Drácula y el mito del vampiro

La figura del vampiro, una de las más atrayentes entre los seres de la oscuridad, se ha visto enriquecida por numerosas leyendas desde tiempos remotos.
Incluso pensadores como Voltaire se ocuparon del tema. En su Diccionario filosófico (1764), cuestiona el hecho de que en el siglo XVIII se creyera en los vampiros y aprovecha para hablar de sus características:

“Los vampiros eran muertos que salían por la noche del cementerio para chupar la sangre a los vivos, ya en la garganta, ya en el vientre, y que después de chuparla se volvían al cementerio y se encerraban en sus fosas. Los vivos a quienes los vampiros chupaban la sangre, se quedaban pálidos y se iban consumiendo; y los muertos que la habían chupado engordaban, les salían los colores y estaban completamente apetitosos.”
Voltaire nos dice que estas historias, corrientes en Polonia, Hungría o Austria, no eran del conocimiento común en Francia o Inglaterra. También se refiere a los broucolacas:

“Los muertos griegos van a las casas a chupar la sangre de los niños, a comerse la cena de los padres y de las madres, a beberse el vino y a romper todos los muebles. Sólo puede hacérseles entrar en razón quemándolos cuando los atrapan; pero se necesita tener la precaución de no ponerlos en el fuego hasta después de haberles arrancado el corazón, que debe quemarse aparte.”
Los broucolacas se difundieron por Valaquia, Moldavia, Polonia y la parte oriental de Alemania. Estos pueblos pronto descubrieron diversas formas de combatir a las criaturas que aparecían en forma incesante.

Voltaire menciona al padre Agustín Calmet (cuyo Tratado sobre los vampiros, de 1746, está publicado por editorial Reino de Goneril, 2009), quien se ocupó profusamente del tema recogiendo leyendas y testimonios sobre estos seres, así como conclusiones de otros teólogos que promovieron la “invasión” de los vampiros en gran parte de Europa “durante un tiempo”.

El Romanticismo gótico del siglo XIX contribuyó en gran medida a fijar el mito del vampiro en la imaginación popular a través de autores que abordaron este y otros temas sobrenaturales.

Actualmente, las características primordiales que se atribuyen al vampiro provienen principalmente de Drácula, novela que el escritor irlandés Bram Stoker (1847-1912) publicó en 1897, inspirada en la figura de Vlad Tepes (“El empalador”), príncipe de Valaquia nacido en 1431, del cual se dice que tenía por costumbre castigar a sus prisioneros de guerra empalándolos en largas estacas. Su antecesor, Vlad II, poseía el título de Dragon o Dracul (demonio), por lo que su hijo es conocido también como Draculea (“hijo de Dracul”).

Las leyendas hablan de la fascinación por la sangre humana y de la crueldad brutal de Vlad Tepes, hombre fuerte y de gran valor que luchó por Valaquia contra los turcos sin tocarse el corazón a la hora de marcar sus leyes o imponer castigos.



 
La novela de Bram Stoker (Alianza Editorial, 2008)

La impronta de Drácula toma posesión de la trama desde un principio, ya que Jonathan Harker percibe la densidad de un ambiente en el que predominan las supersticiones. Su misión en Transilvania debería concretarse a facilitar al conde los trámites de la adquisición de ciertas propiedades en Londres, pero una vez en el castillo se convierte en cautivo, ya que sólo puede deambular por su habitación y poco más, al peligrar ante las tres vampiresas -compañeras de Drácula- que aparecen tras una misteriosa disolvencia reflejada por la luz de la luna.

Esta parte de la historia no concluye satisfactoriamente, porque de estar prácticamente en las garras del vampiro y ante una improbable salvación, nos encontramos a Jonathan liberado, aunque en el hospital debido a una encefalitis.

Entre diarios, cartas y notas periodísticas, la narración pasa a Londres donde Lucy Westerna debe elegir entre tres pretendientes que la aman: Arthur Holmwood, Quincey Morris y el doctor Seward, director de un manicomio. Mina, futura esposa de Harker, cuida a su amiga del sonambulismo que padece mientras permanece expectante ante cualquier atisbo de noticia sobre su prometido.

El loco Reinfeld merece un tratamiento aparte debido a su curiosa conexión con Drácula y a su costumbre de formar una cadena alimenticia a partir de moscas y arañas que a veces devora él mismo.

