La habitación azul – Georges Simenon

Escritor belga (1903-1983).
Tusquets, 1999.

Esta novela se va construyendo en un presente alternado con una visión en retrospectiva de tal forma que es de admirar la maestría del autor para llevar los distintos hilos narrativos.

El tema principal es la traición que en un momento dado toma dimensiones increíbles, la introspección psicológica va desvelando características íntimas de la pareja en cuestión hasta llegar al nivel de una sórdida y obsesiva locura. A partir de la segunda mitad el interés por el libro va en un in crescendo y apenas puede uno despegarse del libro.

Se trata de la historia de Tony Falcone y su amante Andrée Despierre. La pasión los une desde un encuentro fortuito a orillas de un bosque en el que ella, enamorada de él desde la infancia, aprovecha para enredarse y enredarlo en una agitación  desbordante. La habitación azul se encuentra en el Hotel des Voyageurs, propiedad del hermano de Tony y lugar donde se dan cita los amantes durante 8 meses. 
“Un rato antes, mientras se entregaban salvajemente al amor, les llegaban esos ruidos y formaban un todo con sus cuerpos, su saliva, su sudor, el vientre blanco de Andrée y el tono más oscuro de su propia piel, la franja de luz transversal que cortaba la habitación en dos, el azul de las paredes, un reflejo móvil en el espejo y el olor del hotel, un olor rústico, el del vino y los alcoholes servidos en la primera sala…”
Andrée vive un matrimonio fallido mientras que Tony adora la vida reposada que lleva con su esposa e hija; Andrée habla con frecuencia de una posible vida en común, palabras al aire que más tarde cobran una fuerza e importancia sin precedentes en sus vidas. 
“Respóndeme en serio, Tony. Si me quedase libre…”
Él no imaginaba que tal circunstancia lo iba a llevar a una pesadilla absoluta, a un infierno personal envuelto en un sistema judicial que no dejaría ningún cabo suelto, una situación en la que no quedaría títere con cabeza. 

Para Tony el asunto explota cuando ve a Nicolás, esposo de Andrée, aproximarse al hotel desde la habitación azul, es entonces cuando decide alejarse de ella y acercarse más a su propia familia. Ese asunto se trataba más que nada de un desfogue momentáneo de “macho” y quizá un día hasta conversaría de ello con la propia Gisèle, su esposa, recordándolo al amparo de la vejez como una travesura de juventud.
Para Andrée la cuestión era completamente distinta: ella estaba convencida de pasar el resto de sus días al lado de Tony.

La realidad es que solo la habitación azul representaba el entorno de esa pasión, la vida exterior transcurría como siempre salvo en la mente de Andrée pensando en un “nosotros”. 
“Y, precisamente, solo en la cama eran una pareja, solo en la habitación azul que, con una especie de frenesí, por hablar como el periodista, impregnaban de su olor”.
Durante el proceso judicial aparece una y otra vez el concepto de amar, cosa que Tony no comprende y a la que seguramente ni siquiera los propios agentes podrían haberle dado una definición precisa. ¿Qué se entiende por amar? ¿El amor es esa exaltación de una noche o el cariño reposado de un hogar? Quizá para Tony este misterio quedó revelado al verse obligado a hacer una elección mental. 

Son especialmente interesantes los párrafos que hablan de la esposa en contraposición de la frenética amante:
“¿El divorcio? Que fuese a ver a Gisèle y le dijese a bocajarro… Era inimaginable. No tenía nada contra su mujer. La había elegido a conciencia. No quería casarse con una amante desenfrenada, sino precisamente con una mujer como la suya”.
Los amantes tan cuidadosamente ocultos, tan discretos y tan arropados por la habitación azul, ignoraban que sus encuentros eran del dominio público. 

El proceso judicial, estupendamente entremezclado con sucesos del pasado reciente, se desencadena en este punto con la repentina muerte de Nicolás. 

Gran novela que cuenta una historia de engaño muy singular cuya estructura requiere de un entramado complejo de situaciones y pensamientos así como del suponer, acusar y llegar hasta el final en el intento de descifrar a los individuos involucrados. 
Se trata de una obra dura que expone con crudeza el hecho de que nunca se termina de conocer a las personas y mucho menos el alcance de sus obsesiones. 
No se la pierdan. 


Georges Simenon

*Imagen tomada de Internet

4 comments:

  1. Sé que no hay que ser ingenua y pensar que los amores pueden ser para toda la vida. Algunos, quizá...pero no se saben hasta que han terminado...e incluso en el final tampoco, porque,...¿qué es en realidad la traición? Sin embargo,...y a pesar de que eliges siempre de maravilla las palabras y los fragmentos del libro en cuestión, de momento, quiero leer sobre relaciones sin secretos...quizá cosas más inocentes. La vida tiene ambos lados, y en la lectura, de momento, me refugio en el buen trato.
    Un abrazo enorme. Me encanta verte por aquí.

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    1. Gracias, querida María, es difícil asimilar estas cuestiones que a la vez son tan mundanas, además a través de un buen libro se perciben con más intensidad. Acaba una algo cansada con estas lecturas, jeje. Un abrazo.

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  2. Leyéndote, Andro, me has hecho acordar en gran medida el argumento de 'Último tango en París', pero con inversión de roles.
    Lo apunto, porque parece interesante, aunque de Simenon tengo 'La viuda Couderc' que aún me espera.
    Gracias por descubrirnos otro título de este autor.
    Abrazos.

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  3. Muchas gracias por pasar y comentar, Marcelo, de Simenon me gustó mucho El gato. Tomo nota de ese otro título que mencionas. ¡Saludos!

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