La música del azar - Paul Auster

Anagrama, 1998.
Escritor norteamericano, 1947.

Cuando pienso en el azar y en el “si hubiera”, imagino situaciones de causalidad meditadas, si cabe, en las que el ser humano al menos pretende tomar cierto control de su vida. Pero en esta obra Paul Auster disecciona el tema del azar de una manera en que la toma de decisiones apresurada y ligada al “dejarse llevar”, se engendra en un acontecimiento tan fortuito como propicio para originar una cadena vertiginosa de situaciones que escapan a todo intento de dominio.

Nashe, el protagonista, anhela romper con el pasado para poder dirigirse hacia el futuro sin conflictos tras ser abandonado por su mujer y haber obtenido la herencia de un padre que nunca se ocupó de él. Nashe se sumerge en las múltiples sensaciones que concede una libertad sin límites y libre de preocupaciones: "su vida estaba en sus manos".
 Auster define la necesidad monetaria en una forma muy particular y no exenta de razón:  "La verdadera ventaja del dinero no era poder comprar cosas: era el hecho de que le había permitido dejar de pensar en el dinero". 

Así, pues, sin el conflicto de siempre (la obtención de dinero), la idea del azar comienza a perfilarse desde el momento en el que el protagonista conduce a gran velocidad el recién adquirido Saab rojo sin dirigirse a ningún lugar en específico. Sostiene que puede manejar su vida sin detenerse a pensar en que es presa de la casualidad porque así lo ha decidido el mismo al dejarse llevar por las circunstancias y no por decisiones razonadas. Como es lógico, después de un periodo de intensa libertad los recursos comienzan a menguar y con ello el goce que tanto había disfrutado. A la suerte cede también el destino de sus últimos dólares debido al fortuito encuentro con Jack Pozzi, un joven jugador de póquer que planea hacerse rico derrotando a los millonarios Flower y Stone. Nashe decide probar las aptitudes de Jack antes de decidirse a entrar al negocio del cual será socio capitalista y esta parte de la trama se dedica a ilustrar ciertas particularidades del juego como la observación atenta del contrincante, crucial para definir el curso de los acontecimientos (al poderse adivinar cuestiones relativas a las cartas).

Estos primeros capítulos son muy anecdóticos y el desarrollo de la novela no es previsible. Una vez en casa de los jugadores millonarios, Flower narra la historia de su bonanza al haber comprado un billete de lotería en base a los números primos. Tanto él como Stone habían planeado toda una vida en torno a las posibilidades del premio y no hicieron más que llevarla a cabo cuando percibieron los cuantiosos ingresos que pronto multiplicaron. Después se entregarían a sus aficiones, tan bizarras como ilusorias en buena medida, aunque apasionantes para ellos:  
…cultivamos otras cosas. Nuestros intereses, nuestras pasiones, el jardín de nuestras mentes. Da igual el dinero que tengas. Si no hay una pasión en tu vida, no vale la pena vivir.
 Nashe comienza a incomodarse ante el ambiente extravagante de la casa y esto funge como presagio de la tortura de la cual sería objeto más adelante.
"La situación comenzó a deprimir a Nashe y llegó un momento en que apenas podía pensar más que en lo absurdo de su estancia allí, enumerando las extrañas conjunciones del azar que le habían llevado a aquella casa en aquel momento."
La forma de vida de Flower y Stone resulta desconcertante, ni Nashe ni Pozzi consiguen definir la naturaleza de dos seres que existen de acuerdo a los mundos estrafalarios que han construido a su alrededor y que reflejan en cierta forma las chifladuras de quienes no saben qué inventar para gastar su dinero.

El ambiente hasta este punto no llega a ser tan sofocante pero en cambio la expectación va en aumento: los motivos y las intenciones reales de los acaudalados anfitriones flotan en el aire mientras los otros personajes se mueven a través de la intuición y de los detalles que sólo les permiten atisbar la verdadera situación que les rodea.