El capítulo del traslado del conde a Inglaterra es muy bueno; son fascinantes las descripciones de la tormenta.

"Y de repente estalló la tempestad. Con una celeridad que en ese momento parecía increíble, y aun ahora resulta incomprensible, todo el aspecto de la naturaleza se convulsionó. Las olas se alzaron con furia creciente arrollándose unas a otras, de forma que en pocos minutos el mar que antes era un espejo, se convirtió en un monstruo crujiente y devorador. Las olas empenachadas rompían con violencia en la playa y subían por los acantilados..."
El capitán de la embarcación escribe en su diario sobre la desaparición de los tripulantes durante el trayecto. Mientras tanto, Drácula va rejuveneciendo gracias a la gran cantidad de sangre que ha succionado…

Por otra parte, Lucy atrae la atención de propios y extraños debido a una rara enfermedad; el doctor Seward decide consultar con el profesor holandés Van Helsing, quien sabe mucho sobre "enfermedades oscuras", aunque la de Lucy se le escapa de las manos porque tarda demasiado en asegurarse de la causa de su pérdida de sangre. Resulta insólito que no le proporcione el consabido y tradicional crucifijo, y esta situación proporciona una serie de rodeos a la trama que no estarían mal si los cabos sueltos se hubiesen unido.

Drácula aparece varias veces ante Lucy y Mina como un ser alto y delgado de ojos rojos, pero cuya difusa impresión termina por diluirse dejando siempre una buena dosis de inquietud y temor flotando en el aire.

Los cajones de tierra que viajaban con él llegan a su destino sin incidentes, y el loco Reinfeld se siente fuertemente atraído hacia la mansión abandonada que está cerca del manicomio (lugar donde es depositada buena parte de los cajones). El conde lo domina completamente por las noches, al grado de que sus febriles actividades diurnas llegan a parecerle demasiado triviales.

El asunto de Lucy empieza a convertirse en todo un juego macabro, ya que tanto su prometido (Arthur), como Quincey, Seward y el propio Van Helsing, pretenden devolverle la salud a través de transfusiones de sangre que logran restituirle los colores sólo hasta el siguiente ataque del vampiro, sin que valgan las flores de ajo o cualquier otro remedio para tratar de alejarlo. La muchacha muere y después se aparece a varios niños, quienes la describen como una "hermosa señora".
Una de las inconsistencias de la novela se desprende del hecho de no haber podido hacerle la autopsia porque al desaparecer misteriosamente el crucifijo depositado en sus labios, ella se transformaría y tendría libertad de movimiento. De acuerdo a esto, el profesor Van Helsing otorga al objeto un poder extraordinario. Entonces, ¿cómo es que no se lo puso en el cuello cuando la joven más lo necesitaba?

Las páginas sobre la muerte y captura de una Lucy transformada son estupendas; incluso se intenta sublimar lo ocurrido al hacer que Arthur aseste el golpe a la estaca, con lo cual se convierte en redentor de su amada.

Jonathan habla con Van Helsing sobre sus experiencias en Transilvania, encontrando gran comprensión y credibilidad ante lo que creyó un posible producto de su imaginación, por lo que cobra nuevas fuerzas para luchar (ante certeza de lo ocurrido).

La lectura conjunta de los diarios hace que todos vayan atando cabos ahorrándose explicaciones interminables. Mina deberá quedar fuera de la acción de los valientes caballeros, pero siempre atenta a los hechos. En este punto me llamó la atención la forma de tratar a una mujer, tan acorde con la época. Mina, tan inteligente y valerosa, podría flaquear si acompañara a estos hombres, ya que la condición femenina no le permitiría resistir tantas emociones. Sin embargo, ellos no saben que Mina ya es presa de la siniestra presencia del conde…

El desfalleciente Renfield narra su fatal encuentro con Drácula y revela que éste ha estado sorbiendo la sangre a Mina. Tal parece que sus intentos por salir del manicomio se dirigían a la defensa de la joven señora quien, por su parte, también ofrece una descripción de los hechos, en parte presenciados por los caballeros, ya que Drácula la ha obligado a beber su sangre para establecer un lazo entre ellos (a través de un contacto telepático con Mina), y porque desea tenerla como "compañera". No es extraño que Jonathan encaneciera esa noche fatídica.

