Shakespeare & Company – Sylvia Beach

Ariel, 2008.
Sylvia Beach (1887-1962).

En noviembre de 1919, la joven norteamericana Sylvia Beach inauguró en París la librería Shakespeare and Company, tras haber desistido de abrir una librería francesa en Nueva York debido a los altos costos económicos que suponía. Así pues, apoyada por su gran amiga y también librera, la francesa Adrienne Monnier, Sylvia inició el fascinante camino a través del cual conocería a grandes escritores y pasaría a formar parte del encanto y la élite intelectual de una época inigualable.

Comenzó el pequeño negocio en la rue Dupuytren, implementando también una sección de préstamo que funcionaba a la manera de biblioteca. La censura en su país no permitía la publicación de algunas obras y pretendía limitar las posibilidades expresivas de los fecundos escritores contemporáneos. Fueron muchos los norteamericanos que decidieron establecerse en París en aquellos años.

La librería pronto se convirtió en un importante punto de encuentro para diversos escritores miembros de la Generación Perdida (Gertrude Stein aportó este apelativo), como Ezra Pound, Ernest Hemingway, Francis Scott Fitzgerald, Djuna Barnes, Sherwood Anderson, etc., así como escritores franceses e ingleses: Paul Valéry, André Gide, Léon-Paul Fargue, Valéry Larbaud, Ford Madox Ford y James Joyce, entre otros (el ambiente del modernismo anglosajón en París queda plenamente descrito en estas páginas).

Sylvia conoció al carismático James Joyce, por el cual sentía una “gran adoración”, en 1920. Su figura ocupa la mayor parte de este libro, ya que las visitas del escritor irlandés a la librería comenzaron a ser muy frecuentes; los lazos de amistad se estrecharon y ella comenzó a involucrarse en todos los aspectos de la vida de Joyce (nos habla de su pasión por los idiomas, de sus problemas de la vista y de los interminables conflictos económicos por los que atravesó a lo largo de su vida), al grado de que cuando le fue difícil conseguir la publicación de Ulises en los países de habla inglesa debido a la fuerte censura, ella decidió aventurarse con la edición. En el libro que nos ocupa se narran, en forma muy amena, las vicisitudes por las que pasó esta obra, desde las infinitas correcciones y añadidos a la trama hechos por Joyce o el complicado color de las tapas requerido por él mismo, hasta la opinión de los lectores y la venta clandestina de algunos ejemplares en Estados Unidos.

Estando en este proceso, la librería se mudo a la 12 rue de l'Odeon, por lo que Shakespeare and Company se situó frente al establecimiento de Adrienne Monnier, con nuevas y más amplias instalaciones. 

Este testimonio se construye desde el punto de vista de lo cotidiano, de la camaradería y de las relaciones interpersonales de los autores. Así, por ejemplo,  Ezra Pound se perfila como un gran ser humano interesado siempre en ayudar a los escritores que iniciaban su carrera literaria con dificultad; Hemingway, como el novel escritor que intentaba abrirse camino a toda costa mediante el impresionante bagaje cultural que le habían dado sus viajes y su aprendizaje por vía libre y no académico, y el “encantador” Valéry Larbaud como el autor cuyas obras, de acuerdo a la librera, eran “difíciles de apreciar en una traducción”.

 


Joyce se muestra agradecido con su editora y corresponde a sus atenciones en la medida de sus posibilidades, regalándole, entre otras cosas, el borrador original de Retrato del artista adolescente (gracias a la publicación de Ulises, Joyce pudo contar con una renta segura durante un tiempo). Para Sylvia fue muy triste ver al Ulises catalogado entre novelas eróticas y cuenta que muchos escritores se acercaron a ella pensando en que accedería a publicar alguna de sus obras (como ocurrió con D. H. Lawrence y El amante de Lady Chatterley), pero ella tenía más que suficiente con publicarle a un único escritor, aclarando en todo momento que nunca recibió una compensación económica razonable y que todos sus esfuerzos se dirigieron a contribuir en lo posible al mejoramiento de la vida intelectual y privada de Joyce.

