Cuentos completos I - Silvina Ocampo

Escritora argentina (1903-1993).
Emecé Editores, 2006.

Es toda una aventura introducirse en los cuentos de Silvina Ocampo, cargados de recursos literarios para describir tanto horrores como escenas cotidianas impactantes entre presagios turbadores y funestos. Tomaré como ejemplo solo algunos de los muchos de este primer tomo. 

En Cielo de claraboyas, se narra la desventura de un pequeño ángel al desatar la más profunda oscuridad de un ser colérico, de la ira personificada como vil demonio. Las imágenes aparecen en forma de garras y alas diabólicas. 
La espectadora es una chica que está de visita en casa de su tía, una casa cuyo primer piso posee un “cielo de claraboyas” a través de las cuales se adivina la presencia de otra familia en la parte superior por medio de pies y sombras proyectadas. 
La criatura salta con pies ligeros, al parecer no quiere dormirse y entonces surge la abominación de su madre o cuidadora y de ahí los atisbos aterradores de maltrato, mechones en la mano y crimen. 
Más tarde se encubre el hecho y empiezan a vislumbrarse los arrodillados dolientes, entre ellos el monstruo que en sorprendente contraste se reviste de santidad al quedar también en posición inclinada de oración. 
La descripción final, llena de vida, le da un cierre de contraste estremecedor a todo este suceso que ha sido visto o presentido bajo el tamiz de las claraboyas, lo cual le otorga  también un cariz impreciso de ecos y matices sobrenaturales, aunque no por eso menos brutal. 

En El vestido verde aceituna, la ya anciana Miss Hilton guarda recuerdos que la transportan a los lugares de hechos pasados de los que habla con vehemencia: “Toda su vida estaba encerrada en aquel baúl”.
Su discípula la peina con trenzas que se enroscan en la cabeza y así posa ante un pintor, enfundada en un vestido verde aceituna. Pero él solo había pintado el peinado sin ella saberlo. 
En este cuento el pudor hace su aparición ante el engaño del pintor: no era el vestido lo que destacaba, sino un peinado que iba a adornar a otro cuerpo, un cuerpo desnudo opuesto incluso al recatado bañador que usaba para meterse al mar. 
“Los días que iba a posarle al pintor, Miss Hilton se vestía con un traje de terciopelo verde aceituna que era espeso como el tapizado de un reclinatorio antiguo.”
Nuevamente aparece la bruma en estos relatos. El estudio del pintor, humeante, sugiere la confusión perversa en el sentir de una anciana ultrajada en el recato que ha observado en todo momento, pero que el mismo velo del engaño ha trastocado. 


En Informe del cielo y el infierno, ambos lugares aparecen como ciudades entre las “sensaciones y espectáculos” que ofrece la vida eterna. 
Habrá que elegir de acuerdo a lo que muestren ángeles y demonios; la elección será difícil, ya que si se escogen más cosas del cielo se corre el riesgo de parecer concupiscente, y así este truculento dilema lleva al ser humano a pender de un hilo en cuanto a su futura vida infernal o celestial. Con esta escritora no hay nada seguro y la incertidumbre florece incluso después de la muerte. 

En Éxodo, se observa la huida más o menos desordenada de los animales ante el inminente incendio que presienten antes que nadie. A la gente, en cambio, se le pasea el alma por el cuerpo y muchos quedan atrapados en la ciudad en llamas. A veces más vale un buen instinto que la eterna duda y razonamiento humanos. 

En Las fotografías, se narra el cumpleaños de Adriana, quien desde siempre tuvo “vocación por la desdicha”. Se describe la nutrida escena: fiesta, comida, calor, familia y llegada del fotógrafo mientras las viandas han sido abanicadas para evitar a los insectos voladores.
El turno es de las fotos antes de que el cuadro de aperitivos desaparezca, así que empiezan a sucederse una tras otra en diversos escenarios y distintas compañías: rostros infantiles, jóvenes o marchitos, todos familiares y ansiosos. 
La niña Adriana, bañada en sudor, en su silla de paralítica y con botines ortopédicos, es fotografiada sin descanso para culminar con una última foto en la que le imponen un triste abanico negro, premonitorio e infausto. Se siente desfallecer entre el brutal bullicio que no la toma en cuenta, que no advierte su debilidad de niña recién salida del hospital. Lo importante es tomar las fotografías. 
Es curioso que la narradora de este relato, tan presente en la escena como un personaje más, no interviniera para salvar a la pequeña de esa vorágine interminable  y desconsiderada llamada “familia”. 

En La propiedad, nos encontramos en un paraíso frente al mar. La cocinera cuenta su historia, al principio colmada de regalos por parte de la dueña del lugar. Vestidos, maquillaje… Y así pasaba el tiempo, con la cocinera entre cirugías plásticas gratuitas hechas por practicantes y la señora preocupada por adelgazar. 
Hasta que llegó a trabajar ahí Ismael Gómez, un hombre que puso punto final a los regalos porque consideraba que un traje usado quedaba mejor que uno nuevo.  La comida cambió  y llegó otro cocinero recomendado por él mismo. Y así, Ismael Gómez fue usurpando el lugar de la señora para desgracia de esta, aunque a la cocinera no le fue nada mal, por lo que no pudo menos que agradecer todo el suceso y la “bondad” de Ismael. 
Este relato es muy crudo, expone los peligros de fiarse de alguien, de depender y delegar sin control alguno porque en estos casos nunca se sabe en manos de quién van a ir a parar los bienes de una persona. El lobo que aparece con piel de cordero.  

El Pecado mortal me impresionó especialmente al observar el despertar de la sexualidad de una niña con una curiosidad natural que, por muy precoz o acentuada que fuese, no daba derecho a nadie a perturbarla aprovechando tal circunstancia, cosa que ocurre por la oportunista intervención de un adulto, un criado que a veces hacía de cuidador. Él le muestra algo pecaminoso y ella queda muy perturbada.
 El aspecto religioso del cuento está muy bien delineado porque la culpa que siente la chica es real, incluso se le observa en la iglesia “helada y pálida”, no consigue confesarse ante el resonar de la conciencia, por lo que comulga en pecado mortal el día de su primera comunión. 
“Al ver tu rostro inocente y melancólico, nadie sospechaba que la perversidad o más bien el vicio te apresaba ya en su tela pegajosa y compleja.”
La misericordia aparece, como en otros cuentos, para ayudar a sobrevivir a algunos personajes de este libro. 

