Aquí no paga nadie - Dario Fo

Escritor italiano (1926-2016)
Premio Nobel de literatura, 1997.

“La sátira es el arma más eficaz contra el poder”. Dario Fo

La crisis social y económica en Italia de los años setenta es el telón de fondo de esta cruda y pintoresca sátira social.

Antonia vuelve del supermercado, su vecina Margarita le ayuda con la compra y se sorprende al ver tantos víveres. Antonia le habla de la trifulca que se ha armado debido a la subida de precios: las mujeres que estaban comprando deciden poner precios a su parecer o bien pagar poco o nada y salir apresuradamente del establecimiento. Esto genera un desfile de gendarmes en el barrio que revisará piso por piso intentando encontrar lo robado. 

Juan, esposo de Antonia, se muestra en un principio muy recto y fiel a sus principios, ella misma es la piedra angular del relato a través de un gran artificio de mentiras e improvisaciones para explicar sus acciones. La trama se vuelve trepidante y un tanto desquiciada en el mundo de palabrerías de Antonia en el intento de distraer tanto al marido como al inspector, mientras su vecina Margarita procura seguirle el juego. Luis, marido de esta última, está menos convencido que Juan de tener tantos miramientos y al final terminan todos por hacer causa común ante la injusticia que los está llevando a no tener nada que poner en el plato.

Se adivina detrás de todo esto una crisis inmensa que con trazos irónicos, mucho sarcasmo y detalles significativos, va apoderándose de las voluntades en el agudo deseo de tener al menos un trozo de pan que llevarse a la boca.
“Y para colmo, hoy me he gastado el poco dinero que me quedaba, y mañana no podré pagar ni el gas ni la luz. Del alquiler ya ni me preocupo, debo cuatro meses…”
 Ninguno de los servicios básicos está ya al alcance de esas familias, el dinero no alcanza para nada, el barrio entero está al borde de la miseria. La obra puede resultar hilarante y triste a la vez, una tragicomedia en forma.

Resulta relevante la figura de Juan por la transformación que experimenta poco a poco, en primer lugar al observar cómo sus compañeros de trabajo bajan al comedor donde les ofrecen un alimento denigrante y también empiezan a irse sin pagar, animados por los primeros valientes que se aventuran a hacerlo.
“Porque te advierto, no se te ocurra hacer nada semejante, porque como me entere de que has robado algo en el supermercado, o simplemente pagado menos, aunque sea una lata de anchoas, yo… yo…”
 Pero el asunto sigue desbocado, incluso una lata para perro parece apetitosa en el ansia de calmar los estómagos, y es aquí donde hasta las conciencias más recogidas pronto sucumben ante la brutalidad del hambre, la carestía y el paro.

Excelente obra de teatro que destaca por la universalidad del tema que aborda: prácticamente en toda época y sociedad podemos encontrar alguna población o estrato social enfrentado a este tipo de circunstancias desventuradas. El autor en este caso hace una crítica feroz al sistema mientras reflexiona a través de los personajes en el sentido de la honradez de cara a la necesidad más apremiante. Nadie escapa a la visión ácida del ingenio verbal de Fo. Se trata de una obra muy divertida que lleva a la consideración y a la empatía.


*Imágenes tomadas de Internet


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