Sylvia resume su trabajo como editora en unas cuantas líneas, refiriéndose a la obra de Lawrence y dejando en claro su sentir hacia la de Joyce:

“Era difícil tener que decirle que yo no quería convertirme en una editora de libros eróticos, e imposible hacerle comprender que sólo había querido publicar un libro, porque ¿qué podían ofrecerme después de Ulises?

Más adelante nos deleita con toda una galería de personajes y con situaciones memorables; nos habla de la vida diaria en Shakespeare and Company, gran centro cultural del momento, así como de las lecturas públicas y otros eventos. Nos cautiva también con imágenes de alguna corrección de Ulises y con fotografías donde comparte con extraordinarios escritores en su librería.

Como parte de la época, la librera no se olvida de las importantes revistas literarias que, aunque de corta circulación, captaron la esencia de ese periodo. Entre ellas se encuentran Transition, de Eugene Jolas, o Commerce, publicada en francés.

Sylvia habla de otros libros de Joyce, como Exiliados -su única obra teatral- y las dificultades de su representación al ser poco humorística y, por lo tanto, poco rentable (lamentablemente Joyce ya no pudo presenciar su escenificación). Asimismo, se refiere a la grabación de Ulises que ella misma propició: 

“Joyce había escogido el episodio del discurso de Aeolus, que, según decía, era el único que podía ser extraído del contexto de Ulises, además de que era ‘declamatorio’ y a la vez apto para ser recitado. Me dijo que había decidido que aquélla sería su única lectura de Ulises.”
[…]
“Ese disco de Ulises no se hizo como una aventura comercial. Le entregué a Joyce casi todas las copias para que las distribuyera entre su familia y amigos y nunca pensé en ponerlas a la venta hasta que, años más tarde, cuando atravesé dificultades económicas, tuve que desprenderme de uno o dos discos que me quedaban y obtuve por ellos un elevado precio.”

Otra grabación hecha por Joyce fue la de “Anna Livia Plurabelle” (Finnegans Wake), que puede escucharse aquí.

Sylvia público, en 1927, Poemes Penyeach, un minúsculo libro de poesía de Joyce y, en 1929, su “tercera y última publicación referente a Joyce”: una obra de ensayos sobre Work in progress (que posteriormente llevaría el título de Finnegans Wake). El escritor pidió a la librera ser también la editora de esta obra, pero ella ya no estaba muy dispuesta, por lo que la tarea pasó a otras manos:  "Yo ya estaba empezando a sentirme bastante cansada de mi trabajo con Joyce y cada vez menos capaz de soportar sus requerimientos financieros".

En las últimas páginas, Sylvia habla de una Generación perdida que había cobrado gran notoriedad, del intento de Henry Miller por que le publicase Trópico de Cáncer y, entre otras cosas, del impacto de la Gran Depresión en su propio negocio. Fue André Gide quien acudió a salvarla, consiguiéndolo gracias a peticiones de ayuda al gobierno francés, suscripciones a la librería y lecturas públicas que realizaron el propio Gide, André Maurois, Paul Válery, T.S. Eliot e incluso el renuente Hemingway.

En 1939, la guerra complicó las cosas y Sylvia presenta una breve e interesante descripción de los sucesos en París. Su librería permaneció abierta hasta que un oficial alemán decidió adquirir el ejemplar de Finnegans Wake que adornaba el escaparate. Ella le dijo que era su última copia y que no estaba a la venta, pero el hombre, enfurecido, amenazó con volver a confiscar toda la valiosa mercancía. La portera le facilitó a Sylvia el acceso a un apartamento en el mismo edificio, por lo que vaciaron la tienda enseguida cubriendo incluso el nombre de la librería, pero esto significó el cierre de Shakespeare and Company y la estancia de la librera por seis meses en un campo de concentración. Una vez fuera, decidió tomar precauciones ocultándose en el Hogar de los Estudiantes hasta la liberación de la rue de l’Odeon efectuada por Ernest Hemingway, quien “llevaba el uniforme de campaña sucio y ensangrentado”. 

Esta obra constituye un maravilloso reflejo de la cultura forjada en el París del periodo entreguerras, una gran referencia literaria y una gozada desde cualquier punto de vista. Ahora continuaré con la lectura de Ulises ya que, como dice un querido amigo, no puedo esperar para apropiármelo una vez que el veneno me ha sido inoculado en las venas. 