Rhadamantos nos cuenta la historia de Virginia, quien ha envidiado profundamente a otra mujer que está frente a ella, muerta en su velorio. Pero la envidia no termina, en su delirio ahora le parece que está “muerta como una piedra preciosa que no sufre”. Ahí, tan llorada, amada y joven para siempre, aunque suicida. 
Para Virginia es una injusticia, nadie ha llorado nunca por ella, la muerta sigue siendo el centro de atención, incluso “se había arreglado, peinado y pintado para torturarla”. 
Entonces maquina una injusta y cruel venganza para manchar su memoria. 
El ser humano puede no tener límites con sus obsesiones desquiciantes. 

Carta de despedida es la misiva de un joven a su madrina, en ella se describen las costumbres melancólicas y de aislamiento de la mujer. El ahijado está enamorado de ella y le tortura que un tal Juan la visite cada noche. 
El muchacho se irá para siempre y para olvidar ese amor inflamado ingresará a un claustro en el cual rezará para evitar el infierno de los celos. 
Los amores infantiles a veces trascienden y se vuelven una tortura. 

En La casa de los tranvías vuelve la idea obsesiva, en este caso por un rostro femenino que aparece a diario en el lugar. Una idea lleva a otra y el empeño por lograr un cometido ilógico y fuera de lugar crece y se adueña del mayoral del tranvía número 15. 

En Autobiografía de Irene, la mujer de dicho nombre piensa en las alegrías y sinsabores de su vida y en la idea ansiada de morir:
“En realidad pienso que lo único triste que hay en la muerte, en la idea de la muerte, es saber que no podrá ser recordada por la persona que ha muerto, sino únicamente y tristemente por los que la vieron morir.”
Irene hace un recuento de su vida: padres, mascotas, experiencias religiosas donde solía unir belleza y santidad en su imaginación. Cuando la Virgen de Luján se le aparece en una ventana, su proceder religioso da un giro y cobra gran relevancia mientras continúa la descripción de los años que pasó con su familia entre flores y perfumes, hasta que su padre plantó una enredadera en donde su madre solía sentarse a tejer. Irene tenía quince años cuando presintió la muerte del padre, anticipándose a ella de tal modo que ocasiona malestar y hasta sospechas. 
Irene entonces empieza a creerse dueña de un don especial en el que sus deseos serán cumplidos, por lo que habría que ser muy cuidadosa con ellos. Llega también a la conclusión de que el don de recordar es lo verdaderamente importante, porque por estar mirando hacia el futuro se le va difuminando el pasado. 
Irene elude a cualquier pretendiente porque debe ya empezar a bordar un mantel que será admirado en su velorio. Los que la rodean tienen sus propias impresiones: 
“Nadie la quiere, ni sus hermanos. A los quince años mató a su padre. El diablo se apoderó de ella, quién sabe en qué forma.”
Y ella, tan entretenida en el futuro, empezaba al fin a recuperar el recuerdo del pasado sin desistir del presentimiento de su propia muerte. 
Este es un cuento muy peculiar que de alguna forma resume el empeño en plasmar destinos aciagos, predeterminados por fuerzas desconocidas entre noches insomnes de angustia y desasosiego.

*Imagen tomada de internet 

En esta obra desfilan momentos soporíferos, turbadores y espeluznantes; seres sombríos, amistades perdidas, envidias, maldad, vidas anodinas, conformistas y, sobre todo, obsesiones pavorosas que se apoderan de distintas maneras de los personajes. Toda una galería de seres taciturnos, desgraciados y sin suerte.
En el universo creador de Silvina Ocampo son unas pautas insospechadas e indescifrables en la mayoría de los casos las que rigen los comportamientos y las elecciones. Aquí no hay nada completamente inocente, los demonios acechan y acosan constantemente a quienes osan salir de tan prolífica imaginación. 

Aquí no paga nadie - Dario Fo

Escritor italiano (1926-2016).
Premio Nobel de literatura, 1997.


“La sátira es el arma más eficaz contra el poder”. Dario Fo

La crisis social y económica en Italia de los años setenta es el telón de fondo de esta cruda y pintoresca sátira social.

Antonia vuelve del supermercado, su vecina Margarita le ayuda con la compra y se sorprende al ver tantos víveres. Antonia le habla de la trifulca que se ha armado debido a la subida de precios: las mujeres que estaban comprando deciden poner precios a su parecer o bien pagar poco o nada y salir apresuradamente del establecimiento. Esto genera un desfile de gendarmes en el barrio que revisará piso por piso intentando encontrar lo robado. 

Juan, esposo de Antonia, se muestra en un principio muy recto y fiel a sus principios, ella misma es la piedra angular del relato a través de un gran artificio de mentiras e improvisaciones para explicar sus acciones. La trama se vuelve trepidante y un tanto desquiciada en el mundo de palabrerías de Antonia en el intento de distraer tanto al marido como al inspector, mientras su vecina Margarita procura seguirle el juego. Luis, marido de esta última, está menos convencido que Juan de tener tantos miramientos y al final terminan todos por hacer causa común ante la injusticia que los está llevando a no tener nada que poner en el plato.

Se adivina detrás de todo esto una crisis inmensa que con trazos irónicos, mucho sarcasmo y detalles significativos, va apoderándose de las voluntades en el agudo deseo de tener al menos un trozo de pan que llevarse a la boca.
“Y para colmo, hoy me he gastado el poco dinero que me quedaba, y mañana no podré pagar ni el gas ni la luz. Del alquiler ya ni me preocupo, debo cuatro meses…”
 Ninguno de los servicios básicos está ya al alcance de esas familias, el dinero no alcanza para nada, el barrio entero está al borde de la miseria. La obra puede resultar hilarante y triste a la vez, una tragicomedia en forma.

