Desgracia - J. M. Coetzee

Mondadori, 2009.
John Maxwell Coetzee (Sudáfrica, 1940) obtuvo el Premio Nobel de literatura en 2003 y el Premio Booker en 1999 por Desgracia, entre otros.

Desgracia es una obra cruda que aborda las diversas vicisitudes que se pueden enfrentar en determinadas circunstancias; incidentes que parten tanto de características muy particulares en los personajes como de situaciones ajenas a ellos, y que al asomar al exterior los llevan a replantear sus vidas, a modificarlas por completo o a asumir las consecuencias sin más. Esta novela se enmarca en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y en algún lugar del campo. Coetzee escribe mediante una prosa directa y sin concesiones, mostrando las repercusiones del Apartheid.

David Lurie es un profesor entrado en años que aún se encuentra dominado por las pasiones. Al inicio de la novela, el tema de las necesidades sexuales se resuelve en forma un tanto ortodoxa: Lurie frecuenta a una mujer musulmana la cual al parecer se prostituye por necesidad. Un día se encuentran en una situación cotidiana y la convivencia entre ellos termina al romperse el acuerdo tácito del misterio que envolvía a la relación.

Más adelante sostiene un par de encuentros sexuales, aparentemente de común acuerdo, con una de sus alumnas (la primera vez que ocurre hay cierto amago de coacción). El punto de vista de la joven ante estos hechos se mantiene oculto hasta el final, por lo que el lector sólo podrá sacar sus conclusiones a través del protagonista, quien ha llegado al punto en que empieza a mendigar amor -o sexo- porque a los cincuenta y dos años ha perdido el atractivo que lo caracterizó por tanto tiempo y sólo es capaz de romper la monotonía de su vida a través de una variante que tenga que ver con mujeres. Ni siquiera el aspecto literario que conlleva su ocupación logra colmar la rutina y el desapego en que ha caído; su trabajo como profesor en realidad no es lo suyo. Es un hombre en la posición equivocada, pero obligado por las circunstancias.

La visión parcial de los hechos al no redondearse en los pensamientos de la muchacha -Melanie- resulta perturbadora; sus actitudes tampoco arrojan luz al asunto, por lo que van surgiendo más preguntas que respuestas. Su familia se entera de lo ocurrido, aunque no se menciona bajo qué circunstancias. Al correrse la voz, Lurie se ve envuelto en un problema serio en la universidad, pero en todo momento justifica la actuación de la joven apelando a su inocencia, pensando (o queriendo pensar) que ella no hubiera sido capaz de hacer nada en contra suya por sí misma.

Me gustó especialmente leer cierta situación reflejada en la poesía de Byron:
“Pudo en ocasiones renunciar a su bien por el bien ajeno,
pero no por compasión ni porque debiera,
sino porque alguna extraña perversión del pensamiento
lo llevó a seguir adelante con secreto orgullo
y hacer lo que pocos o ninguno hubieran osado;
ese mismo impulso, en el momento de la tentación,
así también engañaría su espíritu arrimándolo al crimen.”
El contexto en que se da esta lectura es muy peculiar, porque tanto el novio de la chica como el profesor se identifican con el fragmento. Ambos quedan unidos momentáneamente ante la impulsividad de sus instintos; el joven velará por Melanie a toda costa, haciendo lo que sea necesario sin detenerse a meditarlo. Lurie también ha sido dominado por la fuerza de la tentación. El diálogo enfrentado y a la vez similar de estos hombres va más allá de las palabras.

La dificultad de este caso radica en que no se trata del típico abuso a una menor de edad. Los límites más evidentes están constituidos por el principio ético que impide la relación entre una alumna y un profesor, pero fuera de ese contexto no habría ningún impedimento concreto para que pudiesen vincularse.

Es indignante la situación de la universidad ya que, según los catedráticos, "la comunidad tiene derecho a saber". La morbosidad ajena y el ambiente de puritanismo reinantes quedan totalmente expuestos. Algunos profesores tratan de apoyar a su compañero, pero hay quien pide la pena más severa y la palabra "abuso" hace su aparición.
Lurie debe reconocer su error; dice que lo lamenta sin intentar justificarse, pero su actitud no es humillante o desesperada, sino digna. Suplicar no está entre sus planes y se niega a descender a esos niveles y darles lo que desean para recibir la transigente ayuda. Desde mi punto de vista, esa actitud lo eleva ante los ojos del lector mientras que la postura de otros personajes deja mucho que desear: son los cultos profesores quienes de pronto se convierten en seres despreciables (no todos) que esperan solazarse con el torbellino que se ha desencadenado. La ex esposa de David Lurie lo confirma mediante estas palabras:

"Los juicios no tienen nada que ver con los principios, sino con lo bien o mal que sepas bandearte y salir del atolladero."

