Últimas lecturas

Inspirada en alguna entrada de Ale y otra más de R., he decidido comentar un poco acerca de las obras que he dejado pasar, para así tranquilizar la conciencia y poder partir de cero sin agobios y sin echar de menos libros que en su momento dejaron poca o mucha huella en mi mente lectora. 

Ubú rey - Alfred Jarry                                                                       
Cátedra, 2009.
Escritor francés (1873-1907).
Esta obra se estrenó en el Théâtre de L'Oeuvre de París, en 1896.
“Quedan ustedes en libertad de ver en el señor Ubú, bien las múltiples alusiones que les vengan en gana, o bien un simple fantoche, la deformación por un colegial de uno de sus profesores, que representaba para él todo lo grotesco que en el mundo exista.” Alfred Jarry
Como precursora del Teatro del absurdo, el sentido paródico y mordaz de esta obra es fenomenal. En ella se reconoce la universalidad de la tiranía, la obtención mezquina del poder por el poder y la estupidez que podemos reconocer en tantos gobernantes.

Padre Ubú, tras haber sido rey de Aragón, es presionado por Madre Ubú para obtener una posición más elevada a la actual, por lo que conspiran para derrocar a Wenceslao, rey de Polonia.
Madre Ubú: “¡Aggg, mierdra! ¡Valiente mezquino! Pero, ¡Aggg, mierdra!, creo sin embargo haberle turbado… Gracias a Dios y a mí misma, quizá dentro de ocho días sea reina de Polonia”.
Con ayuda del capitán Bodura, Ubú asesina al rey mientras los hijos de éste huyen despavoridos. Es así como accede a la monarquía, demostrando poca capacidad para gobernar y cometiendo toda clase de atropellos y abusos propios de un tirano cobarde y sin principios. En este grotesco personaje se conjugan las características del idiota que al fin quizá no lo es tanto al actuar –o al menos intentarlo- en base a lo que más le conviene, mientras que en la madre Ubú se aprecian rasgos todavía más taimados: ella sabe que para conseguir lo deseado hay que disimular a través de un proceso de estira y afloja con los súbditos y así sacar el mejor provecho de la situación, y lo mismo sucede con Bodura. El hecho de que estos seres no logren armonizar sus pareceres en cuanto a los medios de acción, por más que sus fines sean idénticos, nos conduce a las distintas posibilidades que pueden desprenderse de una misma intención: todas malignas pero algunas aún más destructivas.
Ubú es un ser obcecado, tan monstruoso por fuera como por dentro: el remedo perfecto de la arbitrariedad autocrática.



Esperando a Godot - Samuel Beckett
Tusquets, 1998.
Escritor irlandés (1906-1989) que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1969.

Esta es una de las obras más representativas del Teatro del absurdo (fue publicada en 1952), cuyo argumento se reduce a la espera infinita a la que dos personajes –Vladimir y Estragon- reducen sus días. La esencia irracional de la misma produce diálogos disparatados que divierten porque Beckett nos da una muestra paródica del absurdo que puede invadir al mundo (o que está muy presente, de acuerdo a la época). Los personajes no pueden explicar por qué esperan, si el nombre de Godot es preciso o en qué grado tiene poder sobre ellos; los intentos de abordar el asunto que los ha llevado hasta ese lugar no se concretan porque los destellos de lucidez quedan ahogados en la inmensidad de la incoherencia.
En la obra aparecen otros personajes, como es el caso de Pozzo y Lucky:
“Entran Pozzo y Lucky. Aquél conduce a éste por medio de una cuerda anudada al cuello, de modo que primero sólo se ve a Lucky seguido de la cuerda […] Lucky lleva una pesada maleta, una silla plegable, un cesto de provisiones y un abrigo (en el brazo); Pozzo, un látigo.”
Lucky tiene nombre de perro y como tal es tratado; la dependencia absoluta a menudo genera en el "dueño" conductas bestiales (hasta el punto en que ya no se sabe quién es la bestia) que no dejan de hacerse notar en esta obra. El resto se concreta al hacer o no hacer de los personajes principales, al explicar o no explicar, al esperar...
Estragon: ¿Estás seguro de que era esta noche?
Vladimir: ¿Qué?
Estragon: cuando debíamos esperarle.
Vladimir: Dijo sábado. Creo.
Estragon: Después del trabajo.
Vladimir: Debí apuntarlo.
Estragon: Pero, ¿qué sábado? Además, ¿hoy es sábado? ¿No será domingo? ¿O lunes? ¿O viernes?
En ellos se encuentra muy acentuada la desazón que surge cuando no se encuentra sentido al existir; en estos personajes nada se conoce y todo se olvida:  "Yo soy así. O me olvido en el acto o no me olvido nunca."   Y es que a veces es necesario olvidar, no recordar, evadirse, sobre todo si la vida se ha ensañado con el ser humano. Se nota que lo han pasado muy mal:
Estragon: "¡He arrastrado mi perra vida por el fango! ¡Y quieres que distinga sus matices!"