19 comments:

  1. No me extraña que te hayan dado ganas de leer Ulises ;)
    Este libro es muy interesante, Andrómeda, procuraré leerlo yo también. Un abrazo.

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  2. ¡Me encantaría que lo leyeras, Lola!!
    Besos.

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  3. Espero que esta entrada se estabilice porque las citas cambian de lugar inexplicablemente... Aggg!

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  4. Hola Andrómeda: que bueno que comiences con la lectura de Ulises, te cuento que yo leí la traducción de Salas Subirat, dicen, su 1º traductor al castellano y la de valverde, editado por Tusquets, debería leer este libro dos o tres veces más para desentrañar el 10% ja,
    El libro de Silvia Beach tiene su encanto no, todo un tomo de historia de la época dorada en París.
    como siempre escribiste un post impecable, saludos y cuentanos sobre el Ulises

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  5. Hola, Mario, yo tengo la edición de Francisco García Tortosa en Cátedra, con un buen prólogo que espero me ayudará a entender la obra. A ver si logro hacer un diario de lectura o algo parecido para poder recordar lo que alcance a comprender...
    ¡Un saludo!!

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  6. HOla, Andrómeda!
    Es tan encantadora la reseña, que vendiste el libro y toda la historia de la librería.
    Me da un poco de impresión pensar a Joyce pidiendo plata, pero es el que conocía, después de la lectura de sus cartas; sin embargo no sabía que podía llegar a ser encantador, más bien lo pensaba como un tipo uraño y pesado.
    Saludos!

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  7. Querida Andromeda, me gustaron mucho estas notas; así como las fotografías. Siempre me ha gustado enterarme de los entretelones de las cosas. Gracias :)

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  8. Andrómeda qué precioso y ordenado tienes el blog, da gusto leertelo, chica.
    Es apasionante lo de esta librería, ¡un sueño! Encima siento un respeto tremendo hacua el Ulises; después de esta reseña que me ha sacado los colores... definitivamente tengo que leerlo.
    ¡Un besote!

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  9. Hola, Andrómeda:

    ¡Qué ganas que tengo de tener y leer los dos últimos libros que nos reseñas! La novela de Landero la tengo ubicada donde los libreros de viejo (la misma edición), en cuanto al libro de Sylvia Beach, es bastante caro pero sin duda lo vale.
    Cuánta razón: qué podían ofrecerle a la Beach después de Ulises!

    Saludos,
    R.

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  10. Yo también me imaginaba a Joyce de otra manera, E.R., pero tal parece que era un hombre de lo más sencillo; incluso solía conversar con la portera y, de acuerdo a Sylvia, se interesaba sinceramente por lo que le contaba.
    ¡Saludos!!

    Coincido contigo, Carolina, a mí me encantan estos cotilleos tan nutridos y variados. Ji ji
    ¡Un abrazo!!!

    Gracias, Hypathia, voy a leer Ulises en forma lenta y pausada, pero seguro a ti no te dura ni un mes, chica. XD
    ¡Besos!!!

    Hola, R., me parece que vale la pena la adquisición de esta obra; del libro de Landero no sé qué decirte porque de verdad que hay opiniones muy encontradas. Ya nos contarás si te decides. :)
    ¡Un saludo!!

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  11. Estupendo y completísimo comentario Andrómeda. El libro tiene muy buena pinta y todos los amantes de la literatura conocemos más o menos la existencia de esta mítica librería pero probablemente con más errores que otra cosa. No conocía este libro pero la verdad es que trataré de localizarlo.

    saludos.

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  12. Lo leí hace un par de años, creo. Me gustó muchísimo. Es la vida de una librería, entre otras muchas cosas...pero una librería llena de vida. Además tiene esa parte editorial que ya no existe en las librerías (o en muy pocas).
    Lo cuentas de una forma interesante...imposible dejar de leerte!!
    (Tengo pendiente pasar por lo que es ahora Shakespeare and Company en Paris)...si escribo un cuento, quizá me dején a dormir en su buardilla!!
    Un beso grande!!

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  13. Excelente post Andrómeda! felicitaciones!