Esto es muy significativo porque en innumerables ocasiones no vale la dignidad o la sinceridad; si Lurie hubiese actuado de otra manera, con hipocresía, las cosas le habrían ido mejor. La autenticidad muchas veces no encaja en una sociedad hambrienta de novedades morbosas y dispuesta a dar la espalda al caído sin misericordia. Esta idea es, desde luego, completamente universal.

Lurie toma la actitud más decorosa y la narración da un vuelco inesperado para mí, ya que se traslada al campo para pasar un tiempo al lado de su hija Lucy. Es en este entorno donde se da un choque entre la visión de la ciudad y la cultura en la que el profesor ha estado inmerso y la del mundo rural donde se da importancia a cosas que para él han sido hasta este punto insustanciales.

En el campo la vida no es mucho mejor, ya que se encuentra marcada por la difícil relación entre padre e hija. Lurie comienza a habituarse a las labores del campo y se involucra con una actividad altruista al ayudar a practicar la eutanasia a perros abandonados.

Un terrible suceso funge como línea divisoria de la trama, la cual se fragmenta en un antes y un después. Lucy es violada por tres hombres negros, y aunque en un primer momento se niega a admitirlo ante su padre, más tarde expresa que esa podría ser la cuota que se exige por hacer uso del territorio o por sostener una situación privilegiada en su hacienda.
Lurie afirma que "no tenía idea de lo que le pasó a Lucy". Y es que la violación no quedó sólo en eso, sino en un odio tan profundo transmitido a su hija que la dejó como muerta, pero dispuesta a continuar hasta el final. El  odio racial queda plenamente expresado a través de las sensaciones de la joven.

La figura de Petrus, empleado de Lucy y familiar de uno de los agresores, resulta bastante siniestra. El autor transmite parte de las contradicciones de una sociedad tan dividida. La defensa de lo indefendible se hace presente a través de este personaje, quien intenta minimizar lo ocurrido ante Lurie. Las referencias a un lenguaje limitado resultan muy interesantes; las diferencias tan profundas hacen que las ideas no logren conectarse entre seres que además no tienen la intención de hacerlo.
Dentro de todo, Lurie va transformando su visión inicial de cara al campo; hay una importante toma de conciencia sobre el trato digno que deberían recibir los animales. Se encarga de esa dignidad porque quizá es una forma de redimirse y recobrar la propia, aunque termine por pensar que su permanencia en la hacienda lo pierde en lugar de reconfortarlo. La experiencia ha sido demasiado dura.

Por otra parte, Lurie y su hija han intentado convivir sin lograr compenetrarse; sus individualidades no les permiten estar cerca por mucho tiempo, pero a la vez los une un vínculo indisoluble además del más obvio: ambos han tenido que renunciar a vivir como desean.

Lurie ha tenido que enfrentar un proceso de readaptación muy complejo que evoluciona desfavorablemente a través de los matices no sólo propios, sino también de su hija: la vida para ellos ha quedado reducida hasta lo indecible. La actitud de Lucy no es mejor al haber quedado estancada en sus propios procesos interiores, incapaz de trascender el entorno tan hostil que la rodea, dispuesta a conformarse y a quedar anulada hasta las últimas consecuencias.
En forma paralela a la trama se narra la historia de amor entre Lord Byron y Teresa, ya que David Lurie tenía el proyecto de componer una pieza operística.

"Una pieza de cámara en torno al amor y la muerte, con una joven apasionada y un hombre de edad ya madura que tuvo gran renombre por su pasión, aunque esta sólo sea un recuerdo."
En el futuro, Byron se cansará de Teresa por considerarla una "cabeza hueca", pero la pasión y sensualidad de sus primeros tiempos hacen que Lurie se refleje en ellos a través de su propia experiencia con varias mujeres. Si bien este pasaje sobre personajes históricos sigue su camino particular, el profesor hace un esfuerzo por apropiarse de ciertos segmentos adecuándolos a sus propias circunstancias.

Y así, la enamorada Teresa, recreada en su mente, el propio Lurie y su hija, todos anhelantes y desmejorados, permanecen inermes frente a los fantasmas y murallas creados en torno a sí mismos.