Son "incansables", pero "es para no pensar", "es para no escuchar". Los personajes se abstraen de la realidad procurando llenar su tiempo para que la vida vaya pasando lo más inadvertidamente posible. Esa espera del sentido o de cualquier cosa que pueda redimirlos o "salvarlos", ese Godot liberador que no acaba de llegar nunca, resume la condena que enfrentan. Es la misma idea deprimente que he leído en otras obras existencialistas.



El vizconde demediado (Trilogía de Nuestros Antepasados I) - Italo Calvino   
Siruela, 2008.
Escritor italiano (1923-1985).

En una incursión guerrera contra los turcos, acompañado de su escudero Curzio, el vizconde Medardo de Terralba resulta dividido en dos por un cañonazo. Más tarde es recogido del campo de batalla con vida, y así es como continúa con su existencia a través de una parte buena y una mala…

Este es el hilo argumental mediante el cual se desarrolla esta obra que preserva el sabor de los cuentos y fábulas de los albores del siglo XIX, en una alegoría sobre la dualidad del ser humano que permitió al vizconde apreciar el entorno como nunca antes:
"Estaba entero y todas las cosas eran para mí naturales y confusas, estúpidas como el aire; creía verlo todo y no veía más que la corteza."

Calvino pinta la bondad extrema de tal forma que puede llegar a ser tan fastidiosa como la perversidad. El cuento de hadas cobra una dimensión más amplia y la moraleja se vuelve mucho más sutil, ya que al haber experimentado en carne propia las consecuencias de la escisión, el vizconde será capaz, al asumirlas, de enriquecer su existencia por medio de la sabiduría adquirida. Es decir, mientras que en otras historias similares la consecuencia tangible se desprende directamente de la acción, en esta el fin último se muestra mucho más abierto.

Es una obra cargada de símbolos y de indicios que señalan la defectuosa condición humana; el hombre ha de reinventarse para descubrir sus tesituras más profundas.



El camino - Miguel Delibes
Destino, 2004.
Escritor español (1920-2010).

Disfruté mucho con este retrato tan certero de la vida en los pueblos, de los tipos que constituyen la esencia de esas pequeñas comunidades y del entorno tan pintoresco y placentero que propicia años felices y despreocupados en la niñez.

Daniel el Mochuelo, el pequeño protagonista, desea ser quesero como su padre, pero éste se ha empeñado en que su hijo siga un camino provechoso en un lugar con más posibilidades. Ha llegado la noche anterior a la partida y desde este momento se va formando un cuadro reminiscente a través de una construcción narrativa sencilla y del lenguaje que conviene al relato, en el cual se muestra esa grandeza que también se puede encontrar en la naturalidad de una historia bien contada a través de la incisiva mirada del autor.

