La casa de las bellas durmientes – Yasunari Kawabata

 Escritor Japonés (1899-1972),  Premio Nobel de Literatura, 1968.

En esta inquietante historia se narran los sucesos ocurridos en una casa de citas poco tradicional: los visitantes son ancianos que pasan la noche con ciertas jóvenes dormidas gracias a los efectos de un potente narcótico.

Eguchi, el protagonista de 67 años, acude a la posada en varias ocasiones, teniendo la oportunidad de pasar la noche con muchachas distintas y todas vírgenes. A través de su experiencia se nota cómo el ambiente se va tornando cada vez más asfixiante: la bella durmiente en turno queda en manos del anciano quien -como todos- pretende olvidar, al menos en esos momentos, la tan reiterativa “fealdad de la vejez”, a través de la contemplación de la juventud personificada en esas mujeres (las normas de la casa prohíben ir más allá, aunque supuestamente los ancianos ya no estarían en posibilidades de hacerlo).
La experiencia se vuelve completamente distinta con cada una de ellas; algunas se muestran más “experimentadas” (dentro del insondable sueño), e incluso se logra cierto “diálogo” mediante los movimientos: una conversación sugerida y creada en la mente del anciano.

Las fragancias corporales son tan determinantes que transportan al viejo Eguchi a otros momentos de su vida; estas reminiscencias olfativas se manifiestan a través de pensamientos y ensoñaciones acerca de su familia, de aventuras pasajeras y de otras evocaciones del pasado. En su propio sueño se presentan también ciertas situaciones desagradables, que contribuyen a perturbar aún más la atmósfera ya de por sí tan enrarecida que se percibe en ese lugar.

La parte más oscura del ser humano se revela en la mente de Eguchi, al meditar sobre la profunda vulnerabilidad de la joven en turno: en repetidas ocasiones imagina la facilidad con que podría maltratarla o incluso estrangularla.

En esta historia no se debe esperar un desenlace preciso; la situación planteada habla por sí misma, por lo que la novela cierra con un final incierto; con un suceso extraño causado tal vez por el uso de los riesgosos narcóticos, o quizá por los deseos más irracionales y perversos que pueden tener cabida en un ser humano.

El prólogo de Mishima es el complemento perfecto para esta metafórica y sutil joya literaria en la que, por cierto, se inspiró Gabriel García Márquez para escribir su menos afortunada Memoria de mis putas tristes.

13 comments:

  1. Realmente cautivante, debe ser una gran experiencia leerlo. trataré de conseguirlo.

    saludos y buena reseña.

    ReplyDelete
  2. Gracias Mariano, te recomiendo también "Mil grullas".

    Un saludo.

    ReplyDelete
  3. Mmmmm...me parece francamente atractivo. Fuera de lo habitual, desde luego. Y no he leído nada de este autor. Intentaré conseguirlo. Ejem! yo debería vivir en una biblioteca...hoy ya he salido de Crisol con dos libros más, y justo ayer de otra libreria, con cuatro; cierto que eran algunos de bajo precio, pero otros son más caretes. Es que no puedo evitarlo. El día que no me quede un duro...viviré de rents de lo acumulado, pues.

    ReplyDelete
  4. sabes qué? ya lo tengo al libro, cometí un pecado pero de los buenos y bajé un archivo de la red, el único medio doloroso que tengo que atravesar es leerlo de la pantalla.

    saludos y manos a la obra

    ReplyDelete
  5. Me pasa lo mismo, Ariodante, pero bueno, mejor tener una pila. Como bien dices, a saber los tiempos por venir... :)

    Mariano: espero que te guste, ya me dirás si te pareció tan asfixiante como a mí. Al ser tan corto, seguro que no te resultará tan molesta la pantalla.

    ¡Saludos!

    ReplyDelete
  6. Por la lectura de la reseña me gustaría leerlo, seguro no tiene nada que ver pero me recordó a "las amorosas" en La hierba roja, de Boris Vian. Tampoco leí nada de Kawabata, hace un tiempo estuve tentada pero no recuerdo porqué seguí por otro lugar.
    Saludos!

    ReplyDelete
  7. Yo no he leído a Boris Vian, aunque me han recomendado "Escupiré sobre vuestra tumba".
    ¿Qué tal está "Las amorosas"?

    ¡Un saludo!!

    ReplyDelete
  8. Si no leiste Vian, te recomiendo "La espuma de los días" y "La hierba roja", son alucinantes los dos. El que te dijeron no sé pero yo empezaría por esos dos porque son excelentes; lo que te decía de las amorosas es un pasaje de La hierba roja. Uy, leélos!!
    Saludos!

    ReplyDelete
  9. Gracias, ¡¡ya me contagiaste la emoción!!
    Un saludo. :)

    ReplyDelete
  10. ¡Qué cara de contento que tiene el gato de estar en tu blog!
    Casi se le escucha el ronroneo!

    Un abrazo
    y gracias!

    ¿Cómo va la lectura de vida y destino?

    ReplyDelete
  11. Captaste la esencia del gato de una manera increíble.
    ¡¡Mil gracias a ti!!

    "Vida y destino" tiene muchas páginas... Sólo a mí se me ocurre leer ese y "Los tres mosqueteros" al mismo tiempo. Es el cuento de nunca acabar, pero hoy he podido avanzar mucho. Espero comentarlo en breve. :)

    ¡Un saludo!

    ReplyDelete
  12. A mi Kawabata me aburrió un poco, termine país de nieve a duras penas, El maestro del go lo deje en la mitad y he encontrado varios por ahí y no he querido leerlo, me aburre un poco el vejete , será por que es Nobel

    ReplyDelete
  13. A mí me gustó "País de nieve", pero menos que otros. El otro libro que mencionas no lo he leído.
    ¿Qué pasa con el Nobel, Leo? Digo, ya sé que no todo lo que brilla es oro...
    Un saludo!

    ReplyDelete