Tras lo ocurrido con Lucy, el hecho se repite. En esta ocasión ha sido más importante cuidar la salud mental de Mina que la física. Entiendo que Stoker deseara mantener la tensión del relato a toda costa, pero en algunas ocasiones las omisiones resultan casi imperdonables. ¿Acaso nadie -ni la propia Mina- había notado las mordeduras en su cuello?

La parte detectivesca dirigida a la pista de los cajones que Drácula diseminó por Inglaterra para asegurar su descanso empieza a dar frutos, ya que los caballeros comienzan a esterilizarlos depositando un trozo de hostia en cada uno. Van Helsing se da cuenta de que el conde desea huir a través de la revelación que hace Mina mediante la hipnosis a la que ha comenzado a someterse. Sin embargo, aunque el vampiro pretenda partir, tienen que encontrarlo, porque Mina se ha convertido en una auténtica bomba de tiempo y su transmutación no tardará mucho en manifestarse, además de que se irá reforzando el poderoso influjo que la une al ser de la oscuridad.

La búsqueda de los cajones desemboca en un extraordinario encuentro con Drácula, quien se aparece de día (sin los poderes que adquiere en la oscuridad).

Van Helsing habla de la importancia que la tradición otorga a la superstición para combatir al vampiro: "Y en la superstición debemos confiar de momento; en la antigüedad ese era el credo del hombre, y en ella tiene todavía sus raíces la fe".

El profesor también se refiere en varias ocasiones a la “mente infantil” del conde Drácula, como si éste estuviese probando sus aptitudes y limitaciones por primera vez. Desde luego que Inglaterra presenta un entorno completamente distinto al de su tierra natal, pero me da la impresión de que Van Helsing habla de esta característica como inherente al vampiro. Drácula en vida fue un valeroso guerrero y, por tanto, supongo que muy experimentado. La transformación sugiere una vuelta a los bajos instintos que el ser humano controla o supera (o debería hacerlo, al menos) a través de la educación y de la convivencia en sociedad. Es decir, esas facultades "infantiles" tal vez podrían traducirse en habilidades más primarias o meramente intuitivas, al verse el vampiro despojado de gran parte de su condición humana. En este sentido, Drácula tendría un largo camino por recorrer para volver a asimilar, a través de la experiencia, las peculiaridades del hombre que le ayudarían a cumplir sus detestables objetivos.

La narración abre y cierra en los mismos parajes y no se puede negar la fuerza que el autor imprime a ambas partes de la obra. Se trata de una historia acerca del triunfo sobre el mal espiritual, de una voluptuosa posesión y su consiguiente liberación, de camaradería y buena voluntad. Creo que no se podría criticar a Stoker por la construcción de unos personajes tan pacíficos y bondadosos al coincidir con la más arraigada tradición romántica. El principal defecto de la novela radica en las ideas inconexas que se presentan en varias ocasiones.

La extraordinaria recopilación de leyendas para dar una identidad tan peculiar a la figura del vampiro es un acierto que ha hecho de este libro uno de sus principales referentes. El profesor Van Helsing reúne parte de sus características en este fragmento:

“El nosferatu no muere como la abeja cuando pica. Al contrario, se vuelve más fuerte; y al ser más fuerte, tiene más poder para hacer el mal. El vampiro que hay entre nosotros tiene la fuerza de veinte hombres y es más astuto que cualquier mortal, porque su sagacidad ha ido aumentando con los siglos; además domina la necromancia, que es la adivinación a través de los muertos, y los muertos por él invocados obedecen a su mandato; es una bestia, o peor que una bestia; es insensible como un demonio y carece de corazón; dentro de ciertos límites, puede aparecerse cuando quiere y donde quiere, adoptando ciertas formas a su antojo; y dentro de ciertos límites también puede mandar sobre elementos como la tempestad, la niebla o el trueno; ejerce poder sobre todos los seres inferiores; las ratas, los búhos, los murciélagos, las mariposas nocturnas, los zorros, los lobos, y es capaz de aumentar su volumen, de disminuirlo, y hasta de desvanecerse..”

Es una obra que se lee sin parar, el ambiente entre tétrico y alucinante está muy bien logrado y ante las múltiples variantes que se han escrito y que se han llevado al cine siempre valdrá la pena volver la mirada al texto original.