  Pozzi pierde el juego estrepitosamente tras apostar hasta el último centavo, empeñar el Saab rojo y endeudarse más allá de sus posibilidades iniciales. Es por esto que tanto él como Nashe de pronto se encuentran enfrentados a una sola opción: tendrán que permanecer un tiempo en ese lugar para construir un muro con piedras de un castillo traído de Europa, una excentricidad más de los millonarios que a continuación desaparecen de escena y cuyas figuras, por consiguiente, adquieren dimensiones colosales de misterio y poder.

Nashe expresa la idea de desarraigo y  el hecho de que después de dos años de aventura se siente "de nuevo en cero". Tal vez por eso no le molesta demasiado la idea de hacer el trabajo: en realidad no sabría qué camino tomar y por eso la paciencia acude a él en los momentos cruciales. Pozzi, en cambio, lo percibe como un trance tortuoso, como un abuso terrible e insoportable que sólo puede ir sorteando mediante la serenidad y resignación de su amigo. Las sensaciones de ambos ante lo ocurrido comienzan a fundirse en la palpable vejación psicológica que llega a sobrepasar cualquier esfuerzo físico que pudiesen realizar. 

La trama continúa con esos virajes inesperados hasta convertirse en una sofocante novela de género negro. Pozzi es víctima de un suceso extraño e insoportable para Nashe, quien además muestra signos de hastío al grado de que el vacío se apodera de él: en los últimos capítulos la carga anímica se le hace tan pesada que busca evadir hasta sus propios pensamientos, se siente incapaz de salir adelante e incluso ejemplifica esta idea con la de cierta pieza musical que "continuaba avanzando hacia una resolución que nunca llegaba".  El trastorno de Nashe toma caminos sinuosos, se ha quedado estancado y sin la posibilidad de vislumbrar un futuro; el suplicio mental empieza a madurar una idea de venganza que cobra vida de manera inesperada.

Se trata de una historia del azar que se construye en buena medida en base a omisiones y que explora grandes temas humanos a través de diversos matices, como la incertidumbre y la soledad de seres que se ven arrojados a la difícil vida cotidiana enmarcada en las necesidades económicas que derivan en afectos o enconos, en anhelos jamás colmados y en otras situaciones complejas que se suscitan en base esto. 
La otra cara de la moneda expone también una tesitura conocida: la obtención inesperada de recursos puede resultar incluso más destructiva que la tan odiada vida anodina en la que tanto se echaban de menos.
Es el dinero lo que da la libertad y lo que la quita en esta novela, los personajes se encuentran atrapados por la mala decisión de abandonarse a su suerte y no es de extrañar que con un poco de esfuerzo el destino se vuelva inexorable.  




17 comments:

  1. Tengo muy abandonado a Auster...Es uno de mis grandes autores pendientes. Este libro, no lo he ojeado....pero lo que dices, me resulta de lo más familiar. Parece que es lo que nos suele pasar...el dinero y la falta de él, provoca esas sensaciones sí no hay algo más dentro de la persona...O por lo menos, yo llego a esa reflexión.
    Andrómeda, como siempre, me encanta como describes los libros...me llevas a desear estar entre las hojas de esa lectura...
    Me gusta eso que dice el autor "...el jardin de nuestras mentes..." A veces resulta que no sabemos lo que estamos cultivando. El dinero va y viene...hay quienes tienen tiempo de vivir muchas épocas en una misma vida y otros que no...
    Un placer leerte!! Besos!!!

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  2. Yo le he leído tres libros pero tengo otros tantos en la estantería que me gustaría leer pronto. Lo malo es que son tantos los autores que desconozco, que a veces no sé por dónde continuar.
    Es muy cierto lo que dices, María, la persona tiene que albergar algo más en su interior para poder disfrutar la vida, con o sin dinero, aunque el segundo facilite ciertos placeres. Me guardo la frase de que "hay quienes tienen tiempo de vivir muchas épocas en una misma vida". Los libros nos pueden llevar a vivir esas épocas y a viajar sin salir de casa. :)
    Gracias, querida María, ¡te mando un fuerte abrazo!!!