    Me han dado muchas ganas de leer ese libro. De los 7 libros más importantes de Joyce ya he leído seis (menos el Finnegans Wake) y me han dado muchas ganas de agenciarme este que comentas. También te recomiendo la biografía de este autor, escrita por Richard Ellman, cara pero vale la pena. ¿Has leído Dublineses o Retrato del artista adolescente? Si no es así, te recomiendo que lo hagas antes del Ulises. Yo también he leído la edición de Cátedra que comentas, sus notas son excelentes.
    saludos!

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  14. Creo que te va a gustar, Gww, sobre todo porque es un buen retrato de esos años hecho por una de las personas que mejor se relacionaron en ese mundo literario.
    ¡Un saludo!!

    Ya nos contarás, María, yo no pasé por ahí cuando fui a París, pero me encantaría conocer la librería actual (sin dejar de visitar la rue de l'Odeon, aunque tenga que hacer uso de la imaginación). :D
    ¡Un abrazo!!

    Mil gracias, Pollo, tomo nota de esa biografía y empiezo la búsqueda.
    Leí Retrato del artista adolescente (me gustaría releerlo), las Cartas a Nora y algún relato. Ya estoy empezando Ulises pero voy a tratar de intercalar otra de sus obras, al fin seguro que voy a tardar siglos en terminarlo...
    ¡Saludos!

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  15. Hola Andrómeda. Me ha encantado el post sobre la librería y sobre el libro. Estuve por primera vez en la actual librería creo que en el año 74, con 17 años, y ya entonces era un mito en París y entre los estudiantes. Y he vuelto otras veces, aunque fuera solamente a hojear algún libro. Pero resulta que no conocía esta primera etapa y la historia de Silvia Beach. Me ha gustado mucho. Voy a intentar conseguir el libro y leerlo porque me interesa mucho esa época en París.

    No sé si conoces el libro de Hemingway "París era una fiesta", en el que cuenta sus años en la ciudad, y habla de la generación perdida, de Pound, de Scott Fitgerald, de Gertrude Stein y muchos otros. También cuenta sus encuentros con Joyce, pero me parece que no nombra a la librería. Son unas memorias también muy entretenidas.

    Por si te interesa, te dejo aquí dos links, el de la actual librería y un artículo que he encontrado en la red, en el que se explica algunos vínculos entre las dos etapas de Shakespeare & Co.

    Un saludo.

    http://www.elmundo.es/elmundolibro/2002/08/25/anticuario/1029758904.html

    http://www.shakespeareandcompany.com/

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  16. Hola de nuevo, Andrómeda:

    Voy a corregir mi comentario anterior. Hoy he podido rebuscar en las memorias de Hemingway, y ayer me equivoqué por completo. No es que nombre a la librería, es que le dedica un capítulo completo, el cuarto. Y empieza así:

    "En aquellos días no había dinero para comprar libros. Yo los tomaba prestados de Shakespeare and Company, que era la biblioteca circulante y librería de Sylvia Beach, en el 12 de la rué de 1’ Odéon. (........) Nadie me ha ofrecido nunca más bondad que ella."

    Mis disculpas por el error.

    Un cordial saludo.

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  17. Es cierto, Golem, leí el libro de Hemingway y me encantó; es un complemento perfecto al de Sylvia Beach (o viceversa). :D
    Me gustaría leer otro libro (que se menciona en el prólogo de Shakespeare and Company):
    Sylvia Beach y la generación perdida, de Noel Riley Fitch (Lumen, 1990).
    Mil gracias por pasar y comentar (y por los enlaces, voy a ellos).
    ¡Un saludo!

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  18. he disfrutado mucho leyendo esta entrada ¡y las fotos que la acompañan son el complemento perfecto! ¡gracias por esta reseña! que habla de alguien que sentía un amor muy grande por los libros y la literatura. Me llevo varias anotaciones en mi libreta del plan infinito.
    recibe un beso,
    Ale.

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  19. Gracias, Ale, no sabes la alegría que me dio toparme con este libro; ahora me parece que tardé demasiado en leerlo.

    Esa libreta debe estar muy bien, cómo me gustaría echar un vistazo. :D
    ¡Besos!

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