Juegos de la edad tardía - Luis Landero

Tusquets, 2002.

 Esta es la primera novela del escritor español Luis Landero (1948), la cual obtuvo el Premio de la Crítica en 1989, así como el Premio Nacional de Literatura en 1990.

Juegos de la edad tardía parte de una idea central que se prolonga a través de matices infinitos: el protagonista evoluciona a partir de una impostura, del planteamiento de un doble mediante el cual se procura lo que la vida le ha negado o, mejor dicho, lo que se ha negado a sí mismo al haberse asentado en la mediocridad de una existencia rutinaria.

En esta novela se percibe un realismo mágico sutil que crea una conexión entre la realidad y el ambiente onírico que puebla sus páginas. En un principio, Gregorio Olías se encuentra inmerso en una existencia un tanto fragmentada; el pasado que se va revelando establece un puente entre el presente y los sueños dirigidos a intentar resolver diversas situaciones y a lidiar con lo más concreto.

Al narrar el pasado aparece con fuerza la idea de ambigüedad que trastoca su esencia verdadera. Gregorio se encuentra suspendido en una atmósfera un tanto irreal, desde la cual se nos relatan sus amores juveniles y otras historias:
"Cuando ella se acercaba (no necesitaba verla, porque su cercanía era anunciada por un súbito dolor de muelas que le bajaba al estómago, en tanto que el estómago se le venía a la garganta y el corazón se le iba por la boca), encendía tabaco..."
Más tarde se plasma el concepto del hombre que va madurando en base a las experiencias cotidianas, a emociones nunca antes experimentadas y a la práctica del ensayo-error, entre las brumas que arroja la sensación constante de duermevela que lo envuelve y su respectiva profusión de imágenes.

La historia da un salto hacia la etapa que Gregorio Olías pasa en la academia nocturna donde conoce a su futura mujer, Angelina. En la academia aparecen nuevos proyectos, como el de la ingeniería, y se presenta incluso un atisbo de felicidad, pero el autor decide avanzar siete años de golpe para mostrarnos a un Olías ya formado: lo que permanece en él es la costumbre de eludir sus propios proyectos, así como la ruptura con el pasado para vivir un presente "donde la dicha excluía la intervención de la memoria".

Gregorio se instala, pues, en una vida anodina como oficinista, hasta que se hace presente la figura de Gil –a través del teléfono-, representante de ventas de la empresa en provincias. 
En sus relaciones familiares (con Angelina y la madre de ésta) impera el silencio y la costumbre, y a pesar de que en algún momento dice ser dichoso, la singular y vacía convivencia conduce a la pareja a comunicarse a través del lenguaje corporal. Sin embargo, Gregorio Olías también puede dejar salir lo que lleva dentro por medio de las palabras, y esto queda demostrado a través de sus conversaciones con Gil, en las que dos seres apocados establecen una especie de simbiosis: Gil vive tristemente, anhelando noticias de la ciudad y del mundo, por lo que poco a poco va conduciendo a Gregorio a enredarse en una acumulación progresiva de mentiras a las cuales éste se va ajustando no sin dificultad, hasta el punto en que el antiguo y arrollador sobrenombre con que Olías firmaba la poesía de su juventud -Augusto Faroni, un dechado de virtudes-, despierta en él y se manifiesta mediante la relación telefónica, trastocando aún más la incierta cordura de su existencia.

Gregorio nunca tuvo la fuerza necesaria para construir a su alrededor el entorno al que el ilusorio Faroni tiene pleno acceso, y al haber obtenido un interlocutor agradable en Gil, comienza a disfrutar su fantasía. Pronto nos enfrentamos a un ambiente, digamos, tridimensional: realidad y ficción se entremezclan en diversos planos y así encontramos el real/tangible de Gregorio y Gil, el principalmente imaginario a través de las conversaciones donde impera la complicidad entre ambos personajes, y el onírico que funde ambos espacios mediante personajes reales conocidos en distintas épocas, y ficticios, como Faroni, en sitios materializados en sueños donde el protagonista puede transitar a sus anchas.

De acuerdo a Olías, alias Faroni, en este mundo de apariencias la gran mayoría guarda otra identidad. A pesar de que a lo largo de la trama ha sido consciente de la irrealidad de lo que va recreando, el plano aparente le incomoda en repetidas ocasiones, aunque siempre termina por amoldarse al poder de su mente.

“Porque la verdad nunca se da pura y necesita siempre de las apariencias, como el ciego del perro. Así que, descontadas las apariencias, yo soy Faroni”.

