obra se topan son muy similares (en sentido negativo). Quizá ellas mismas, en su deseo -consciente o no- de libertad, sólo querían atraer y relacionarse con sujetos que jamás podrían comprometerse, lo que acentúa su drama personal. Anna se protege desdoblándose al referirse a la "otra criatura" que hay en ella, en la cual se funde su condición emocional, a diferencia de la intelectual que también posee. Se refiere a ésta en tercera persona para desligarse un poco de sus propios sentimientos, celos y molestias.

La verdad es que Doris Lessing me ha impresionado. Esa manera de entretejer las historias, de plasmar los recovecos de las relaciones humanas y de sacar a la luz todas las disfunciones de familias aparentemente felices, es realmente magistral. Es Interesante también el hecho de que muchas ideas provengan de otro sitio, de novelas leídas por los personajes; de textos dentro del texto... La autora juega con los caracteres que va construyendo y nos lleva de unos a otros hasta que, en cierto momento, comprendemos los paralelismos.

Finalmente, en el cuaderno dorado, Anna logra hacer una introspección profunda en base a mirar las cosas desde fuera; al fin puede hacer un importante recuento de sus principales recuerdos (los determinantes en su vida), y revalorar su situación.
Y así, más integrada y madura -o quizá no-, la vida sigue; sólo queda la esperanza de que el ser humano logre aportar cierto equilibrio a su existencia.

El reflejo tan preciso de ese tiempo trasciende fronteras para convertirse en una obra universal, al encarar situaciones fácilmente reconocibles en cualquier época o lugar (y no más feministas que profundamente humanas).
En conjunto diría que a esta novela no se le puede poner un pero. La escritora vuelca todo su ser en ella, construyendo una obra emotiva e introspectiva que, sin duda, logra transmitirnos con intensidad alegrías, enfados, injusticias y demás sentimientos que forman parte de la vida misma. Excelente libro.