Tombuctú – Paul Auster

Escritor norteamericano, 1947.
Anagrama, 2006.

Mr. Bones es el perro del moribundo Willy Christmas, un hombre que ha pasado la vida vagabundeando como poeta y que ahora, en tiempos aciagos por su apremiante estado de salud, busca a una antigua profesora para encargarle el destino de su obra literaria y de su perro. 

Mr. Bones comprende todo lo que le cuenta su amo, sin poder hablar logra una empatía muy profunda basada en el cariño y el entendimiento. Su vida con Willy se convertirá en una referencia inamovible para cualquier circunstancia del pasado y del presente.
Ante las puertas del más allá, llamado por ellos Tombuctú, Willy se ve atormentado por toda clase de pensamientos y con esto aprovecha para disertar sobre diversos aspectos de la vida, tanto individuales como sociales. Mr. Bones, por su parte, a pesar del intenso aprendizaje que ha tenido con Willy, comprende que le quedan varias lecciones por aprender, como la que enseña que si alguien lo ataca otro lo salvará, que la humanidad tiene matices insondables que nunca terminan de asimilarse. 

Cuando Willy desaparece de su vida, el perro conoce esta otra parte, a veces oscura y a veces feliz de la convivencia con diversas personas. Su condición de perro adulto y a la vez inocente le hace experimentar toda clase de sensaciones de acuerdo a las reacciones que hacia él van teniendo sus dueños. 
“El mundo estaba lleno de maravillas, y era lamentable que un hombre se pasara el tiempo preocupándose por cosas sin importancia”. 
Mr. Bones nunca pierde a la figura de Willy como la fuente principal de sabiduría, este incluso vuelve de Tombuctú para hablarle en sueños y es así como la narración va y viene sin perder a Willy Christmas como eje central de la vida de su inteligente mascota. 
“Allí era donde la gente iba a morir. Una vez que el alma se separaba del cuerpo, lo enterraban a uno y su alma se largaba al otro mundo”. 
Aunque nunca he sido partidaria del recurso literario conocido como personificación (salvo en las fábulas)la de este chucho me gustó mucho. Auster nos hace ver al mundo bajo una mirada reposada mientras va sugiriendo innumerables cuestiones acerca de la vida y la muerte. El calibre tan especial de Mr. Bones le confiere una capacidad extraordinaria para percibir cuestiones artísticas y filosóficas o poderes especiales como volar en su imaginación para presenciar situaciones fuera de su alcance. Un perro con alma, según Willy.
La felicidad del animal encaja en la concepción universal que nos dice que todos los seres buscan su lugar en el mundo: 
“A lo mejor lo habían mimado mucho pero, a su modo de ver, la felicidad canina era más que sentirse querido. También consistía en sentirse necesario”. 
Más adelante, Willy se le presenta nuevamente en sueños para aclararle que en Tombuctú se admiten perros, que lo suyo está arreglado y que mientras tanto se porte bien. Este hecho precipitará el desenlace de un libro que resultará entrañable a los amantes de los perros y que a mí en particular me gustó bastante. 

Esta obra retoma el tema constante del azar en el universo creador de Paul Auster, la narración ágil y sencilla queda parcialmente abierta al final, a mi modo de ver, porque en ella lógicamente actuará la aplastante fuerza de este azar, casualidad, suerte o como se le quiera llamar. Este aspecto tan potente de la posibilidad, que hace cambiar las cosas de un momento a otro, ni el propio Auster podría negarlo. ;)


Paul Auster
*Imagen tomada de Internet. 

4 comments:

  1. Ay el perrito y su amo. Me encantó esta novela, me pareció diferente a lo que había leídop hasta ese moento de Auster
    Besos

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  2. No suelo leer autores de best sellers, aunque reconozco que Auster tiene muy buenas cosas escritas. Los pocos a quienes conozco que han leído este libro comentan que no está entre lo mejor suyo, pero les resultó querible.
    Tengo algunos otros titulos de Auster para despuntar, pero lo apunto porque me gustan los perros.
    Un beso, Andro.

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  3. Sin duda los libros tienen que venir en el momento apropiado. Si me dices hace un año que siera amante de los perros, te habría dicho que me gusta verlos de lejos, y poco más...que quizá algún cuento o fábula sí...Sin embargo, actualmente, quiero a muchos perros...al menos más de dos...y eso es un cambio. También reconozco que no todos me gustan, pero sí muchos...y últimamente leo más sobre esto. Paul Auster seguro que me hará disfrutar con este libro...tomo nota de él. Gracias.
    Un abrazo grande

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  4. Mientras Leo, ¡a mí también me pareció muy distinta! Gracias
    por pasar, un abrazo.

    Marcelo, ¿Entonces te parece que Auster es un autor de Best-Sellers? Digo, no es que sea un gran autor, pero tampoco me parece que sus libros encajen mucho en las superventas, o al menos no por el contenido, jaja.
    ¡Un abrazo!

    Querida María, yo tampoco soy mucho de perros, más bien los gatos son lo mío, pero con esta obra se puede llegar a ver a las mascotas en general de otra manera.
    ¡Besos!

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