Aunque la novela resulta inquietante y hay que interpretar muchas situaciones, creo que Coetzee habla, entre otras cosas, de la renuncia a la cual tienen que someterse todos aquellos que no sigan cabalmente las normas sociales preestablecidas y/o que no logren adaptarse a las consecuencias de cualquier transgresión, por descabellada que parezca. Los personajes quedan devastados ante la inmensidad de los hechos y ante las incongruencias de la sociedad con que se han enfrentado.

Los habitantes de la ciudad no quedan mucho mejor parados que los del campo, pero las diferencias son notables. El protagonista nos da la oportunidad de observar el conjunto a través de sus experiencias: en el entorno urbano hay más oportunidad de defenderse, aunque esa facción social puede llegar a ser tan injusta e ilógica como la otra. En la ciudad también caben mejor los comportamientos engañosos y taimados: el profesor Lurie no resuelve el problema porque opta por conservar su integridad. El campo representa una vorágine sin más, un laberinto sin salida si no se reúnen las condiciones necesarias –y casi imposibles- para afincarse en él.

Esta obra me dejó desolada por la dificultad de vislumbrar una vía de escape o una posibilidad de redención. Es una novela excepcional.

26 comments:

  1. Esta novela me dejó seco, sin palabras, medio atontado, como un boxeador que acaba un combate en pie pero que ha recibido un duro castigo. Desde luego el tono es desolador y aún así tengo que decir que me ha encantado.

    Excelente análisis, Andromeda :)

    Besos,

    Gabriel

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  2. Hola Andrómeda, qué buena reseña has hecho. No sé el motivo pero este autor nunca me había atraído demasiado, y a la vista de lo que cuentas creo que estaba equivocado. Trataré de corregir la equivocación.

    Un abrazo.

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  3. Hola, Andromeda, "Desgracia" es una lectura que me debo. Del autor he leído "Infancia", "El maestro de San Petersburgo", "Hombre lento" y Esperando a los bárbaros"; pero aún no he leído "Desgracia", que según los entendidos es la mejor novela del sudafricano...
    Saludos

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  4. Hace un par de meses leí "Infancia"; había leído "Desgracia" el pasado año y pese a la crudeza de la historia, Coetzee logró envolverme de tal forma que me hizo repetir. Estoy segura de que habrá más, en otro momento.

    Como tú dices, Andrómeda, creo que "Desgracia" trata de la renuncia, una renuncia que abarca tantas cosas y tantos aspectos que te deja con un sentimiento que casi roza el de rendición, aunque rendirse no es lo mismo que el no luchar. Pienso que esta historia refleja muy bien esa etapa de la vida, de un hombre en este caso, en que está solo, siente que carece de atractivos, que ha de pagar por obtener compañía y amor... dominado por una insatisfacción personal tan acusada a la que además hay que añadirle la nula motivación profesional. Mas, sin embargo, cuando ocurre el incidente con la alumna no se somete a los hipócritas mandatos de su comunidad universitaria. Bravo por Lurie, con quien me llegué a sentir muy identificada en este no traicionarse a uno mismo.

    Luego, la vida en el campo, los perros, la relación con su hija... Recuerdo una conversación entre padre e hija en la que ella matiza el hecho de comenzar "sin" nada respecto a un comenzar "con" nada de nada. Tremendo.

    Me ha encantado tu reseña, como todas (Pero este libro al menos ya no está en la pila de pendientes, -:) qué bueno). Besos.

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  5. A mí también me dejó mal por varios días, Gabo, ni siquiera pude empezar otro libro inmediatamente; el resabio que deja Desgracia es muy amargo.
    Gracias, un beso.

    Ay, Gww, ¡espero que te guste! He visto por ahí que hay quien adora a Coetzee, pero también a quien no le gusta para nada.
    Bueno, ya contarás. :D
    Gracias, abrazos.

    Hola, Carolina, yo sólo había leído Vida y época de Michael K., tras el cual me tomé un respiro muy largo porque este autor me impacta bastante. Tengo casi todos los libros que mencionas, ya les llegará el turno.
    Como veo que eres asidua de Coetzee, me imagino que Desgracia no te va a defraudar.
    Un abrazo.

    Wara, tienes mucha razón en lo que dices, este autor nos envuelve con sus historias descarnadas al grado de que las sufrimos y gozamos a la vez, y por eso volvemos por más.
    A mí también me gustó mucho el personaje de Lurie; esa probidad no se ve todos los días y aunque el libro sigue el curso natural de la desgracia (me han dicho que el título estaría mejor traducido como "deshonra", cuestión con la que coincido), creo que es este hecho enfrentado a un entorno tan hostil lo que otorga a la obra ese regusto a desasosiego...
    Gracias, ¡besos!!