Resulta relevante la figura de Juan por la transformación que experimenta poco a poco, en primer lugar al observar cómo sus compañeros de trabajo bajan al comedor donde les ofrecen un alimento denigrante y también empiezan a irse sin pagar, animados por los primeros valientes que se aventuran a hacerlo.
“Porque te advierto, no se te ocurra hacer nada semejante, porque como me entere de que has robado algo en el supermercado, o simplemente pagado menos, aunque sea una lata de anchoas, yo… yo…”
 Pero el asunto sigue desbocado, incluso una lata para perro parece apetitosa en el ansia de calmar los estómagos, y es aquí donde hasta las conciencias más recogidas pronto sucumben ante la brutalidad del hambre, la carestía y el paro.

Excelente obra de teatro que destaca por la universalidad del tema que aborda: prácticamente en toda época y sociedad podemos encontrar alguna población o estrato social enfrentado a este tipo de circunstancias desventuradas. El autor en este caso hace una crítica feroz al sistema mientras reflexiona a través de los personajes en el sentido de la honradez de cara a la necesidad más apremiante. Nadie escapa a la visión ácida del ingenio verbal de Fo. Se trata de una obra muy divertida que lleva a la consideración y a la empatía.


*Imágenes tomadas de Internet


En las nubes - Ian McEwan


Escritor británico, 1948.
Anagrama, 2007.

Este libro consta de siete episodios cuyo hilo conductor es Peter Fortune, un chico de diez años cuya existencia transcurre siempre a medio camino entre ficción y realidad, es decir, “en las nubes”. A Peter le gusta la soledad para ensimismarse en sus propios asuntos, mientras que los adultos se inquietan ante tanto silencio. Peter aparece ante sus ojos como una criatura pasiva e incluso de lento aprendizaje, pocos adivinan el intenso mundo interior que experimenta día con día: un universo colmado de fantasías, hazañas e interesantes cuestionamientos que lo llevan a ponerse en el lugar de otros seres para poder conectar con ellos y entenderlos. 
“En la escuela dejaba a menudo su cuerpo sentado en el pupitre mientras su mente se perdía en las nubes.”
El problema para Peter es que basta con un estímulo externo, con un mínimo atisbo real para que su imaginación se desborde en un caudal de inventiva y situaciones fascinantes. Pero ni en el hogar ni en la escuela esto es visto con buenos ojos y mas bien se convierte en un motivo de preocupación en el que no se profundiza porque aquí lo importante es la perspectiva del ensueño y la ficción que todos llevamos dentro en mayor o menor medida. 

La secuencia de historias arranca con “Las muñecas”. Peter comparte habitación con su hermana Kate, en cuya mitad se encuentran varias muñecas de diversa índole: vestidas, desnudas, sentadas con desenfado o recargadas en diversos objetos. Entre ellas destaca una muñeca de rasgos malvados que hace de portavoz de las otras: la imaginación del chico hace que las muñecas le reclamen su condición de hacinamiento en una esquina mientras que él ha vivido a sus anchas. 

En “El gato”, Peter abre al gato William como si este fuera de trapo con cremallera, a continuación ambos espíritus flotan y se deslizan en el cuerpo contrario como si sencillamente cambiasen de vestimenta para vivir las aventuras del otro en carne propia. Es un cuento fascinante. 

“Qué delicia era caminar sobre cuatro almohadilladas patas blancas. Veía los bigotes que surgían a ambos lados de la cara y sentía la cola que se curvaba tras él. Su andar era ligero y el pelo era igual que el más cómodo de sus viejos jerséis de lana. A medida que aumentaba el placer de ser gato, su corazón se henchía y una hormigueante sensación procedente de su garganta crecía tanto que hasta podía oírla. Peter estaba ronroneando.”

En “La crema disolvente”, Peter prueba a desvanecer a los miembros de su familia aplicándoles la mágica sustancia, para después darse cuenta de cuánto le hacen falta en realidad.

Entre estas historias destaca también “El bebé”, en donde una vez más Peter intercambia cuerpos, en este caso con el de un latoso bebé que le colma la paciencia. Solo al experimentar el cúmulo de novedosas sensaciones del pequeño, Peter puede dejar de percibirlo como un ser monstruoso. 

McEwan suprime lo prescindible en esta maravillosa exégesis de la existencia humana en la que todas las etapas son dignas de comprenderse e incluso de experimentarse para abrazar la vida con más intensidad. La vastedad no es necesaria, la precisión de cada relato y el magnífico lenguaje usado para describir cada pensamiento o percepción dan como resultado una pequeña obra maestra. 

Recuento de lectura

Recuento 2019

1. La Biblia
Sigo con la intención (meramente literaria) de terminarla en un año o en lo que me lleve, vaya.

2. Eating Animals - Jonathan Safran Foer
En este libro se cuestiona la supuesta moralidad que permite proteger a unos animales (principalmente domésticos), mientras que otros son terriblemente maltratados en la industria de la carne. También destaca el hecho de que el consumo masivo de productos cárnicos no es ecológicamente sostenible y ocasiona un impacto devastador en el medio ambiente. Definitivamente hay que consumir menos carne, por el medio ambiente y por la salud también. Y ante todo fomentar la creación de granjas libres de crueldad. 
3. The Omnivore's Dilemma: A Natural History of Four Meals - Michael Pollan
Buen libro para reflexionar en lo que comemos y su procedencia. Aunque habla de USA, a mí me dejó pensando en varios aspectos que aplican a cualquier país.
4. Goodbye Things: The New Japanese Minimalism - Fumio Sasaki
Algo exagerado para quienes no deseamos llevar el minimalismo al extremo, por lo demás muy inspirador. Menos objetos, menos carga: más disfrute de la vida. 

