La solterona - Edith Wharton


Impedimenta, 2013. 
Escritora norteamericana (1862-1937).

Enmarcada en pleno siglo XIX en Nueva York, esta novela retrata la vida de las altas esferas sociales desde el punto de vista femenino. Sin embargo, más que describir cuestiones externas o cotidianas, incursiona en los niveles de conciencia alcanzados a partir de los hechos y sus consecuencias. 

Delia, joven y respetable esposa de uno de los miembros de las mejores familias, está decidida a ayudar a su prima Charlotte a concretar un matrimonio similar al suyo. Sin embargo, la futura desposada tiene un grave problema: ha tenido una hija con Clem Spender, gran amor que Delia nunca pudo concretar por el carácter bohemio de éste.
La confesión de Charlotte a Delia hace que esta última tome las riendas de la vida de su prima y su hija, haciendo en lo sucesivo el papel de madre y relegando a su prima a un segundo plano.
“Qué fácil resultaba… y sin embargo, ¡no debía ser! Pasara lo que pasara, no podía dejar que Charlotte Lovell se casara con Joe Ralston. Todas las tradiciones del honor y la probidad en las cuales se había educado le prohibían ser cómplice de semejante trama.” 
Es en torno a esta idea que gira todo el asunto; el personaje principal en realidad es Delia y no la solterona Charlotte. La escritora deja entre líneas las verdaderas intenciones de Delia y el ser que en apariencia demuestra un interior cargado de afabilidad, comprensión y generosidad para con sus parientes en realidad esconde sensaciones muy oscuras que quedaron bajo un velo desde que deseaba –aparentemente con fervor-  convertirse en la mujer de Spender.  Así, la hija de su antiguo amor pasa a ser de su propiedad, y en lugar de permitir a la pobre Charlotte un matrimonio provechoso, promueve una venganza de raíces soterradas por tratarse de quien gozó realmente de las mieles del amor con él.
“Charlotte, como madre de Tina, tenía todo el derecho del mundo a querer estar cerca de ella, cerca de ella en todos los sentidos de la palabra; ¿qué títulos tenía Delia para oponerse a aquel natural privilegio?”
Las verdades asoman a cada instante pero quedan arrinconadas en los espíritus de los personajes debido a los convencionalismos de la época y por la propia situación de cada uno. Es una historia terrible que se oculta bajo un tamiz de benevolencia: el agredido tiene que tolerar al agresor además de sentirse plenamente satisfecho por las bondades recibidas. Nunca será buena idea interferir en la vida de los demás tratando de adueñarse de la suerte y los destinos.

El final aparenta ser conmovedor, pero me parece que esta novela puede leerse desde dos perspectivas, una sin duda mucho más edulcorada que la otra. 

4 comments:

  1. En cuanto lo vi...lo quise...pero leyéndolo, a pesar de lo bien que relatas tu encuentro con el libro y sus personajes, no puedo más que sentir rabia hacia Delia...Estoy cansada de esa competitividad que nos impide ver a las personas que tenemos delante...nos quedamos encerrados/as en nuestras ideas de felicidad, sin dar paso a la que tenemos delante. Me da lástima pensar que personajes como el de Charlotte por no gozar del "carnet" del matrimonio no pueda aspirar a disfrutar incluso de su propia hija.
    En fin...¿será que debo leerlo para encontrarme con una Delia más amable y fiel a su amiga?
    Edith Wharton escribe tan bien que me será difícil renunciar a su lectura...
    Me alegra muchísimo que lo hayas reseñado...siempre disfruto con los fragmentos que escoges de tus lecturas y con las palabras que eliges para transmitir lo que el libro te ha dejado...
    Un beso grande!!

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  2. Léelo, María, me parece que te va a gustar y además me encantaría conocer tu opinión al respecto.
    ¡Un abrazo!!!

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  3. Holas! estás leyendo puro autores que aún no he probado: Pitol, Millás, Austen, Wharton... Me gusta como siempre estás probando cosas nuevas, yo aún no me puedo despegar de algunos de mis favoritos. saludos!

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  4. Hola, Pollo, con esto de los autores es difícil no despegarse de algunos. Gracias por la visita, ¡un saludo!!

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