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  6. Hola Andrómeda: en el suplemento Ñ del diario Clarín, apareció en un cuadrito insignificante, un ranking de las mejores novelas escritas en inglés durante el año no sé cuánto, en la 1º línea aparecía Desgracia. Busqué en internet y encontré el archivo .doc, lo bajé y me leí el libro de la pantalla en dos o tres días. Sencillamente es un libro que te deja tieso. Tu reseña es fabulosa, no es un cumplido. La violencia que tiene, tan potente y el escritor la escribe con una simpleza galopante. Una prosa sin grandes arabescos para determinar un libro poderoso, sugestivo y perturbador. Después intenté la lectura de hombre lento o algo por el estilo pero me aburrí.

    saludos

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  7. Gracias, Mario, es precisamente eso que describes lo que me dejó sin aliento; sin duda la grandeza también radica en la sencillez de una historia bien contada y sin florituras.
    Voy a continuar con Hombre lento, Elizabeth Costello, etc., aunque soy consciente de que quizá no me van a gustar tanto como Desgracia (esta novela parece inigualable).
    Gracias de nuevo, ¡un saludo!!

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  8. Andromeda, no creo que lea esta novela. Pero desde luego...tu relato me ha llevado a sentir parte de lo que seguro habría vivido con la novela.
    Ahora no puedo con historias sexuales, tengo demasiados "relatos" diarios en la vida real, como para preguntarme si son consentidos o no...Pero...por lo que dices debe ser excelente describiendo y transmitiendo esa sensación que da título al libro.
    Gracias, por tan excelente forma de narrar...y suscribo que no es cumplido... es verdad.
    Un abrazo gigante!!

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  9. Hola Andrómeda! muy buena tu reseña.

    Creo que lo chocante de este libro es la fuerza de sus dicotomías: el hombre frente a los animales, la ciudad o el campo, la cultura occidental vs la africana, el hombre vs. la mujer, la libertad vs. las reglas sociales. En fin, con una prosa sencilla atrapa y mueve el piso a cualquiera. Es como un puñetazo. Es extraordinaria.

    Muy agradable tu blog. Lo voy a linkear al mío, saludos!

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  10. María, si te sientes con ánimos, te recomiendo la película. No digo que es como leer el libro, no, pero me parece que capta bastante bien su esencia. Yo la acabo de ver y me gustó mucho. :D
    Gracias, ¡besos!!

    Buen reflejo de lo que es esta novela, Pollo. Algo seguro es que no dejará indiferente a ningún lector.
    Mil gracias por la visita, te enlazo yo también.
    ¡Un abrazo!

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  11. ¡Hola Andrómeda!
    ¡Excelente reseña! Desgracia fue el primer libro que leí de Coetzee y con el cual lo hice uno de mis escritores favoritos. Coincido contigo en que es una novela excepcional.
    Me acabo de enterar que también viste la correcta versión cinematográfica. Sin duda fue un acierto que eligieran a John Malkovich en el papel de Lurie.
    A ver cómo te va con otros libros del sudafricano. Mis favoritos son El maestro de Petersburgo, Esperando a los bárbaros, Foe y sus dos primeros libros autobiográficos.
    Saludos,
    R.

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  12. Una novela demoledora. Cuando acabas de leerla tienes la certeza de haber leído una obra de calidad, de esas que son capaces de conmoverte y hacerte reflexionar. Un abrazo.

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  13. Hola, R., me encantó John Malkovich en ese papel, no cabe duda de que es un gran actor.
    Tengo en casa El maestro de Petersburgo, voy a continuar con ese libro.
    Gracias, ¡un saludo!!

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  14. Cierto, Lola, es una de esas obras que tanto nos gustan. :)
    Beso.

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  15. ¡que estupenda reseña! ¡me ha gustado muchísimo! leí el libro y ciertamente el título hace honor a todo lo que sucede dentro de sus páginas.
    Un beso,
    Ale.

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  16. ...traigo
    sangre
    de
    la
    tarde
    herida
    en
    la
    mano
    y
    una
    vela
    de
    mi
    corazón
    para
    invitarte
    y
    darte
    este
    alma
    que
    viene
    para
    compartir
    contigo
    tu
    bello
    blog
    con
    un
    ramillete
    de
    oro
    y
    claveles
    dentro...


    desde mis
    HORAS ROTAS
    Y AULA DE PAZ


    TE SIGO TU BLOG




    CON saludos de la luna al
    reflejarse en el mar de la
    poesía...