El desfile incesante de personajes se corresponde con los sucesos que van conformando la historia del lugar; hechos en los que todos se involucran de algún modo, como es el caso de los sobrenombres que otorgan a cada uno de ellos una expresión muy propia.

La amistad que se da entre El Mochuelo, el Tiñoso y El Moñigo resulta inolvidable al estar colmada de sensaciones compartidas en el intento por saber más de la vida en el proceso hacia la madurez; es estupenda también la imagen de la Guindilla, con todo el tipismo que supone la solterona que tiene que guardar las formas a toda costa y que se alimenta de lo ajeno, entre otros personajes.

Delibes evita un tono demasiado reflexivo, aunque en algunos momentos decisivos sí interviene en este sentido. La historia se narra sin rebuscamientos porque la perspectiva del relato no los requiere; el autor refleja el mundo rural a través de una universalidad certera, del retrato humano en su versión más simple y natural.

Quedé encantada con esta lectura tan fresca y cotidiana, abordada mediante un humor muy especial.



Un asunto de honor  - Arturo Pérez-Reverte
Alfaguara, 2004.
Escritor español, 1951.

Se trata de un entretenidísimo y trepidante relato cuyo inicio entremezcla el tono ilusorio de los cuentos de hadas y la más cruda de las realidades: 
"Era la más linda Cenicienta que vi nunca. Tenía dieciséis años, un libro de piratas bajo la almohada y, como en los cuentos, una hermanastra mala que había vendido su virginidad al portugués Almeida, quien a su vez pretendía revendérsela a don Máximo Larreta, propietario de Construcciones Larreta y de la funeraria Hasta Luego.”

—Un día veré el mar —decía la niña, también como en los cuentos, mientras pasaba la fregona por el suelo del puticlub. Y soñaba con un cocinero cojo y una isla, y un loro que gritaba no sé qué murga sobre piezas de a ocho.

—Y te llevará un príncipe azul en su yate —se le choteaba la Nati, que tenía muy mala leche—. No te jode.”
Es el príncipe azul, Manolo Jarales Campos -camionero de veintisiete años-, el encargado de salvar a la astuta chiquilla y de enamorarse al grado de concebir a la mujer amada como la única patria que el hombre necesita. La huida en el camión y el sentimiento amoroso van surgiendo en forma simultánea, mientras se enfrentan a una persecución sin tregua por parte de don Máximo y la Nati, quienes se niegan a perder los buenos dividendos que supone la entrega de la castidad de la muchacha, así como el buen nombre del prostíbulo (o “puticlub”). El aspecto erótico del texto sin duda también tiene lo suyo.

Este es un relato bien contado que cumple plenamente con la función humorística que maneja desde un principio y que además hace un aceptable esbozo paródico de los lugares en que se desarrolla. Es toda una muestra de lo que se puede lograr explorando la brevedad y los ambientes populares.

No digo que sea la gran obra ni mucho menos, tampoco soy capaz de compararla con otros libros del autor porque prácticamente no le he leído nada, pero debo decir que no quería que se acabaran las páginas de lo mucho que me estaba divirtiendo, y sólo por eso decidí dedicarle unas cuantas palabras.



La soledad del corredor de fondo - Alan Sillitoe
Bruguera, 1981.
Escritor inglés (1928-2010).

Un adolescente recluido en un reformatorio narra sus experiencias como corredor de fondo de campo a través, actividad permitida en la institución con la finalidad de entrenarlo para una competencia entre diversos centros que se llevaría a cabo en breve.

En las primeras páginas se desprende una gran libertad por medio del contacto con la naturaleza que el corredor tiene oportunidad de disfrutar cada día, y que se refuerza a través de sus ideas, reflejo de una mente fresca e irónica. Él es transgresor por convicción y honrado de acuerdo a su punto de vista: habla desde una voz sin malicia y muy directa sobre sus propias verdades. Desde el primer capítulo se refuerza el tono punzante y el gracioso descaro con el que el chico enfrenta la vida, muy al estilo picaresco.