21 comments:

  1. ¡Cómo echaba de menos tus entradas, piratilla!
    ¡Un abrazo, Andrómeda! ^^

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  2. Gracias, querida Hypathia, a ver si ya me organizo un poco...
    ¡Besos!!!

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  3. Andrómeda, leerte me ha hecho recordar lo mucho que disfruté leyendo este libro. A pesar de esas imperfecciones que comentas, con toda la razón, es un libro que merece muchísimo la pena. Una narración emblemática que todos deberíamos leer. Besos.

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  4. Andromeda, has vuelto con la fuerza de un gran clásico y eso es de agradecer.
    No hay mucho que añadir a tu estupendo escrito sobre un libro tan excepcional. La primera narración de Jonathan Harker sobre los hechos acaecidos en el castillo de Drácula ya me parecen tan soberbios que valdrían para pasar a la historia del fantástico. Creo un gran acierto el tipo de narraciones que hacen avanzar la novela(cartas, recortes periodísticos, diarios)porque nos van ofreciendo una visión de conjunto y sobre todo el hecho de que Drácula sea una figura que apenas surge en la novela pero que está omnipresente en los relatos de todos ellos. Quizás un lenguaje algo arcaico sea lo más chirriante para mi.
    Si me lo permites, a tu gran introducción sobre los vampiros le añadiré una clásica que escribió Jacobo Siruela para su estupenda antología "El vampiro". Y puestos a recomendar, aunque la edición que tu manejas es la de Alianza y por lo tanto cuenta con la excelente traducción de Torres Oliver, cualquier buen aficionado a esta novela debería tener la desde ahora canónica de Valdemar porque además de ser una gran traducción contiene jugosísimos complementos. Un abrazo y un placer volver a leerte.

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  5. Cierto, Lola, esta es una obra imprescindible que nadie debería perderse a pesar de los defectos que pueda tener, porque más allá de eso la fascinante figura del vampiro se delimita bastante, nutriéndose a la vez de la inmensidad tradicional.
    Besos.


    Hola, Carlos, gracias por las recomendaciones, este es un tema realmente inagotable.
    Me gustaría tener acceso a esas introducciones sin tener que comprar los libros (el mío tiene una excelente traducción, como bien dices, pero carece de suplementos). Seguramente te vendrá a la mente la idea de una biblioteca, pero en mi país son escasas y no están muy bien abastecidas...
    Estoy buscando la obra de Agustín Calmet, y también tengo entre mis pendientes La condesa sangrienta, de Alejandra Pizarnik (el tema me encanta).
    Gracias de nuevo, un abrazo.

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  6. ¡Hola Andrómeda!
    El tema de los vampiros nunca pasará de moda (literatura, cine, etc.), pero es imperdonable no leer la bien estructurada novela de Bram Stoker.
    Eso sí, confieso que antes de acceder al libro vi algunas adaptaciones cinematográficas como la extraordinaria Drácula (1931), de Tod Browning, con el genial Béla Lugosi, y uno que otro mamarracho, je.
    Saludo tu regreso.
    R.

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  7. Andromeda, gracias por volver a deleitarnos con tus reseñas, pero mira que no hablarnos del barco fantasma... XD

    Por cierto, cualquier día de estos prometo hablarte de la versión gallega del mito. ¿En México no tenéis versiones indígenas? Seguro que sí :)

    Un beso ;)

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  8. Hola, R., es cierto que este tema no pasa de moda; es más, yo diría que es de una vigencia absoluta (desde luego que no faltan los mamarrachos, jajaja).
    Te recomiendo La danza de los vampiros, de Polanski, una de mis películas favoritas.
    Gracias, un saludo.

    Pero qué tal la tormenta, Gabo, la cito porque me recordó a Conrad. :)
    Me encantaría conocer la versión gallega del mito, entre tanta riqueza acerca de seres sobrenaturales y maléficos que tu región ha aportado a la tradición.
    A los dioses aztecas les encantaba la sangre, te dejo el enlace de un vampiro en particular (es curioso, pero sólo pude encontrar la página en inglés):
    Tlahuelpuchi
    Besos.

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  9. He disfrutado enormemete de tu reseña y en especial de la introduccíón; no conocía las referencias a Voltaire que haces. Un placer leerte y recordar esta novela.

    Un abrazo.