    AFECTUOSAMENTE
    LETRAS EN TINTA

    ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE BLADE RUUNER , CHOCOLATE, EL NAZARENO- LOVE STORY,- Y- CABALLO.

    José
    Ramón...

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  17. Me alegra que te haya gustado, Ale, mil gracias.
    Besos.


    ¡Precioso! Muchas gracias, José Ramón.

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  18. Hola!

    Aprovecho la visita por tu blog para informarte del lanzamiento de la novela negra: "Sé lo que estás pensando” de John Verdon (Roca Editorial).

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    ¡Mucha suerte y hasta pronto!

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  19. ¡Hola Andrómeda!

    Maravillosa reseña... Pero he tenido que abandonarla a la mitad ya que todavía no he leído la novela. Me percaté de que podía quitarle emoción a su lectura, pero en cuanto la lea vuelvo a leer este post y a comentar.

    Tuve la desgracia de empezar a conocer a Coetzee a través de una novela muy diferente,"Elizabeth Costello", creo que éste es un buen libro para darle una segunda oportunidad.

    ¡Saludos!

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  20. Vale!! Intentaré buscarla!! Gracias.
    Un beso!!

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  21. Gracias, David.

    Hola, Veronika, tengo pendiente Elizabeth Costello, me da curiosidad porque dices que es diferente.
    Desgracia es una novela que se sufre, espero tus comentarios. :)
    Saludos.

    De nada, María, ¡un abrazo!

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  22. Tienes razón, "Desgracia" es una novela que se sufre; te encoge el corazón no sólo por lo que cuenta, sino por la forma que tiene de desnudar a los personajes, por esa prosa tan sobria... Coetzee es uno de mis favoritos y después de muchas lecturas creo que este es el mejor de sus libros sobre Sudáfrica.

    Luego están los "intertextuales" (perdón por la pedantería), los protagonizados por otros escritores o por sus personajes, ahí me quedo con "Foe", una historia impresionante y desoladora.

    Y mención aparte para "Elisabeth Costello", un libro distinto, sorprendente, humano.

    Saludos,

    Javier

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  23. ¡Hola, Javier! Tomo nota de "Foe", en realidad sólo le he leído dos libros a Coetzee, pero sin duda pienso ir por más.
    Gracias por pasar,
    ¡un saludo!

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  24. Muy completa, sin duda. "Desgracia" es en mi opinión una obra impresionante; cierras el libro pero esa resignación, esa necesidad de impulsar a Lucy a reaccionar se quedan pegadas al cuerpo. Me aventuré con la novela sin conocer nada de trama, y sus dos últimos giros me han sorprendido muchísimo (principalmente el último - la actitud de Lucy). !No me lo podía creer! Y me sentía impotente.

    Respecto a todo lo que comentadas, lo único que no tengo claro es que en la relación con Meleni (o en el primer contacto) haya coacción. ¿No podría ser más bien "pena" hacía la persona de Lurie? Porque atracción no hay...no lo sé. Gracias por traerme hasta aquí :) Saludos.

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  25. Mil gracias por la visita, Marisa. Coincido contigo, la resignación de Lucy me hizo darle vueltas al libro por semanas, Coetzee es un autor que me cuesta retomar porque lo poco que le he leído me ha dejado desolada.
    Me parece que el tema de Melanie es muy oscuro, ella nunca estuvo muy dispuesta pero se dejó hacer, en algún punto se dice que "no es una violación, no del todo..." Bien podría tratarse de esa pena que mencionas. El silencio absoluto de la chica es otro de los aspectos desconcertantes de esta obra.

    Gracias de nuevo, ¡un abrazo!

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  26. Hoy he terminado de leer esta obra, y si bien es cierto que cada uno interpreta las cosas como quiere y puede yo también me he quedado desolada, atontada tal vez, al llegar al final. Son situaciones bastante complicadas, la resignación de Lucy por ejemplo, de "aprender" a amar a un ser que esta dentro de ella por la fuerza; la de Melanie, que no queda clara, aunque yo creo que tal vez sintió arrepentimiento por abusar del poder que tenia Lurie como profesor, no lo sé.

    En fin, sin duda alguna, es un libro que volvería a leer una y otra vez.

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