También se refleja en la obra la soledad de la que habla el título: es en este estado en el cual el protagonista puede transitar en cuerpo y mente con total autonomía. Él es un ser auténtico que se ha forjado a sí mismo y que no es capaz de sacrificar su congruencia interna por la del mundo que le rodea. Los trozos de su vida anterior al encierro van revelando que su punto de vista acerca de las cosas no es gratuito: las dificultades económicas y la visión acerca de los padres nos dan una buena idea del mundo marginal en que se ha desarrollado.

El director del reformatorio pretende que gane el trofeo, pero el corredor no lo hará: ha decidido mostrar sus notables capacidades durante toda la carrera hasta el último minuto, para permitir el triunfo a alguien más. Aunque el director nunca comprenda su concepto de honradez y la enseñanza que el propio corredor quisiera transmitirle sea infructuosa, no lo será para sí mismo, por más que el futuro se vislumbre tan oscuro: el muchacho está dispuesto a afrontarlo todo, negando la posibilidad de cambio para adecuar su vida al ámbito social.

Es magistral la forma en que el autor presenta, mediante unas cuantas pinceladas, la profunda complejidad que encierra el personaje, porque sus actitudes apuntan hacia una existencia tan dura que ha logrado tergiversar el sentido común necesario para vivir en sociedad.

En una insuperable sensación de libertad, de poder moverse en todos sentidos de acuerdo a sus propios principios, es la soledad lo que lo separa del mundo ordinario o "normal", en el cual jamás podrá encajar; que lo aísla y resguarda de cualquier situación hostil. No importa dónde se encuentre, su autenticidad  permanece intacta.

Buenos o malos, los principios de convivencia existen y quien prefiera caminar en otro sentido terminará por convertirse en un ser marginal. Es de admirarse la tenacidad del personaje y la fuerza de sus convicciones, aunque estas se encuentren de cara a la adversidad.



Bartleby y compañía – Enrique Vila-Matas
Anagrama, 2009.
Escritor español, 1948.

A caballo entre biografía y reflexión (aunque también hay partes noveladas que aparecen en menor medida), esta obra posee características que la hacen entretenida a ratos: la apertura con Rulfo y la última parte con Pynchon y Traven son geniales.

La idea inicial de mostrar a los Bartleby que en algún momento prefirieron no escribir más, se pierde en varias ocasiones ante la necesidad del autor de hacer aproximaciones a otros aspectos de los escritores, por lo que ciertas situaciones me parecieron un tanto forzadas, mientras que otras, como las noveladas, un tanto insustanciales.

Vila-Matas habla de autores potenciales que nunca escribieron una sola línea, de otros más que tras publicar dos o tres libros abandonaron el oficio, desviados por circunstancias inciertas, e incluso se propone hacer una encuesta para averiguar las causas de que la gente común no se dedique a escribir.

El conjunto es bastante heterogéneo: se trata de un libro que puede resultar algo soso o muy interesante, dependiendo de la página en que se encuentre el lector.  De cualquier manera me gustó haberlo leído y pienso continuar al menos con otras dos obras de Vila-Matas que tengo en la estantería...

21 comments:

  1. Has hecho unas lecturas muy variadas últimamente. La que más me ha llamado la atención es La soledad del corredor de fondo, siempre he pasado de largo cuando he visto ese libro, y con tu comentario he visto que quizá he hecho mal, porque parece muy interesante.
    ¡Y Calvino! Tengo que seguir con la trilogía de los antepasados. ;)

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  2. Uff, he leído bastantes de esos libros y me traen muchos recuerdos. De hecho me da envidia porque algunos quizá los habría disfrutado más ahora (o comprendido mejor)...o no. En fin, que es envidia sana, por la calidad de tus lecturas y la abundancia.