5. Las criadas - Jean Genet
Obra teatral inspirada en un crudo caso real. La figura del doble se manifiesta entre las criadas y la señora; cualquiera puede tomar otra identidad en esas relaciones de amor y odio que se entremezclan un el día a día. 
6. El paraíso de las damas - Émile Zola
Preciosa novela ambientada en la incipiente industria de los grandes almacenes en París que empiezan literalmente a engullir a los pequeños comercios aledaños. 
Destacan las historias de la pobreza inminente de aquellos que aún sueñan con competir con la vorágine creada por Mouret, el protagonista; la vida de los empleados del almacén y el retrato de una sociedad de doble moral que se entretiene en conversaciones anodinas sobre vestidos y encajes. 
7. Entre tonos de gris - Ruta Sepetys
Ambientada en 1941, se trata de la historia de una niña y su familia, todos deportados por la policía soviética de Lituania a los helados parajes rusos donde serán objeto de un trato brutal, trabajo sin descanso y solo un mendrugo al día para sobrevivir. La escritora se basa en relatos reales; es una narración muy triste y cruda, no exenta de algo de esperanza y hasta un atisbo de romance. 
8. Guía del autoestopista galáctico - Douglas Adams
Se trata de un libro de ciencia ficción que no tiene ni pies ni cabeza; el autor inventa una serie de acontecimientos disparatados de entre los cuales unos pocos son algo graciosos. En general no aporta nada, los personajes extraterrestres aparecen humanizados sin que se profundice en ningún aspecto o situación.
Aclaro que aunque yo no encontré nada rescatable, este libro es del gusto de muchos lectores, tanto que han continuado con otros libros de la saga. 
Si intentara ponerme de ese lado creo que diría que en esta obra los personajes intentan sobrevivir en un universo hostil que inexplicablemente los acoge en cada momento aciago mientras que el terrícola hace todo un esfuerzo por adaptarse al absurdo en que se encuentra. 
Pero no, esa no soy yo: el libro es malo, muy malo.
8. Una noche de amor y oscuridad - Amos Oz
9. Voces de Chernóbil - Svetlana Alexievich 

La habitación azul – Georges Simenon

Escritor belga (1903-1983).
Tusquets, 1999.

Esta novela se va construyendo en un presente alternado con una visión en retrospectiva de tal forma que es de admirar la maestría del autor para llevar los distintos hilos narrativos.

El tema principal es la traición que en un momento dado toma dimensiones increíbles, la introspección psicológica va desvelando características íntimas de la pareja en cuestión hasta llegar al nivel de una sórdida y obsesiva locura. A partir de la segunda mitad el interés por el libro va en un in crescendo y apenas puede uno despegarse del libro.

Se trata de la historia de Tony Falcone y su amante Andrée Despierre. La pasión los une desde un encuentro fortuito a orillas de un bosque en el que ella, enamorada de él desde la infancia, aprovecha para enredarse y enredarlo en una agitación  desbordante. La habitación azul se encuentra en el Hotel des Voyageurs, propiedad del hermano de Tony y lugar donde se dan cita los amantes durante 8 meses. 
“Un rato antes, mientras se entregaban salvajemente al amor, les llegaban esos ruidos y formaban un todo con sus cuerpos, su saliva, su sudor, el vientre blanco de Andrée y el tono más oscuro de su propia piel, la franja de luz transversal que cortaba la habitación en dos, el azul de las paredes, un reflejo móvil en el espejo y el olor del hotel, un olor rústico, el del vino y los alcoholes servidos en la primera sala…”
Andrée vive un matrimonio fallido mientras que Tony adora la vida reposada que lleva con su esposa e hija; Andrée habla con frecuencia de una posible vida en común, palabras al aire que más tarde cobran una fuerza e importancia sin precedentes en sus vidas. 
“Respóndeme en serio, Tony. Si me quedase libre…”
Él no imaginaba que tal circunstancia lo iba a llevar a una pesadilla absoluta, a un infierno personal envuelto en un sistema judicial que no dejaría ningún cabo suelto, una situación en la que no quedaría títere con cabeza. 

Para Tony el asunto explota cuando ve a Nicolás, esposo de Andrée, aproximarse al hotel desde la habitación azul, es entonces cuando decide alejarse de ella y acercarse más a su propia familia. Ese asunto se trataba más que nada de un desfogue momentáneo de “macho” y quizá un día hasta conversaría de ello con la propia Gisèle, su esposa, recordándolo al amparo de la vejez como una travesura de juventud.
Para Andrée la cuestión era completamente distinta: ella estaba convencida de pasar el resto de sus días al lado de Tony.

La realidad es que solo la habitación azul representaba el entorno de esa pasión, la vida exterior transcurría como siempre salvo en la mente de Andrée pensando en un “nosotros”. 
“Y, precisamente, solo en la cama eran una pareja, solo en la habitación azul que, con una especie de frenesí, por hablar como el periodista, impregnaban de su olor”.
Durante el proceso judicial aparece una y otra vez el concepto de amar, cosa que Tony no comprende y a la que seguramente ni siquiera los propios agentes podrían haberle dado una definición precisa. ¿Qué se entiende por amar? ¿El amor es esa exaltación de una noche o el cariño reposado de un hogar? Quizá para Tony este misterio quedó revelado al verse obligado a hacer una elección mental. 

Son especialmente interesantes los párrafos que hablan de la esposa en contraposición de la frenética amante:
“¿El divorcio? Que fuese a ver a Gisèle y le dijese a bocajarro… Era inimaginable. No tenía nada contra su mujer. La había elegido a conciencia. No quería casarse con una amante desenfrenada, sino precisamente con una mujer como la suya”.
Los amantes tan cuidadosamente ocultos, tan discretos y tan arropados por la habitación azul, ignoraban que sus encuentros eran del dominio público. 

El proceso judicial, estupendamente entremezclado con sucesos del pasado reciente, se desencadena en este punto con la repentina muerte de Nicolás. 

Gran novela que cuenta una historia de engaño muy singular cuya estructura requiere de un entramado complejo de situaciones y pensamientos así como del suponer, acusar y llegar hasta el final en el intento de descifrar a los individuos involucrados. 
Se trata de una obra dura que expone con crudeza el hecho de que nunca se termina de conocer a las personas y mucho menos el alcance de sus obsesiones. 
No se la pierdan. 


Georges Simenon

*Imagen tomada de Internet

Tombuctú – Paul Auster

Escritor norteamericano, 1947.
Anagrama, 2006.

Mr. Bones es el perro del moribundo Willy Christmas, un hombre que ha pasado la vida vagabundeando como poeta y que ahora, en tiempos aciagos por su apremiante estado de salud, busca a una antigua profesora para encargarle el destino de su obra literaria y de su perro. 