El asunto ya no sólo se queda en Olías/Faroni, sino que trasciende a Gil, su interlocutor, quien pasa a llamarse Gil Dacio Monroy. Este último personaje resulta muy interesante porque sigue el juego a Olías e incluso logra recrearse a sí mismo en cierta medida. Faroni y su capacidad para concebir un nuevo mundo intelectual y en buena parte aparente, otorga una nueva dimensión a la insulsa vida del vendedor de vinos y aceitunas de provincias.

En algún punto, Gregorio Olías “se satura de irrealidad”. Nunca ha estado conforme con la invención de la otra identidad al percibirla como ficticia; incluso se arrepiente en incontables ocasiones de engañar a Gil llegando a pensar que una relación sustentada en el vacío no puede seguir adelante. Sin embargo, poco a poco se da la transformación y Olías da el paso que lleva la fantasía a la pretendida realidad; redimensiona al personaje imaginario con la idea de que muchos poetas utilizan un seudónimo, y pasa de una actividad trivial en la oficina al ejercicio de la escritura. Y así, se reviste de Faroni por dentro y por fuera. La edad no es un impedimento porque grandes escritores han empezado tarde.

De este modo, Gregorio Olías continúa en el desenfrenado plano del ensueño, aunque procurando siempre el enlace con la realidad a través de "algún vínculo tangible". Asimismo, comienza a anhelar una única identidad ante el cansancio de verse atrapado en esa progresión interminable de mentiras a duras penas acreditadas. No hay autenticidad en su vida; el ser real que habitaba en él quedó anquilosado ante su potente inventiva.

Esta es una historia de altibajos: Gregorio se agobia con sus propias invenciones pero es incapaz de eliminarlas de su mente. En cierta medida, Angelina se erige como contraparte de su marido al ser una mujer con un sentido práctico de la vida, pero para Olías hasta un dolor de muelas vacila entre la ficción y la realidad, el punto de equilibrio escapa a sus posibilidades psicológicas, y la novela se hace interminable al exponer continuamente todo un cúmulo de situaciones similares.

Se trata de un buen libro -poseedor de un planteamiento interesante y un espléndido manejo del lenguaje- que parte de seres insignificantes que no tienen más remedio que fabricarse un mundo paralelo para soportar el peso de la existencia. Lo malo es que un ritmo más bien lento, producto de un importante número de páginas recorriendo las tonalidades de un mismo asunto, hace la lectura un tanto monótona.

17 comments:

  1. Como siempre, Andromeda, tu reseña es estupenda, aunque en esta ocasión me llama la atención que no comentes nada de la mezcla de ficción y realidad y las reflexiones metaliterarias del protagonista, ya que para mí ambas cosas son el auténtico meollo de esta novela, lo que le da cierta complejidad, aunque entiendo que en algún momento hay que dejar de escribir XD

    Un beso,

    Gabriel

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  2. Parece mentira pero no he leído este libro. Quizá lo que había leído sobre él no había terminado de atraparte, pero sí lo ha hecho tu comentario. Ahora veo esta novela llena de maticez e ideas que la aproximan, como dices, a cierto realismo mágico.

    Un libro para disfrutar y para aprender más de uno mismo.

    Saludos y felicidades por tu comentario.

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  3. Si, en ciertos momentos se echa en falta un poco de agilidad, o algunas páginas menos ;). Aún así este libro es para mí una obra maestra, tanto por el argumento y esa mezcla de ficción/realidad que sorprende a quien lo lee, como por la maravillosa y envolvente prosa de Landero. Has hecho una excelente reseña de un libro bastante complicado de explicar. Gracias, guapetona.

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  4. Gabo, sí que hice referencia en todo momento a la mezcla de ficción y realidad, puesto que de eso se trata el libro...
    "En esta novela se percibe un realismo mágico sutil que crea una conexión entre la realidad y el ambiente onírico que puebla sus páginas."
    "Pronto nos enfrentamos a un ambiente, digamos, tridimensional: realidad y ficción se entremezclan en diversos planos..."
    ¿¿??
    Quizá no hablo de metaliteratura con todas sus letras, pero lo que de eso tiene el texto ahí está: el juego literario del autor al hacer que el protagonista se apropie de otro personaje y lo funda en sí mismo creando, en cierta forma, una historia -literaria- dentro de la historia.

    No creo que haya que dejar de escribir si se están dejando aspectos importantes de lado. :)


    Hola, Gww, se trata de un libro muy original, yo no dudaría en recomendarlo. Este autor ha sido un agradable descubimiento para mí.
    Gracias, un saludo.


    Gracias a ti, Lola, estoy encantada de haberlo leído, es cierto que es un libro sorprendente, innovador y además muy bien narrado.
    Besos.