    Un abrazo y enhoarbuena por tu estupendísimo blog.

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  3. Lola, La soledad de corredor de fondo se lee en una sentada, me encantaría comentarlo contigo.
    También tengo que continuar con esa trilogía, vergüenza me da no haber leído El barón rampante, pero sé que te gustó. :D
    ¡Un abrazo!!

    Mil gracias, Gww, me identifico mucho con lo que dices porque tengo en mente una buena cantidad de libros que me gustaría releer aunque, por otra parte, es tanto lo nuevo que tengo pendiente, que ya no sé si podré hacerlo algún día.
    ¡Un saludo!!

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  4. Uuufff!
    ¡Menuda selección! De matrícula de honor... Uno no sabría por cual decidirse; el caso es que me temo que hay que ir a por todos. El caso es que, aunque brevemente, los comentas muy bien (algo que es habitual, por otra parte). Pero una selección magnífica, insisto.
    Un saludo!

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  5. Estoy muy orgullosa de haber compartido contigo algunas de esas lecturas recientes, Andromeda. Espero que sigamos haciéndolo, y después disfrutar de tus encantadoras reseñas, tan llenas de agudeza y con tanta cultura detrás. Un abrazo.

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  6. Hola, Lluís, mil gracias por tus palabras, por pasar y comentar. Me alegra muchísimo que te haya gustado esta selección.
    ¡Un saludo!!

    Sue, el orgullo es mío por contar con la impresionante lectora que hay en ti, además de estupenda comentarista. Es un lujo compartir lecturas contigo, tenemos que ir por más. :D
    ¡Besos!!

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  7. Dios mío!! Cuánto lees!! Para regalar, me quedaría con el de "La soledad del corredor de fono"...Sé de alguien que le gustaría muchísimo.
    Y me encantaría leer pronto algo de Samuel Beckett...tiene muy buena pinta...
    Bueno, de todos dices cosas maravillosas. Con Delibes, no sé que me pasa, pero me cuesta. Aunque cinco horas con Mario no me disgustó en su momento...Y Arturo Perez Reverte, nunca me ha llamado la atención. Tengo que hacer un hueco a las muchas lecturas que nos propones...
    Me encanta leerte!!! Se te echaba de menos!! Un beso!!!

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  8. Hola, María, El camino es el primer libro que le leo a Delibes, voy a buscar Cinco horas con Mario. :D El de Beckett es un libro muy singular porque el reflejo del absurdo es muy acentuado. A mí tampoco me llama la atención Pérez-Reverte porque no me gustó nada La tabla de Flandes; también le leí El capitán Alatriste, que me gustó un poco más, pero sus artículos periodísticos sí que son muy agudos e interesantes.
    ¡¡Un abrazo!!!

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  9. El visconde de Calvino es muy bello y una metafora de las personalidades.
    La soledad de corredor , yo la tenia por pelicula , buen dato.
    Y a Godot , todavia lo estoy esperando la lectura digo

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  10. ¡Qué variedad!
    Me apunto El camino, que de Delibes aún no he leído nada (sí, es cierto), y el de Italo Calvino, pues he leído un par de libros suyos y ambos me han gustado mucho. Cuenta historias fantástica, pero con la sencillez con la que las relata, te parece que todo puede ser verdad.
    Un saludo.

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  11. ¡Qué buena selección de lecturas Andrómeda! ¡Y qué buenas son siempre tus reflexiones sobre lo que has leído!. Dado que he quedado prendada de Italo Calvino desde que leí el Barón rampante, me quedé con muchas ganas de leer El vizconde demediado; pero todos los libros me han parecido muy buenos.

    ¡Saludos!

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  12. Leox, yo no sabía de la película, voy buscarla, gracias.
    ¡Saludos!!