Mr. Bones comprende todo lo que le cuenta su amo, sin poder hablar logra una empatía muy profunda basada en el cariño y el entendimiento. Su vida con Willy se convertirá en una referencia inamovible para cualquier circunstancia del pasado y del presente.
Ante las puertas del más allá, llamado por ellos Tombuctú, Willy se ve atormentado por toda clase de pensamientos y con esto aprovecha para disertar sobre diversos aspectos de la vida, tanto individuales como sociales. Mr. Bones, por su parte, a pesar del intenso aprendizaje que ha tenido con Willy, comprende que le quedan varias lecciones por aprender, como la que enseña que si alguien lo ataca otro lo salvará, que la humanidad tiene matices insondables que nunca terminan de asimilarse. 

Cuando Willy desaparece de su vida, el perro conoce esta otra parte, a veces oscura y a veces feliz de la convivencia con diversas personas. Su condición de perro adulto y a la vez inocente le hace experimentar toda clase de sensaciones de acuerdo a las reacciones que hacia él van teniendo sus dueños. 
“El mundo estaba lleno de maravillas, y era lamentable que un hombre se pasara el tiempo preocupándose por cosas sin importancia”. 
Mr. Bones nunca pierde a la figura de Willy como la fuente principal de sabiduría, este incluso vuelve de Tombuctú para hablarle en sueños y es así como la narración va y viene sin perder a Willy Christmas como eje central de la vida de su inteligente mascota. 
“Allí era donde la gente iba a morir. Una vez que el alma se separaba del cuerpo, lo enterraban a uno y su alma se largaba al otro mundo”. 
Aunque nunca he sido partidaria del recurso literario conocido como personificación (salvo en las fábulas)la de este chucho me gustó mucho. Auster nos hace ver al mundo bajo una mirada reposada mientras va sugiriendo innumerables cuestiones acerca de la vida y la muerte. El calibre tan especial de Mr. Bones le confiere una capacidad extraordinaria para percibir cuestiones artísticas y filosóficas o poderes especiales como volar en su imaginación para presenciar situaciones fuera de su alcance. Un perro con alma, según Willy.
La felicidad del animal encaja en la concepción universal que nos dice que todos los seres buscan su lugar en el mundo: 
“A lo mejor lo habían mimado mucho pero, a su modo de ver, la felicidad canina era más que sentirse querido. También consistía en sentirse necesario”. 
Más adelante, Willy se le presenta nuevamente en sueños para aclararle que en Tombuctú se admiten perros, que lo suyo está arreglado y que mientras tanto se porte bien. Este hecho precipitará el desenlace de un libro que resultará entrañable a los amantes de los perros y que a mí en particular me gustó bastante. 

Esta obra retoma el tema constante del azar en el universo creador de Paul Auster, la narración ágil y sencilla queda parcialmente abierta al final, a mi modo de ver, porque en ella lógicamente actuará la aplastante fuerza de este azar, casualidad, suerte o como se le quiera llamar. Este aspecto tan potente de la posibilidad, que hace cambiar las cosas de un momento a otro, ni el propio Auster podría negarlo. ;)


Paul Auster
*Imagen tomada de Internet. 

Recuento de lectura

Recuento 2018

1. Cuentos de Canterbury - Geoffrey Chaucer
Casi todos muy buenos y divertidos, abordan conflictos familiares y sociales universales, por lo que cualquiera se podría ver retratado en el devenir de estos cuentos.
2. La habitación azul - Georges Simenon
Excelente novela narrada en presente y en retrospectiva para dar lugar a una historia de traición muy singular por el complejo entramado de situaciones que se desprenden de todo el asunto. Nunca se termina de conocer a las personas, mucho menos el alcance de sus obsesiones.
3. The Mysterious Affair at Styles (Hercule Poirot 1) - Agatha Christie
Estas novelas son amenas, pero debo reconocer que a mí me cansan.
4. La verdad sobre el caso Harry Quebert - Joël Dicker
Muy, muy malo. Personajes insostenibles y giros exagerados van logrando que esta lectura se vuelva bastante fastidiosa. No repetiré con este autor.
5. Journey of Souls - Michael Newton
Sobre reencarnación en base a los casos presentados por el Hipnoterapista Newton. Me impresionó bastante, seguro repito con otro libro en cuanto se me pase un poco el impacto.
6. En las nubes - Ian McEwan
Cuentos entrelazados en los que un niño consigue ponerse en el lugar de otros seres para comprenderlos mejor. Excelente.
7. Los nombres del aire - Alberto Ruy-Sánchez
Una bella y sutil novela erótica.
8. Don Quijote de la Mancha - Miguel de Cervantes
Fabuloso, muy divertido. Desde ahora entre mis favoritos más apreciados.

Libros de Srila Prabhupada sobre la filosofía Hare Krishna:
9. Karma, Cerrando ciclos 
10. Ciencia de la autorrealización
11. Un gusto superior
12. Viaje fácil a otros planetas
13. La luz del Bhagavata: poemas de la antigua India
14. Más allá del nacimiento y la muerte
15. Volver a nacer, la ciencia de la reencarnación
Estos libros son algo repetitivos y tratan sobre las creencias vaisnavas de ISKCON o Asociación Internacional para la Conciencia de Krishna. En algunos aspectos son interesantes, pero en materia religiosa definitivamente no es lo mío. Sigo con el interés de leer textos védicos únicamente desde el punto de vista literario.
16. Bhagavad-Gita tal como es (traducción de Srila Prabhupada).
Libro milenario hindú en el que Krishna (la Suprema Personalidad de Dios) aconseja a su atribulado amigo Arjuna en cuanto a un crudo dilema moral. Krishna habla del nocivo apego, del mundo material que debe superarse para poder trascender la rueda de reencarnaciones y de la inmortalidad del alma. Es un texto bellísimo.
"Para el alma no existe el nacimiento ni la muerte en ningún momento. Ella no ha llegado a ser, no llega a ser y no llegará a ser. El alma es innaciente, eterna, permanente y primordial. No se la mata cuando se mata al cuerpo."