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  10. Hola, Andrómeda, también yo celebro tu regreso. Precisamente terminé de leer hace unas semanas el "Vlad" de C.C. Humphreys donde, resumiendo muy pero muy mucho, el autor pretende dar otra imagen del Drácula que la mayoría conocemos por otros libros o por el cine. La verdad es una lectura interesante, aunque a mí se me hizo un poco difícil por momentos, la descripción del enpalamiento y otras torturas parece que están muy bien documentadas. La cuestión es que al terminar sentí la tentación de enfrascarme con el Drácula más clásico, pero todavía está pendiente porque se me ha colado ese amante extremadamente puntilloso de más abajo...

    Besos.

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  11. Hola, Gww, ha sido interesante leer las consideraciones de Voltaire sobre el tema en un siglo en el que estaba a punto de manifestarse en todo su esplendor literario.
    Gracias, ¡un abrazo!! :D

    Tomo nota de la referencia, Wara, sin duda la figura de Vlad Tepes es muy enigmática y atrayente. Me encantaría leer ese libro.
    Vaya que me has hecho reír con lo último que dices, espero que te guste la novela.
    ¡Besos!!

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  12. Querida Andromeda, volviste con vampiros después de tu ausencia; así que debemos tenerte cuidado ;). Qué curioso lo de los broucolacas griegos. Nunca había oído hablar de ellos.
    Gracias por estos datos.
    Saludos muchos.

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  13. Este es mi gran pendiente...aún no he leído Drácula (y lo digo tapandome los ojos)...Tengo ganas de hincarle el diente. Los vampiros nunca han sido mi fuerte...pero como siempre, la forma de transmitir lo que has leido, me "vendes" el libro...y quizá le dedique un rato.
    Un abrazo!! Qué bien verte por aquí!!!

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  14. Hay tantas variantes que ya no me voy a sorprender si los vampiros comen normalmente o salen de día...
    Gracias a ti por la visita, Carolina.
    ¡Un abrazo!

    Es un tema interesante, María, pero en el universo literario tenemos tanto para elegir que no sé si recomendártelo. Yo, por ejemplo, casi no leo ciencia ficción o fantasía...
    Me gustaría leer algo de eso, pero nunca lo hago, ji ji.
    ¡Besos!

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  15. Hola Andrómeda: no sé que le ocurre a mi computadora pero anteriormente había escrito un comentario acerca de tus post sobre vampiros.
    Como dice uno de los comentarios, que buen tema para regresar luego de tu ausencia. Una entrada magnífica para una obra singular. Me gustó la película de Coppola, por cierto bastante fiel al libro aunque me faltaron algunos capítulos para terminarlo.
    saludos

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  16. ¡A mí también me gustó mucho esa película, Mario! He visto algunas de las versiones más viejitas, pero hace tanto que tengo que conseguirlas de nuevo.
    A veces me pasa que no se publican los mensajes o que el sistema no me permite siquiera intentarlo. :-\
    ¡Saludos!

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  17. Muy interesante y completa la entrada. Es de los pocos casos en que he visto la peli y no he leido el libro, cuando suele ser al revés. Me lo apunto como pendiente. )

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  18. Gracias, Estonetes, si te decides no te vas a arrepentir. :D
    ¡Saludos!

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  19. ¿Cuántas veces lo habré leido? Perdi la cuenta. Una de las mejores obras vampíricas de la historia.

    Por cierto, tengo que decir que la portada que has elegido para el post es horrible, yo adoro la de la editorial Valdemar, esta es horrenda xDDD pero es cuestión de gustos imagino.

    Un saludo.

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  20. Jajaja, es que la portada corresponde al libro que leí, pero acabo de ver la de Valdemar y ciertamente está mucho mejor. :D
    Yo lo he leído dos veces y estoy de acuerdo con lo que dices, es un gran libro.
    Te recomiendo Clarimonda, de Gautier (si no lo has leído).
    Saludos.

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  21. Vlad se convierte en vampiro por AMOR y por una condena divina. Es un castigo por cuestionar a Dios. Cruzadas en nombre de la Iglesia y todo eso para que, si lo que amaba lo pierde entonces le recrimina a Dios porqué. Si él, Vlad Daracul estaba peleando en nombre de la iglesia y Del Todo Poderoso. Esa era su recompensaba, perder su amor. Lo re banco a Drácula, es un capo. Y chupa sangre porque no le queda otra, lo obligaron a ser así. Por cuestionar al Señor

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