    Hola Isi, pienso continuar pronto con los otros libros de la trilogía del Calvino, veo que han gustado mucho. Ya nos contarás acerca de El camino; de Delibes también tengo por aquí Los santos inocentes (no he visto la película porque quiero leerlo antes).
    Gracias por la visita, ¡un saludo!

    Gracias, Veronika, muero por leer El barón rampante, espero poder hacerle un hueco pronto. Por cierto que me han dicho que es mucho mejor que El vizconde demediado.
    ¡Saludos!!

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  13. Hola ANDRÓMEDA: veo que mechaste la lectura del Ulisses con variados libros. Del listado conozco el libro de Calvino que me resultó divertido, sus chistes-verdades son geniales.
    De la pantalla leí algunos capítulos de Bartlerby, decididamente, como dicen los críticos, un libro para escritores y lectores acérrimos.
    Nunca pude engancharme con Delibes.
    De Perez-reverte leí el pintor de batallas, me enganchó al punto de mantener extensas conversaciones con los profes de geografía e historia por el conflicto de los valcanes.
    Porque no me agrada leer ( en formato ) teatro tengo a los libros de Beckett rezagados, sé lo que me pierdo.
    Tu reseña, como siempre, un lujo. saludos

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  14. Así es, Mario, me sería imposible leer el libro de Joyce sin alternarlo con otros, pero no pienso dejarlo.
    De Vila-Matas tengo pendiente, principalmente, París no se acaba nunca; presiento que me va a gustar más que Bartleby y compañía (espero).
    Tomo nota de ese libro de Pérez-Reverte, también me gustaría leer El asedio.
    Gracias, ¡un saludo!!

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  15. Andromeda:
    ^^ ¡que bien! muchos libros en una sola entrada.
    Todos ellos son nuevos para mí así que me llevo mucha tarea: 2 son obras de teatro (una estuvo hace poco en cartelera -la de Ubú Re- a pesar de mis mejores intenciones no pude ir a verla).
    Me encanta venir a leerte, siempre tengo que esperar a tener tiempo para disfrutarte cual se debe: sin interrupciones.
    Un beso,
    Ale.

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  16. Tan linda la Andromeda, se desaparece un tiempo y cuando aparece lo hace descargando de la mochila sus libros leídos. Pues hablemos un poquito de Vila-Matas, de quien sólo he leído tres libros: Bartleby y compañía, París no se acaba nunca y Dublinesca; ésta última es la novela que más me ha gustado. De Bartleby me gusta su humor y los datos (reales y ficticios) con que el autor arma su biblioteca de escritores sin escritura. Estoy de acuerdo contigo en que a veces hay ciertos baches, quizás demasiados nombres, demasiados datos, demasiada biblioteca. París, como novela, es más convencional. Me gustó la historia a partir de la ciudad y su relación con Hemingway. Pero me gustó mucho más el viaje y los fantasmas de Riba, en Dublinesca.
    Saludos.

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  17. Chicas, disculpen el retraso para responder. :/

    Ale, tuve que hacer esta entrada porque ya no sabía por dónde continuar, lo malo es que al dejar pasar tanto tiempo los libros se me están volviendo a acumular... Je
    ¡Abrazos!

    Carolina, tengo en casa París no se acaba nunca y tomo nota de Dublinesca, no me la puedo perder.
    Creo que no me inicié con el mejor de sus libros...
    ¡Un abrazo!

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  18. Hola!! Qué tal?? Todo bien?? Se te echa mucho de menos...imagino que estarás viajando con los libros...
    Un abrazo grande!!

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  19. Gracias por tu interés, María, he tenido complicaciones pero ya estoy por volver, ¡un abrazo!!

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  20. Andromeda:
    Espero que hayas pasado unas fiestas maravillosas y que este 2011 traiga la realización de muchos sueños y sólo bendiciones para tí y los tuyos.
    Un beso,
    Ale

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  21. Mis mejores deseos para ti, Ale, muchas gracias, te mando un abrazo.

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