17. Alicia a través del espejo - Lewis Carroll
Este era uno de mis eternos pendientes. El espejo se disuelve en una bruma plateada mientras Alicia accede a un mundo tan absurdo como el del libro anterior, con la añadidura de que aquí todo se ve y se hace al revés. En el mundo onírico de Alicia cualquier cosa puede pasar y todo se parece al mundo real, sobre todo en cuanto al encuentro con personas malhumoradas, desconcertantes y con prisa. ;)
18. Aquí no paga nadie - Darío Fo
Época de crisis en Italia, las amas de casa deciden salir del supermercado prácticamente sin pagar, ya en casa la protagonista deberá enfrentarse a los gendarmes y a la conciencia al parecer intachable del marido... Excelente sátira social.
19. The Grass is Singing - Doris lessing
Intensa y cruda novela en la que se conjugan el racismo y el incomprensible deseo que surgen en soledad. Es una historia introspectiva que se desarrolla en un ambiente despiadado.
20. Un cuento de enfermera - Louisa May Alcott
Excelente narradora, aunque bastante empalagosa en esta novela. De haber sabido no la leo.
21. El maravilloso viaje de Nils Holgersson - Selma Lagerlöf
Preciosa novela que leí en mi infancia y que ahora releí con placer. No puedo decir que fue lo mismo, pero casi; me encantó todo ese amor por los animales en una historia fantástica de logros, avances y sinsabores. Muy recomendable como literatura infantil y juvenil.
22. Homo Deus: A Brief History of Tomorrow - Yuval Noah Harari
Si ya en Sapiens el autor profundizaba en la historia evolutiva biológica y social del hombre, en Homo Deus habla de los tiempos modernos en que el ser humano intenta apoderarse de la salud, la longevidad (encaminada a la inmortalidad) e incluso de la felicidad (al fin cuestión bioquímica) a través de la tecnología. El mundo continúa su camino hacia la mecanización, hay programas para componer sinfonías y poemas en una computadora, según Harari de tanta calidad que no pueden diferenciarse de obras humanas. En suma, se está gestando una nueva revolución industrial de consecuencias al más puro estilo -hasta ahora- de ciencia ficción. La gente corre el riesgo de volverse socialmente obsoleta y la sociedad de quedar en manos de algunos humanos “mejorados”. La humanidad tiene un gran potencial de transformarse a sí misma, pero también de destruirse.

23. Sagrada Biblia.
Intentaré leerla en un año...




Almas grises - Philippe Claudel

Escritor francés, 1962.
Salamandra, 2005.

Un asesinato sirve de pretexto para describir al pueblo de V. y sus habitantes, el narrador testigo cuenta con un bellísimo lenguaje las vidas y desventuras de los personajes que languidecen en un “desfile de sombras”. 

El fiscal Pierre-Ange Destinat, “el Chupasangre”, era una de las figuras prominentes del pueblo, siempre implacable en su trabajo. Solía comer en el Rébillon, cuyo dueño era Bourrache, padre de tres hijas: Aliñe, Rose y “Belle de Jour”, jovencitas a quienes todos conocían en el trajín diario del mesón. 
“Cuando las tres hermanas estaban en el comedor, llevando y trayendo cubiertos, jarras de agua y litros de vino entre decenas de hombres que hablaban sin tapujos y bebían sin moderación, se me antojaban flores olvidadas en una taberna dudosa. La pequeña, sobre todo, parecía tan fresca que siempre la vi muy lejos de nuestro mundo.”
Un día helado de 1917, Belle de Jour, la pequeña de 10 años, aparece estrangulada en la orilla del canal.
“Parecía una princesa de cuento con los labios azules y los párpados blancos”. 

El tiempo pasa lentamente y los sombríos personajes van envejeciendo página tras página. Ante el hastío, el juez Mierck incluso se alegra de tener un asesinato en forma y su imagen grotesca engullendo huevos mientras considera los hechos contrasta con la fragilidad lúgubre de la pequeña fallecida. 

Gracias a una fábrica era posible la existencia del pueblo y un grupo de obreros se salva de ir a la guerra por las necesidades de la industria. El maestro Fracasse, en cambio, se ve forzado a ir y nunca más se sabe de él. 

El fiscal Destinat, viudo, vivía en soledad, solo conservaba a dos empleados de los muchos de la antigua opulencia familiar. Este hombre tenía un aura legendaria: entre visitas semanales a la tumba de su mujer, la audiencia en V. y el palacio pasaban los años y su estampa permanecía inmutable. Mantenía una fría distancia hacia los acusados y usualmente generaba imágenes malignas y descarnadas en la gente que componía el jurado. 

El maestro Fracasse fue sustituido por otro que llevaba encima el trauma de la guerra y que hacía locuras frente a los chicos. Pronto llega la joven maestra Lysia Verhareine, “un auténtico rayo de sol”, “tan atractiva como para no necesitar un oficio”. 
Destinat se enamora al instante y el autor lo deja reposar en su aturdimiento para hacer una intensa reflexión sobre la desgracia de la guerra, señalando a tantos jóvenes que se aproximaban hacia la muerte pensando que podrían evitarla; hombres que no podrían escabullirse del absurdo infortunio de tener que morir destripados “lejos de la sonrisa de una mujer”

La vida de Lysia era en realidad más oscura de lo que dejaba entrever, a través de un cuaderno suyo se descubre tanto su personalidad como el desasosiego que la inundaba y en cierta forma esto amalgama las sombras del resto de los seres que pueblan estas páginas, todos grises, como el título. 

En realidad el asesinato no es lo relevante, sino más bien relatar el paso espectral de la gente del pueblo por la vida. Se narran matrimonios frustrados como el de Bourrache por la postración de su mujer, o por la muerte prematura como en el caso de las esposas de Destinat y el propio narrador; se cuenta también el asunto de los maestros, entre ellos el de la hermosa Lysia que espera con ansias el regreso de un soldado mientras el fiscal alberga esperanzas con ella, así como la curiosa obsesión de este último personaje por la niña asesinada en el canal…
Y por encima de todos estos aspectos, el terrible suceso en torno al narrador que ocupa gran parte de la segunda mitad del libro, hecho que deja al lector sin aliento y que contribuye a redondear ese mundo de pesadumbre, dudas y un desconsuelo desgarrador ante las desgracias que no dejan de sucederse y de las cuales todos se llevan una buena tajada. 