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  3. Gran tema austeriano, la casualidad y el azar. Leí varios libros de Auster y el único que tuve que leer salteando páginas fue
    el libro de las ilusiones, sin embargo me mantuvo en vilo la mitad de la historia.
    Los mejores libros de Auster son El palacio de la luna y La trilogía de N Y, aunque mi decisión es parcial ya que me faltan leer al menos 6 libros del autor ja.
    Tomo nota de La música del azar.


    saludos

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  4. Yeeeeeeeeeee, nuevo post!
    Lamentablemente no puedo opinar mucho porque nunca, sí, nunca he leído a Paul Auster, la que es una de mis omisiones más imperdonables (junto a Nabokov, Roth, Carlos Fuentes etc., etc.). Aunque el libro que propones se ve muy interesante, el tema del azar me llama mucho la atención, trataré de conseguir el libro, saludos!

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  5. Yo me lí uno de Auster y no me gustó demasiado pero esto del azar me interesa. Tal vez le de otra pasadita.

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  6. Espero que te guste, Pollo, en realidad no es la gran cosa (o al menos a mí no me lo pareció). Tampoco le he leído mucho a Auster pero El país de las últimas cosas me gustó mucho. Ahora mismo estoy leyendo Mr. Vértigo.
    ¡Un saludo!!

    En eso mismo estoy yo, duelistas, dándole otra pasadita a ver qué tal... :)
    Gracias por la visita, saludos.

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  7. Este es el que más me ha gustado de Auster. No coincido con el compañero ya que Trilogía de NY se me hizo muy raro y nada atrayente.
    Hace ya un año que no leo ninguno del autor, veremos si el año que viene...
    Saludos!

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  8. Hola Andrómeda! De Auster he leído solamente "La noche del oráculo" y me ha gustado mucho. Me encanta el tratamiento que hace de algunos temas como el destino ( que veo que lo reitera en otros relatos también). Me gustó mucho tu reseña, es probable que este sea el próximo de Auster que elija.
    Andrómeda, ¿Cómo hago para seguir tu blog? No encuentro el gadget y me encanta tu página! Besos!

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  9. Hola, Vero, de la Trilogía de NY leí el primer libro, Ciudad de cristal, pero la verdad es que recuerdo muy poco... :(
    El que más me ha gustado hasta ahora es El país de las últimas cosas (libro que planeo releer en estos días para comprobar si mis impresiones seguirán siendo las mismas...).
    Gracias por la visita, ¡un saludo!!

    Hola, Andrea, yo no he leído el libro que mencionas, me acabas de iluminar el camino para continuar con Auster. :)
    Nunca he puesto el gadget de seguidores porque siempre he seguido en forma anónima :/ (tengo que cambiar eso en breve). Sólo tengo el RSS. :)
    ¡Un abrazo!

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  10. ¡Adoro a Auster! Me he leído ya varios libros suyos y éste es uno de mis preferidos.

    bsos!

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  11. Yo todavía tengo mucho por leerle, Rosalía, pero este libro no está nada mal. :)

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  12. Excelente reseña. Esa novela me ha gustado demasiado. Yo también la reseñé.

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  13. Gracias por pasar y comentar, Luigi. :)

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  14. Por fin leí a Auster! y por leí "La música del azar". Aunque al comienzo algo desordenado, me gustó el libro y la sensación de libertad y frescurar que transmite. Luego, cuando ya se va encaminando al tema del juego de poker se pone interesante y el último tercio... que miedo!! Por momentos parecía una novela de terror. Ahora estoy buscando la película.

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  15. Hola, Pollo, a mí también me gustó, aunque mi favorito sigue siendo "El País de las últimas cosas". No sabía de la película, ¡quiero verla!!
    ¡Saludos!

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  16. Hola. Leí este libro hace tiempo, es mi autor favorito. Aunque tengo que decir que Diario de invierno, que es el que estoy leyendo ahora de los suyos, es un poco flojo en general. Eso sí, tiene algunos fragmentos geniales.

    Me encanta este blog, porque tiene muchas cosas nuevas y diferentes.
    Un abrazo

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  17. Mil gracias por la visita y disculpa la tardanza en responder, Norah. Yo aún tengo mucho por leer de Auster, algunas de sus obras me han fascinado pero otras me han gustado menos. Quizá es cosa de todos los autores tener una producción irregular. :)
    ¡Un saludo!

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