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  5. Te debo una disculpa, Andromeda. Efectivamente hablas de eso, pero quizás yo reduzco toda la novela a ese aspecto, y lo cierto es que el análisis de los diferentes planos llega a hacerse realmente complejo.

    Para mí este fue un libro exigente en ese sentido.

    Saludos ;)

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  6. Claro que toda la novela incursiona en ese aspecto en distintos planos (yo encontré al menos tres dimensiones e innumerables matices en la forma de abordarlos).
    Quizá no entiendo bien a qué te refieres en concreto, pero bueno... :)
    Gracias por pasar y comentar.
    Un abrazo.

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  7. Hola Andrómeda:
    leo tu reseña y por lo que dice me parece que no me compraría ese libro. Si dices que por momentos se vuelve monótono paso, creo que esto es lo bueno de las reseñas, ponderar para bien y también para advertir. Bueno, tampoco soy devoto del realismo mágico. Todos esos elementos reunidos no me privarían de que si viera el ejemplar en la biblioteca pública no le eche un ojo, a lo mejor, quién dice.


    saludos

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  8. Lo cogí en la biblioteca hace unos meses y como siempre me traigo tres en fondo es un poco el azar el que decide qué libro sobrevive; raramente me da tiempo a leer los tres en el período de préstamo, de modo que alguno lo devuelvo sin leer, lo que lamentablemente ocurrió con este libro de Landero. Había leido buenas críticas de él y me interesaba, pero hasta tengo la manía de que libro que saco de la biblio y no leo en su momento tarda mucho tiempo en tener otra oportunidad. Tendré que hacer alguna trampa esta vez, jaja... porque, además, tus reseñas consiguen hacer los libros sumamente interesantes, gracias.

    Un abrazo.

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  9. Ay, Mario, a mí me gustó el libro por ser tan original pero no lo pondría en la lista de relectura. Tienes mucha razón en eso que dices acerca de las reseñas, a mí también me mueven a anotar o a descartar obras. :)
    ¡Un saludo!

    Wara, aunque hay que armarse de paciencia, se puede gozar mucho con esta lectura. Pero debo decir que también he visto que a algunos no les ha gustado...

    Si la habías sacado de la biblioteca es por algo, así que seguro te gusta. Je je
    ¡Abrazos!!

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  10. Tus palabras me han producido unas ganas enormes de coger ese libro que aguardaba en mi biblioteca (creo que lo encontré una vez de saldo y me hice con él atraído por las buenas críticas) pero que nunca se decidía a hablarme. Ahora has hablado por él. Estupenda reseña Andrómeda.

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  11. Mil gracias, Carlos, espero que te guste. :)
    ¡Saludos!

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  12. Siempre que te leo, pienso...¡¡cuánto me queda por leer!! Me encanta tus reseñas y cómo nos muestras el libro...con sus peculiaridades. En este caso...no anoto el autor, porque de momento, y a pesar de que estoy segura de que la lectura será por momentos agradable y estará bien escrito,...pienso que pueda deprimirme un poco.
    Para mí la rutina está llena de momentos especiales...porque la rutina no existe...de hecho cuando se rompe, queremos siempre volver a ella. Y nunca hay dos días iguales si uno no quiere. Por su puesto...hay épocas de la vida que nos gustan más o menos. De eso se trata no??
    Ya sé que te lo he dicho muchas veces, pero como entrelazas las palabras y cómo conoces a los personajes...me encanta!!!
    Un abrazo y espero que estés disfrutando de un muy feliz verano.
    (Por cierto, de uno de los fragmentos que pones del libro...ese de cuando el hombre ve a la mujer y siente dolor de muelas...es lo que siento cuando veo a mi suegra, jejeje).

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  13. ¡Hola Andrómeda! Ignoraba por total del autor, pero la trama parece bastante interesante. Gracias por compartir. ¡Saludos!

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  14. Gracias a ti por la visita, Richard. :D
    Un abrazo.

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  15. ¡Gracias por presentarme autor y obra porque ambos eran desconocidos para mí! me los llevo anotados en mi libreta del plan infinito.
    Un beso,
    Ale.

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  16. Gracias a ti por la visita, Ale.
    ¡Un abrazo!

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  17. A mí me ha encantado el libro . A parte de su riqueza en la ultilizacion del lenguaje , da una visión del la posibilidad del ser humano de salirse de lo establecido y determinado y alcanzar la libertad de su destino . Persigue la dualidad de vivir la realidad mediante la ficción y no saber qué es por ello más real si la realidad tangible o los sueños o la ficción asumida como propia .

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