Se trata de un libro inmensamente bello, envolvente, que muestra una introspección colectiva en la que ya no importa quién es el asesino, sino ese fresco de espíritus atormentados, de vidas insípidas y desgraciadas que padecen lo suyo en un ambiente depresivo y rutinario, con la guerra y sus sufrimientos como trasfondo constante, donde unos se alegran de no estar en el pellejo de esos otros que van a exponer su existencias bajo la gran probabilidad de quedar perdidas o destrozadas para siempre. 
La penumbra jamás se aclara del todo, muchas de las cuestiones que se van desvelando conservan un halo de misterio que quedará vetado para siempre entre las tapas del libro. 

Gran escritor, me dejó impresionada con esta novela.


Philippe Claudel
*Imagen tomada de Internet

Blankets (novela gráfica) – Craig Thompson

Escritor norteamericano, 1975.
Drawn & Quaterly, 2015

Siempre tengo presente el propósito de leer más novela gráfica porque sé muy bien que por ahí hay varias maravillas de las que aún no disfruto. Este caso no es la excepción, y más tratándose de una obra autobiográfica tan bien lograda. 

Es sorprendente la forma en que vemos pasar ante nuestros ojos la niñez y adolescencia del Craig Thompson, autor de este libro, mediante una narración notable asociada a elocuentes dibujos que nos cuentan una historia inolvidable. 

No se trata de una historia sencilla, casi desde el primer momento destaca la implacable represión paterna en la vida de Thompson, así como el yugo social, ambos con base en la perturbadora vastedad de ideas religiosas de una comunidad rural en Wisconsin. Se señala incluso un atisbo de abuso sexual en el que no se profundiza, pero que deja el espíritu oprimido. 

Thompson procura centrarse en las aventuras imaginarias que en su niñez compartía con su hermano Phil, en los sueños infantiles y en el dibujo como vía de escape que le hacía amar la vida aunque solo fuese por algunos instantes.


La desdicha aparece con mucha fuerza desde su temprana adolescencia acosada por una religiosidad muy arraigada: el tema divino, la posible pérdida del alma o el castigo celestial, entre continuas lecturas de la Biblia.
En cierto punto, Thompson comienza a desear quemar sus recuerdos, eliminar las memorias acerca de gente de su infancia hablando del dolor, del infierno, de los gritos y gemidos del pecado. Llegan a su mente también evocaciones sobre los campamentos cristianos donde solo los chicos populares eran bendecidos por Dios con dotes sociales y atléticas. Situaciones en que la buena voluntad no serviría jamás para saciar al Dios voraz que a él lo contemplaba decepcionado por su pequeñez e ineptitud. 
Craig Thompson se ve envuelto en ese ambiente de doble moral que predomina en tantos lugares cristianos donde las conversaciones nocturnas “pecaminosas”, rebosantes de la curiosidad de los chicos, se contraponen con las inmaculadas charlas espirituales diurnas. 
En este joven de espíritu frágil y sensible, el choque de ideas ocasionaba un gran conflicto moral que procuraba resolver abstrayéndose del entorno y centrándose en la lectura de su inseparable Biblia. 

Ya en la época del Instituto, Thompson había aprendido a buscar a otros seres marginados y este es el momento del primer amor encarnado en la figura de Rania, la chica que colma las aspiraciones afectivas que se ven entorpecidas gracias al continuo dilema moral y religioso que forma parte de su ser.

El grueso de la novela se centra en esta experiencia del fabuloso despertar al amor, en la agobiante intensidad de las emociones que desbordan al personaje y que lo llevan a experimentar toda clase de sensaciones exaltadas. 
La inocencia y religiosidad de Craig lo hacen sentirse abrumado en varios momentos en que vienen a su mente los pensamientos acerca de la condición humana pecadora e impura que tanto le inculcaron sus padres. Imágenes pasadas y presentes se confunden para dar un tono ligeramente amargo al cariño inocente que apenas empieza a gestarse. 
A pesar de esto, el sentimiento que se manifiesta entre ellos no deja de ser extraordinario y muy emotivo. Amor, religiosidad, nuevamente amor volcado en goces que pretenden reprimirse y que en realidad afloran susurrantes una y otra vez para mostrar que el afecto es ambicioso, insaciable y que la culpa no cabe en él. 


A veces las ideas religiosas son insustituibles, pero en ciertos casos puede presentarse la lucidez o el discernimiento; un abrir de ojos que llevaría a Thompson a la liberadora decepción religiosa que rompe cadenas al por fin comprender que el dogma mal entendido puede crear pesadumbre y barreras entre las personas. La fe que se había adherido a su mente de mala manera se diluye al atisbarse una madurez precedida por experiencias tan duras como las suyas. En este punto la realidad y el recuerdo se entremezclan como en un sueño, fundiéndose y aniquilándose para dar paso a un nuevo lienzo en el que solo tendrán lugar las imágenes que puedan surgir a través del nuevo ser que ha conseguido desechar lo que ya no conviene a su nueva esencia, porque afortunadamente todo se transforma. 

Los elementos polifacéticos que componen el relato quedan bellamente plasmados e integrados en esta obra tan especial, sin duda Craig Thompson es todo un artista. 

Muy recomendable.

Craig Thompson

*Imágenes tomadas de Internet

Dúo – Colette

Anagrama, 2006.
Sidonie-Gabrielle Colette, escritora francesa (1873-1954).

En esta novela corta de profusas y bellas descripciones, un matrimonio se ve de pronto arrojado al abismo de los reproches, las actitudes veladas, los silencios… Michel ha descubierto una carta comprometedora y Alice ha aceptado el amorío con el socio de su marido. 
A través de los diálogos y actitudes de estos personajes, así como de María, la criada, como observadora inquisitorial a quien Michel quiere ocultar la realidad a toda costa,  acudimos a este descenso emocional enmarcado en una oleada de desasosiego, mientras que la esencia del entorno enfatizada por la autora recrea por momentos el espíritu del lector en fragantes cuestiones sensoriales:
"Su mujer había colocado el escritorio, viejo y sin belleza, en el profundo vano de la ventana, bajo la luz de mediodía brillante de polvo. Ante ella, un ramito de orquídeas púrpura en un florero de grueso cristal, lleno de agua, testimoniaba que Alice había ascendido desde los prados más húmedos, alfombrados de raíces de alisos y mimbres."
Michel se tortura también con la idea de que los vecinos de su casa solariega de Cransac puedan olfatear lo ocurrido, mientras que Alice se esfuerza por intentar dejar el tema en el pasado contando una verdad edulcorada que de acuerdo a su percepción logre consolarlo. Sin embargo, el aparentar inocencia restando hierro al asunto hiere sobremanera a su marido. 

Sonidos, silencios y aromas continúan amenizando las conversaciones resentidas de la pareja. El afectado reelabora las palabras de Alice centrándose en todos los detalles; lo que ella va contando se le va revirtiendo en un torbellino incesante y sin salida: cuando Alice habla de confianza y amistad con su amante, Michel lo recrea en su mente como algo indigno y lacerante: 
"¡Oh!, querida… Nunca comprenderás lo que es un hombre que ama ni la idea que un hombre se forma de la traición."
Paradójicamente, Michel hubiera deseado escuchar algo más casual para poder perdonarla y aquí se abre una cuestión milenaria: ¿es la verdad el camino de la reconciliación?
"Si me hubieras confesado: 'Una tarde, al anochecer, perdí un poco la cabeza, no sé qué había en la atmósfera…' Hubiera sido el primero en comprender, en perdonar, mi pobre niña…"
Pero el ver a su mujer íntimamente relacionada con el sujeto en cuestión, en un vínculo de suma familiaridad, es lo que trastorna este embrollo que continúa enredándose a través de las situaciones cotidianas con la irremediable tensión de fondo y ciertos miramientos externos que empiezan a aparecer sin que esto indique alguna resolución a corto o largo plazo. 
"Pero Michel, esto no es vivir […] Eres muy amable al darte cuenta de ello."
El infortunio sentimental continúa, Michel se obsesiona con la idea de que si se hubiese tratado de algo distinto las cosas también lo serían, mientras que ella insiste en contar de nuevo esa verdad tan dolorosa que conduce al esposo a pensamientos recurrentes, porque en su mente todo pasará por el escrutinio, cualquier explicación tendrá sus escollos y resultará devastadora. 
"Hasta me asquea un poco; es muy natural. Entregarse a ese… ese tipo, una amistad tierna, consejos, un interés amoroso, su debilidad de convaleciente. ¡Hasta ha osado hablar de confianza…!"
Para Michel la circunstancia presente se encuentra “en el hito donde se estrellan muchos matrimonios”. Alice, por su parte, comienza a añorar la tranquilidad de que hacía tan poco tiempo aún gozaba: “Hace dos días, qué hermoso era todo”

El dolor de uno y la vergüenza del otro continúan ensamblándose a través de malestares diversos y pensamientos destructivos, del miedo al qué dirán, del hecho de no encontrar una salida que aminore la aflicción, la confusión o la desconfianza. La triste pregunta a todo esto se dirige a la mujer: 
"¿Qué nos has hecho?"

El desenlace no deja de impresionar. Esta es una novela dura y hostil, no se trata de un escrito trepidante donde el lector espere encontrar novedades o sorpresas. Simplemente acompañamos a una pareja en la cruda realidad del momento que atraviesa mediante la enorme capacidad creadora, descriptiva e inquisitiva de Colette. 

Colette
*Imagen tomada de Internet. 


El huésped - Guadalupe Nettel


Anagrama, 2006.
Escritora mexicana, 1973.

Empecé con ánimo esta historia que hasta cierto punto logra mantener el interés y la tensión narrativa basada en la expectación hacia la figura del doble, parásito o lo que fuese que estuviera dentro de Ana, la protagonista.

Esta Cosa que intenta condenarla a la oscuridad, la va invadiendo en un principio con timidez dejando sentir levemente su presencia y más adelante a través de los sueños que van perdiendo el color.
“El primer territorio invadido fue el de los sueños; poco a poco, entre los diez y los doce años, fueron perdiendo color y consistencia. Comencé a soñar en tonos pastel y después en carboncillo negro, como bosquejos sucios de algún dibujante sin oficio.” 
La Cosa, que se había presentado sin estridencias, gradualmente se va adhiriendo a la vida de Ana cobrando voracidad, hasta que la afectada empieza a temer en forma alarmante a este ser que la controla desde dentro.
“A partir de ese año, y creo que con cierta razón, comencé a tener miedo de mí misma. Miedo de La Cosa que sentía crecer en mí como una larva en su crisálida; miedo de los cambios que se producían en mi cuerpo; miedo, sobre todo, de los actos que podía cometer sin darme cuenta.”
Como esta desconcertante entidad la arrastra literalmente a la oscuridad, Ana se ve de pronto inmersa en el mundo de los ciegos de instituto –como lectora- y también en el de otros ciegos, más libres, que mendigan en las vías subterráneas de la Ciudad de México. Ana se dedica con avidez a absorber cada detalle que la vista le proporciona, cada escena, cada paisaje, negándose a resignarse ante la catástrofe que se venía anunciando desde hacía tanto tiempo y que finalmente hace su aparición: la pérdida gradual de la vista y el control cada vez más acentuado de La Cosa.  

Conforme avanzaba en la lectura me fui dando cuenta de que en realidad no se profundiza mucho en ningún aspecto, se intenta abordar el sistema político que merece ser castigado en forma tangible (y asquerosa) para aprender alguna extravagante y oscura lección que la escritora no se ocupa en desarrollar. Me imagino que la da por hecho, aunque hay que decir que en una obra literaria las meras pinceladas superficiales no siempre son suficientes para redondear una idea en la mente del lector. 

También se compara en forma somera al mundo corrupto de arriba con el de abajo, el de la mendicidad que de acuerdo a este caso en particular otorgaría una –desde mi punto de vista sospechosa- libertad a ciertas personas. 
La idea del doble no es mala, pero a Nettel se le complicó mucho desarrollarla e intentar equiparar lo individual con lo colectivo, asimilar la lucha interna de un ser humano con un exterior que depende de otros factores, añadiendo anécdotas y aspectos que se quedan en el tintero sin contribuir a redondear una novela que va de más a menos, que empieza prometiendo y que se pierde en la nada. 

Esta obra fue finalista del Premio Herralde en su día, pero a mí ciertamente no me gustó. No me voy a cerrar las puertas con esta autora (aún), a ver si encuentro algún título más recomendable por ahí.

*Gracias a Saki que tuvo a bien sostener amablemente mi libro para la foto.